Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 30 de marzo de 2020
  • Actualizado 18:02

El divorcio del plástico

El divorcio del plástico

El plástico está presente en nuestras vidas en un sinfín de situaciones y lugares; una tienda de barrio, un local de co-mida al paso, un restaurante o cualquier negocio donde se comercia lice algún producto.     Su compañía se ha convertido en algo tan natural –como si de un matrimonio se tratara- que cuando alguna vendedora nos pregunta, ¿se lo embolsó?, la respuesta afirmativa es casi siempre una regla; aunque no se puede desconocer las excepciones que van sumando seguidores cada día.

Alarmante

Las bolsas son elaboradas de polietileno, un polímero derivado del petróleo que demora más de 400 años en degradarse y, en algunos casos, no sucede.

El plástico no solo está presente en las bolsas, sino también en otros productos de un solo uso y que son desechadas al poco tiempo: platos, cu-biertos, vasos, bo-tellas y bombillas, por nombrar algunos.

Si cada uno de nosotros haría un ejercicio recapitulando las veces que han pasado por nuestras manos algún objeto de plástico desechable en un día, nos sorprenderíamos de la respuesta. Y si a esto añadiéramos el tiempo de uso que le dimos a cada uno, el asombro sería mucho mayor.  

Los bolivianos, como millones de otras personas en el mundo, tenemos un consumo exagerado de bolsas de plástico y de productos de un solo uso. 

Según un estudio del Centro para el Desarrollo Sostenible Molle, en el país se utiliza 4.100 millones de bolsas al año, un promedio de 370 unidades por cada boliviano; esto sin contar los envases que se usan para llevar comida y bebidas. 

Estas cifras a nivel mundial son más catastróficas. Cada minuto, en el mundo, se compran un millón de botellas de plástico y, al año, se usan medio billón de bolsas. 

Ante esta crisis medioambiental, diferentes organizaciones mundiales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han lanzado una alerta mundial: o nos divorciamos del plástico o nos olvidamos del planeta. Muchos países  han entendido este mensaje. Un nuevo informe de ONU Medio Ambiente asegura que los Gobiernos del mundo están lanzando cada vez más políticas au-daces para frenar la contaminación por plásticos. En Sudamérica, Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Argentina y Brasil, ya se comprometieron con esta causa; Bolivia no puede quedarse de brazos cruzados.

Es necesario que el Gobierno promulgue políticas que empujen hacia un modelo más circular de diseño y producción de plásticos; que se mejoren los sistemas de residuos e introducir incentivos financieros para cambiar los hábitos de los consumidores, los minoristas y los fabricantes.