Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 12 de diciembre de 2019
  • Actualizado 06:35

La Champions de este año es del VAR

La Champions de este año es del VAR
Hace buen tiempo que el fútbol no me regalaba unas semanas tan intensas como estas dos últimas. Si mal no recuerdo, la última vez que viví en un estado de vilo tan prolongado como el de los últimos días fue durante el Mundial de Rusia. Los cuartos de final de esta Champions han resultado tan emocionantes y, en algunos casos, sorpresivos, que, a su conclusión, nos han dejado exhaustos y huérfanos de fútbol. De poco han servido los partidos de la Sudamericana jugados y perdidos -en penales- por clubes bolivianos. Menos útil es la Liga boliviana, que se despacha encuentros tan pobres de emociones como de técnica.

De sobra se ha hablado de las sorpresas de la serie, con el Ajax a la cabeza, que, no contento con humillar al campeón vigente en octavos, se ha sacado de encima a la Juve de Cristiano. No menos ruido ha provocado el nuevo “fracaso” de Guardiola en la Liga de Campeones con el Manchester City, que esta vez se ha marchado víctima de otro equipo inglés, el Tottenham de Pochettino y, sobre todo, de Son(aldo), el mejor 7 de la actualidad.

Pero si estos cuartos de final han tenido un protagonista de excepción, no ha sido otro que el VAR. Al menos de los partidos que alcancé a ver (malditos horarios sincronizados), recuerdo uno o más episodios determinantes suspendidos por los intercomunicadores, los monitores y las repeticiones interminables de esa maquinaria orwelliana que ha acabado convirtiendo a los árbitros en unos monigotes cariacontecidos con silbato.

Para muestra, el gol de Suárez en la ida que ganó el Barça al Manchester United, cuya celebración quedó en suspenso por unos minutos mientras el referí revisaba si no había fuera de juego y el uruguayo reprimía sus brazos y ocultaba su colmilluda sonrisa antes de que la tecnología le diera permiso para ser feliz. O el gol de Cristiano ante el Ajax, en Turín, que la Juve no pudo gritar sino unos instantes después de ser anotado y recibir el aval del video. Ni hablar de los festejos que ahogó y desató la tecnología en el cotejo de vuelta entre el City y el Tottenham. Fue conmovedor el desconcierto del turco Cüneyt Çakır, que debió revisar una treintena de veces si Llorente hizo el gol de la clasificación de los Spurs con la mano o la cadera. Más desgarrador aún fue contemplar a Guardiola arrodillado y con las manos sobre su pelada, lamentando el gol anulado a Sterling que solo unos segundos antes lo había hecho correr por toda su banda para celebrar el pase a semis que no fue.

Gracias, VAR.