Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 03 de diciembre de 2020
  • Actualizado 20:16

Brasil: entre el horror y el espanto

Brasil: entre el horror y el espanto
Tras el resultado de la primera vuelta los brasileños esperan la segunda el próximo 28 de octubre sumidos en un dilema para muchos irresoluble. ¿A quién votar?

¿A Jair Messias Bolsonaro, el candidato de la extrema derecha partidario de la dictadura militar y de las torturas, homófobo, xenófobo, machista y dispuesto a aplicar la mano dura para resolver los problemas de inseguridad? ¿O a Ricardo Haddad, el sucesor de Lula y candidato del Partido de los Trabajadores (PT), el partido responsable de la corrupción del Mensalão y del Lava Jato, del caos económico en que quedó sumido Brasil después del Gobierno de Dilma Rousseff, y el defensor de Nicolás Maduro?

La respuesta a este interrogante no es sencilla. Si uno de los candidatos remite al horror el otro convoca al espanto. Y da igual el orden en que se los tome, son intercambiables. No en vano los dos políticos más votados son los que mayor rechazo generan. Esto se explica por el alto grado de polarización alcanzado en los últimos años por la política brasileña.

Los principales partidos acabaron implicados en la corrupción. Esto, junto al apoyo de casi todos al fracasado Michel Temer ahondaron aún más la desconfianza con las instituciones democráticas. De ahí que Sérgio Fausto, muy próximo al expresidente Fernando Henrique Cardoso, calificara de error el juicio político contra Rousseff. Este dio lugar a una política victimista y revanchista de Lula y sus principales seguidores, una de las causas que condujo a la situación actual.

Finalizado el escrutinio, Bolsonaro obtuvo el 46.03 por ciento de los votos mientras Haddad conquistó el 29.28 por ciento . Salvo Ciro Gomes, con el 12.5 por ciento , los restantes candidatos no pasaron del 5 por ciento , en el mejor de los casos.

El resultado electoral está provocando una reconfiguración total de la política brasileña, no solo a nivel federal sino también estadual, aunque para ver el cuadro completo habrá que esperar a la segunda vuelta, cuando se definirán algo más de la mitad de las 27 gobernaciones en juego, incluida Brasilia.

Debido a la onda expansiva de la elección, numerosos representantes de la vieja política han sido barridos del mapa al no haber sido electos a los cargos que aspiraban. Esto ocurrió con Dilma Rousseff que no fue elegida senadora, aunque no es el único caso.

Los partidos tradicionales también han sufrido lo suyo y deberán hacer un serio esfuerzo de regeneración si quieren sobrevivir. En este contexto es interesante ver el movimiento de muchos políticos apoyando a Bolsonaro con el ánimo de subirse a la ola triunfante y preservar sus posiciones.

Pese al tsunami bolsonarista que barrió la política tradicional brasileña, impera la fragmentación. El Senado renovó las dos terceras partes de sus 81 parlamentarios. En su nueva configuración habrá 20 partidos representados. El que más tiene suma 12 senadores, menos del 15 por ciento del total. En la Cámara de Diputados, con 513 parlamentarios, habrá 30 partidos presentes. Los dos mayores son los que pasaron a la segunda vuelta presidencial: el PT, con 56 diputados (10.9 por ciento ) y el PSL de Bolsonaro, con 52 diputados (10.1 por ciento ). Quince agrupaciones conquistaron menos de 10 representantes.

¿Qué pasará en el balotaje? Dice el saber popular que una segunda vuelta es una nueva elección y que todas las opciones están abiertas, aunque es verdad que Bolsonaro, con su 46 por ciento , parte con una gran ventaja.