Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 21 de septiembre de 2020
  • Actualizado 08:19

INNOVACIÓN Y FINANZAS

Bancos en tiempos turbulentos

Bancos en tiempos turbulentos

La Real Academia Española define el término turbulencia como cualidad de turbio, desordenado, alborotado o perturbado. Para Emery y Trist la turbulencia es la inestabilidad o tasa de cambio subyacente en el ambiente de las organizaciones. Es una situación donde los recursos y restricciones  cambian constantemente, obligando a las empresas a reaccionar. 

Para Terreberry la turbulencia del entorno se caracteriza por una tasa acelerada y compleja de las interacciones que presenta la empresa, excediendo la capacidad de predecir y controlar las consecuencias de sus acciones. 

Hay coincidencia de varios autores de que la turbulencia es un fenómeno que se genera por varios eventos que confluyen de manera simultánea e impredecible afectando el desarrollo normal del sector, es un fenómeno que tiene tres elementos que son el dinamismo, la incertidumbre y la complejidad. 

La complejidad es el grado en que los factores del entorno  afectan a la industria. Incertidumbre es la falta de información sobre los factores del entorno, lo que hace imposible predecir el impacto de las decisiones en la industria. Dinamismo es el grado de cambio o de variación de los factores del entorno.

La turbulencia económica y política este año ha golpeado a  varias sociedades en el mundo y Latinoamérica, con millones de personas en las calles como Hong Kong, Libano, Irak, Cataluña, Francia, Chile, Colombia, Ecuador, Haití o Bolivia y en 2020 no se descartan más explosiones de ira social. 

La industria  financiera por su modelo  de negocio debe buscar, pero sobre todo, mantener la mayor estabilidad posible; sin embargo, en un  momento de tanta turbulencia, se han prendido las alarmas para que los bancos recurran a una serie de estrategias para mantener la seguridad y solidez en el mercado y, a la vez, que se genere confianza en los clientes para mantener sus recursos en dichas entidades.

El Banco Central de Chile, ante la crisis desatada por las manifestaciones y el clima de turbulencia social, ha señalado que        “los impactos directos de las manifestaciones y protestas recientes se materializarán a través de menores ventas de las empresas, lo que puede ser especialmente relevante para empresas del sector comercio, ya que en términos de vulnerabilidad financiera se observaba al cierre un aumento de sus indicadores impago”.

La banca boliviana, en el último mes, ha pasado un momento de extrema turbulencia manteniendo la atención al cliente en un ambiente de relativa normalidad. En efecto, los clientes realizaron sus operaciones casi con la normalidad habitual, demostrando el sector una amplia capacidad de resiliencia  para situaciones de este tipo. 

Sin embargo, en situaciones como esta se han visto afectadas las operaciones y ventas de muchas empresas comerciales e industriales, a nivel de todo el país, en especial del sector  pymes y micro empresas que se han visto afectadas en su capacidad de pago para honrar sus compromisos financieros. 

Por eso la ASFI ha emitido, recientemente, una  circular dirigida a la Entidades de Intermediación Financiera para atender y analizar solicitudes de reprogramación de créditos, a aquellos prestatarios que se han visto afectados de forma directa o indirecta en su actividad económica. 

Lo bueno de esta medida es que estas reprogramaciones no implicarán un cambio de calificación del deudor a otra categoría de mayor riesgo y se podrán evaluar otras medidas de solución como periodos de gracia y otras ajustadas al tipo de crédito y situación actual de pago. 

Enhorabuena así se mantiene una banca sólida y confiable,           y lista para enfrentar cualquier periodo de turbulencia que venga a futuro.