Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 12 de julio de 2020
  • Actualizado 06:10

DE FRENTE

Asedios a los Derechos Humanos

Asedios a los Derechos Humanos

Desde la adopción  de la Declaración Universal de Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948, pocos han sido los gobiernos de los países signatarios que han hecho de dicho instrumento una guía de valores para conducir a sus pueblos por los caminos de la democracia y el reconocimiento pleno de la dignidad de todos los seres humanos asentados en sus territorios. A los 71 años de la solemne declaración aún persisten situaciones que  deberían causarnos vergüenza como humanidad. Miles de vidas destruidas por pensar diferente, ser de una nacionalidad, etnia, creencia religiosa distinta  a la dominante, así como tener una orientación sexual diferente a la asumida como “natural”. En un mundo donde se desperdician millones de toneladas de alimentos con fines de control de precios en el mercado, miles de millones de seres humanos pasan hambre y mueren por ella, todo por nuestra incapacidad de reconocernos en la otra persona y la tremenda habilidad  de sembrar odio y desprecio hacia los demás seres humanos.

En Bolivia, vivimos más de una década bajo el dominio de individuos que hicieron Política de Estado el resentimiento social, la venganza y el desprecio hacia los que no comulgaban con la ideología del partido gobernante; hoy cuando empezamos a respirar aires nuevos con inmensas ganas de avanzar por el camino de la reconstrucción del tejido social, los valores democráticos, para alcanzar los ideales     de paz y respeto a los derechos humanos, suenan voces disonantes no solo de  bolivianos/as  que son resabios vivos del autoritarismo y el abuso de poder, sino que aguantamos  la avalancha de agentes externos que viven de la perversión de la  causa de defensa de  los DDHH que tienen al país, no para observar la situación real de estos, ni a recoger información sobre lo realmente sucedido antes y después de las elecciones, sino, a validar sus preconceptos y prejuicios colonialistas y elaborar informes sobre sucesos aberrantes, felizmente inexistentes en el país con cuya venta a prensa sensacionalista dirigida a mentes morbosas e ignorantes, buscan asegurar su cómoda y parasitaria existencia. 

Es así cómo la causa de los DDHH se ve asediada desde varios flancos, de gobiernos autoritarios de derecha y de izquierda  que se niegan a reconocer la igual dignidad de todos los seres humanos y de impostores/as que se dicen defensores cuando carecen de las mínimas cualidades para ello, entre otras la independencia partidaria y, sobre todo honestidad, ética 

y coherencia de vida. Muchos hombres y mujeres han ofrendado sus vidas por defender la causa de los derechos humanos  y en homenaje a ellos/as debemos repudiar este asedio de impostores.