Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 04 de diciembre de 2022
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Aniversario del Primer Congreso indígena campesino boliviano

Aniversario del Primer Congreso indígena campesino boliviano
El presidente Gualberto Villarroel con la colaboración de Roberto Hinojosa, (importante personaje que estudio y pretendo el mejor rescate histórico, uno de los grandes precursores del socialismo en el que estamos inmersos), convocaron hace 65 años al Primer Congreso Indígena Nacional, el mismo que se efectuó el 10 de mayo de 1945 en la ciudad de La Paz; acontecimiento histórico que fue trascendental para un país mayoritario en gente indígena originaria.


El evento se efectuó en el coliseo deportivo con más de mil representantes. Además de los nombrados, intervinieron personalidades como Germán Monroy Block, ministro de Trabajo y Hernán Siles Zuazo por el MNR.


Roberto Hinojosa había adquirido experiencia en México donde trabajó acompañando al General Lázaro Cárdenas, en la revolución socialista mexicana. Dio enorme impulso al Congreso, fue el actor de primera línea en la organización en la que también intervino el Embajador de Méjico. Por primera vez en Bolivia, más de un millar de indígenas aymaras, quechuas y orientales del campo y de la ciudad se reunieron y hablaron de sus pesares, de sus problemas, de su dignidad herida de 500 años.


En un reciente escrito, Zenobio Quispe Colque informa que caciques de los ayllus y markas prepararon el Encuentro inédito en la historia nacional con líderes como Luis Ramos Quevedo (Quechua de Cochabamba). Se destaca el caudillo Francisco Chipana Ramos (del Ayllu Ch´alla (actualmente Provincia Camacho de La Paz) quien fue estafeta de Busch en la Campaña y hecho prisionero en Paraguay; al concluir el Primer Congreso Indígena fue elegido presidente, Dionicio Miranda (de Cochabamba), Antonio Álvarez Mamani (del Ayllu Mamillón, Bautista Saavedra), también se menciona a Saturnino Moscoso (de Potosí); Luciano Catari Tito, Juana Pinto Antezana y el cacique Santos Marca Tola. Convocaron a todos los ayllus y comunidades con equidad de género, donde los idiomas oficiales fueron el aymara, quechua y castellano.


Según el diario “La Calle”, se inauguró con una marcha multitudinaria y la asistencia del Poder Ejecutivo en pleno, el cuerpo diplomático y autoridades de significación en la vida nacional; con honores militares y salva de cañones, insólito e inexplicables para mucha gente”.


Intervino el propio presidente Gualberto Villarroel y su ministro Edmundo Nogales. Anunció que la revolución les daría libertad económica y de espíritu, redimiéndolos totalmente. Luego Roberto Hinojosa lanzó una prolongada oratoria.


Durante el Congreso se publicaron fragmentos del discurso del presidente Cárdenas en ocasión al Primer Congreso Indigenista mejicano realizado en Patscuaro, Michoacán.


El Primer Congreso Indígena concluyó con las siguientes resoluciones, convertidas luego en decretos supremos: Prohibición de los servicios de pongueaje y mitanaje. Prohibición a las autoridades administrativas, judiciales, religiosas, provinciales, cantonales obligar a los indígenas, colonos, comunarios o residentes en ciudades o pueblos, a servir en forma gratuita. Abolición de los trabajos y diezmos y todo tipo de contribuciones. Entrega de tierras en favor de los indígenas. Obligación de los patrones de implementar escuelas para la educación de los hijos de los indígenas que trabajan la tierra. Leyes y autoridades para la protección del indio. Declara al indio dueño absoluto de su cosecha para negociarla en el libre comercio.


Se conoce que la suspensión del pongueaje y el mitanaje fue la resolución más importante, sancionada con una multa de Bs 500 contra los infractores. Sin embargo, la educación y las obligaciones patronales fueron burladas por los hacendados. Eran resoluciones inaceptables para una oligarquía terrateniente acostumbrada a recibir grandes beneficios tradicionales, no las vieron con buenos ojos y las autoridades políticas regionales venales tampoco aceptaban el proyecto indigenista, así se engrosaron las filas de una oposición creciente dirigida por la oligarquía minera.


Estas resoluciones fueron el principal motivo que contribuyó al derrocamiento, asesinato y colgamiento salvaje de Gualberto Villarroel, de Roberto Hinojosa, del secretario Luis Uría de la Oliva y del edecán Waldo Ballivián, un año después, el 21 de julio de 1946.


Arturo Urquidi Morales escribió a propósito: “Jamás tuvieron vigencia real las disposiciones importantes porque no podía ser abolido el pongueaje por letra mientras no se cambiara la tenencia de la tierra”.


Se afirma que en un sinsentido inexplicable José Antonio Arze criticó el evento como: “una risible comedia” y a Villarroel-Paz Estenssoro calificados “Gobernantes bribones” (El segundo dará la razón a Villarroel años después). El PIR se entregó al súper estado minero y al imperialismo a partir de su propio jefe en Estados Unidos de Norte América; y según Augusto Céspedes también el POR troskista se sumó a ese “enajenante contubernio”.


En ese tiempo era impensable aceptar la dignidad de persona inherente a todos los ciudadanos, la exclusión era la norma y el racismo afloraba en la educación, en el hogar, en la hacienda, en la calle y en todas las instituciones. Reflexiono a propósito: desde entonces cuánto hemos avanzado, enormemente con la nueva CPE, el Estado Plurinacional, las autonomías indígenas, la justicia comunitaria, la salud pluricultural tradicional, el pensamiento indígena amazónico, las conclusiones de la Cumbre de Cochabamba entregadas a NNUU, la identidad cultural con los principios y valores originarios, indígena campesinos; sin embargo, al presente la izquierda de la derecha continúa vigente y en gesto sedicioso declara ¡Huelga indefinida hasta derrocar al gobierno indígena!, y así detener, de una vez por todas, el cambio hacia el socialismo.


Grandes lecciones de la historia, profundos acontecimientos, Bolivia se constituye en faro de prístina luz para el continente, para el planeta en crisis.


Gastón Cornejo Bascopé ex senador del Movimiento Al Socialismo