Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 24 de septiembre de 2022
  • Actualizado 14:56

Sin que Goni lo viera, Sánchez Berzaín derramó unas lágrimas

Sin que Goni lo viera, Sánchez Berzaín derramó unas lágrimas



Arrancaba la tarde en la residencia de San Jorge. La mayoría de los familiares de Goni ya eran evacuados, mientras que el Presidente abría las puertas de su hogar a los miembros del Alto Mando Militar que llegaban acompañados por Carlos Sánchez Berzaín.

A esa hora, entre las movilizaciones ya corría la voz de la inminente huida. Tras semanas de combates, las fuerzas populares comenzaron a creer en la posibilidad de una victoria. Sin embargo, Gonzalo Sánchez de Lozada todavía abrigaba la débil esperanza de jugar dos cartas más... Él y su ministro de Defensa todavía se aferraban a la idea de que no era el fin.

Apenas unas horas antes de dejar Bolivia (para siempre), Goni escuchó cómo los militares le recomendaban optar por la última opción: enviar su renuncia al Congreso y salir del país hasta que concluyan los conflictos. Sánchez Berzaín, en cambio, pedía evaluar la factibilidad de las otras alternativas que creían posibles: instalar la Presidencia en Santa Cruz o gobernar desde el exilio en Perú (...)

Sánchez Berzaín efectuó un último intento de maniobra ante los congresistas para que rechacen la dimisión y viabilizar que el Gobierno se instale en Santa Cruz, pero ya todo estaba perdido. El temerario ministro de Defensa también buscó que la renuncia de su jefe sea negociada a cambio de los juicios de responsabilidades que seguro vendrían. Tampoco lo logró. Sin que Goni lo viera, él, solo frente a los generales, finalmente derramó lágrimas.