Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 09 de mayo de 2021
  • Actualizado 13:12

MAYOR ACEPTACIÓN /// LOS COLECTIVOS TGLB ENCUENTRAN MÁS ESPACIOS EN EL ARTE LOCAL.

El transformismo en Bolivia, un arte con historia

El transformismo en Bolivia, un arte con historia



“Por donde lo mires es arte”, esa es la conclusión a la que llega Álvaro Eíd al hablar del transformismo, una de las actividades creativas a las que se dedica y entre las que se pueden anotar, además, el teatro y el maquillaje.

Dos mundos que convergen en el alter ego de Eíd, Bianca Shallow, una artista drag que comenzó su recorrido por los escenarios hace unos 22 años haciendo espectáculos de varieté en discotecas de ambiente, hace 17 en el maquillaje profesional y que llegó a ser Miss Transformista Bolivia 2003-2004. En el último tiempo, Bianca ha participado tanto en obras cinematográficas, como en teatrales.

“En realidad, repasando su historia, el drag viene de cuando las mujeres no podían subirse a las tablas y eran los varones los que interpretaban sus papeles”, rememora Eíd y delimita aún con más precisión ese territorio en el que Shallow se apropia del escenario. “En el teatro kabuki japonés también los hombres hacen papeles femeninos, se maquillan y transforman para asemejarse a ellas. Viene de ahí todo esto”, explica.

En nuestro país, uno de los antecedentes más importantes del transformismo, como creación artística y fenómeno cultural, tiene una data de hace aproximadamente unos 50 años, según la investigación de David Aruquipa, “La China Morena: Memoria histórica travesti”.

En este libro, tras una minuciosa investigación, concluyen que ese personaje de la morenada, uno de los más icónicos del folclore nacional, fue una creación de gais y travestis.

A pesar de estos precedentes, la historia de este colectivo, en realidad, está marcado por años de exclusión y marginalidad. Aún hoy, a pesar de la apertura que experimenta la sociedad. “Cuando eres transformista, o eres de clóset, o eres prostituta. Artistas como tales, como en otros países, hay pocos”, admite Shallow.

Sin embargo, reconoce que hay un avance importante en la sociedad, que se muestra más abierta a este tipo de propuestas e identidades. Esta apertura, según la artista, es la evidencia de un cambio positivo en nuestro país.

“Me sorprende (en las marchas del orgullo TGLB) que van niños, familias enteras y se toman fotos con todas nosotras, es muy lindo”, celebra Shallow.

Y complementa diciendo que es gente que simpatiza con las causas y la estética del movimiento TGLB: “Obviamente la gente que va a mirarnos es simpatizante, por eso lo disfrutan y se toman fotos. No creo que asista alguien que no esté de acuerdo o que no le guste”, concluye Shallow.

Respecto a sus próximos proyectos, asegura que seguirá trabajando con su elenco, El Masticadero, en la obra “El deseo de (d)ios” y que, además, pronto se estrenará un filme, dirigido por Martín Boulocq y protagonizado por Andrea Camponovo, en el que tiene una importante participación.