Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 21 de octubre de 2021
  • Actualizado 08:41

La ONU cierra una Asamblea dominada por debates de la pandemia, el clima y Afganistán

El primer ministro de Israel, Naftali Bennett. EFE
El primer ministro de Israel, Naftali Bennett. EFE
La ONU cierra una Asamblea dominada por debates de la pandemia, el clima y Afganistán

Algo más de 150 jefes de Estado y de Gobierno intervinieron durante la última semana ante la Asamblea, algunos por video y muchos otros tras viajar a Nueva York en persona, lo que devolvió cierta sensación de normalidad a la gran cita de la diplomacia internacional tras el parón provocado por el coronavirus.

Que el viaje era en sí mismo un riesgo lo demostró, por ejemplo, que cuatro miembros de la delegación brasileña han dado positivo tras regresar de Nueva York, por lo que las advertencias de la ONU de limitar los viajes y los aforos no fueron exageradas. Para esta última jornada quedaron casi en exclusiva países representados por ministros o diplomáticos de menor rango, con la gran excepción de Israel, cuyo nuevo primer ministro, Neftali Bennett, esperó hasta ayer para pronunciar su primer discurso en Naciones Unidas.

Bennett centró buena parte de sus palabras en Irán, a quien presentó como una gran amenaza para Oriente Medio y el resto del mundo, sobre todo por un programa atómico que, aseguró, ha dado "un gran salto" en los últimos años.

"El programa de armas nucleares de Irán está en un momento crítico", defendió el líder israelí, que acusó a otros países de ignorar repetidas pruebas de esos avances o de haberse "cansado" de este asunto.

"Israel no tiene ese privilegio. No nos cansaremos. No vamos a permitir que Irán adquiera un arma nuclear", insistió Bennett, que pareció renunciar a la diplomacia al subrayar que "las palabras no detienen las centrifugadoras" atómicas.

También se esperaba con interés la intervención de Francia, protagonista de una de las controversias que centró la atención en los primeros días de la Asamblea General: la crisis abierta entre París y Washington a raíz del acuerdo de defensa de EEUU con Australia y el Reino Unido que llevó a la cancelación de un lucrativo contrato para producir submarinos nucleares. En su discurso, el ministro francés de Exteriores, Jean-Yves Le Drian, evitó referirse directamente a ese contencioso, pero insistió en que las grandes potencias tienen que reforzar su diálogo en materia militar y de seguridad colectiva. Le Drian dejó claro que Francia mantiene grandes intereses en la región del Indopacífico y dijo que trabajará en favor de la paz y estabilidad allí "con sus socios de buena voluntad" y con el respaldo del resto de países europeos.