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  • Diario Digital | viernes, 18 de septiembre de 2020
  • Actualizado 04:16

El Líbano, en estado de emergencia por la explosión y el coronavirus

Los daños en las construcciones que dejó la explosión en Beirut. EFE
Los daños en las construcciones que dejó la explosión en Beirut. EFE
El Líbano, en estado de emergencia por la explosión y el coronavirus

El Parlamento libanés aprobó ayer el estado de emergencia en Beirut declarado la semana pasada por el Gobierno, tras la gran explosión que dejó al menos 177 muertos y 6.000 heridos, además de prorrogar esa situación por el coronavirus, ante las dificultades del sistema sanitario para tratar a las víctimas de la tragedia.

"El Líbano se está muriendo ante nuestros ojos", afirmó en la sesión del jueves el presidente del Parlamento, Nabih Berri, quien agregó que lo que único que le queda es una "cirugía" para poder salvarse de su peor crisis desde el final de la guerra civil (1975-1990).

Además, llamó a la formación "rápida" de un nuevo Gobierno que tenga como prioridades las reformas y la lucha contra la corrupción, después de que el gabinete del primer ministro Hasan Diab dimitiera en bloque hace tres días.

DOBLE EMERGENCIA Casi al mismo tiempo, el ministro libanés de Sanidad en funciones, Hamad Hasan, anunció que también se extenderá el estado de emergencia declarado en marzo por la pandemia de coronavirus, un mes más a partir del 18 de agosto.

Hasan justificó esta decisión por las previsiones de "un incremento en los contagios por coronavirus debido a las aglomeraciones que hubo en los hospitales tras la explosión y a la falta de mascarillas y de compromiso con las medidas de prevención en ese momento", explicó en una rueda de prensa.

El Líbano declaró por primera vez el estado de emergencia el 15 de marzo por la COVID-19, pero había ido relajando las medidas por la baja incidencia de la enfermedad en el país.

El estado de emergencia otorga poderes al Ejército para actuar contra la libertad de reunión, de prensa y de expresión y para arrestar a toda aquella persona considerada una "amenaza" para la seguridad del país.