Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 14 de agosto de 2020
  • Actualizado 07:09

Kremlin celebra triunfo en el plebiscito, mientras la oposición denuncia fraude

La Comisión Electoral Central (CEC) dio ayer por válido el plebiscito constitucional celebrado en Rusia.  EFE
La Comisión Electoral Central (CEC) dio ayer por válido el plebiscito constitucional celebrado en Rusia. EFE
Kremlin celebra triunfo en el plebiscito, mientras la oposición denuncia fraude

El Kremlin calificó ayer de “triunfo” la victoria aplastante del “sí” en la consulta nacional sobre las enmiendas constitucionales, una de la cuales permitiría al presidente ruso, Vladímir Putin, permanecer en el poder hasta 2036, mientras la oposición cerró filas para denunciar fraude.

“Ha sido un triunfo. En esencia y de hecho, lo que ha tenido lugar es un referéndum triunfal de confianza en el presidente Putin”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, sobre el resultado de la consulta, que duró una semana y que concluyó el miércoles.

Putin aprovechó una videoconferencia con miembros de un comité de educación patriótica para expresar su gratitud a los ciudadanos. Añadió que el resultado de la votación muestra que “la mayoría aplastante de los ciudadanos cree que podemos trabajar mejor”.

El presidente ruso se mostró comprensivo con aquellos que votaron en contra de las enmiendas constitucionales, al señalar que “es cierto que hay muchos problemas sin resolver en el país”.

RESULTADOS Según los datos preliminares ofrecidos ayer por la Comisión Central Electoral (CEC) tras el escrutinio del total las papeletas emitidas, el 77.92% de los votantes respaldó las modificaciones constitucionales, mientras que el 21.27% expresó su rechazo.

“El plebiscito se ha celebrado y no tenemos constancia de irregularidades que puedan influir en sus resultados”, señaló en rueda de prensa la presidenta de la CEC, Ela Panfílova.

Agregó que los resultados definitivos serán anunciados hoy, tras lo cual las modificaciones constitucionales, que mucho antes de la consulta fueron aprobadas por el Parlamento y promulgadas por Putin, entrarán en vigor.

Pese a ser innecesario, Putin sometió las enmiendas a la Carta Magna, de 1993, a una consulta popular para dar legitimidad a su propuesta.

Según los datos de la CEC, solo en una de las 85 entidades federadas de la Federación de Rusia, el distrito autónomo de Nenetsia, en el extremo norte del país, con un población de cerca de 45 mil habitantes, ganó el “no” a la enmiendas constitucionales.

En el otro extremo se situó la república norcaucasiana de Chechenia, donde el apoyo a las modificaciones fue casi unánime: del 97.98%.

Este resultado no es sorprendente: el líder chechén, Razmán Kadírov, que gobierna a esa entidad con mano de hierro, es partidario de designar a Putin presidente vitalicio.

OPOSITORES DENUNCIAN FRAUDE “Lo que hay que saber es que habéis sido testigos de uno de los timos electorales más grandiosos de la historia”, escribió ayer en la red social Facebook el politólogo opositor Kiril Rógov.

Según sostiene, esto fue posible gracias a que con el pretexto de la pandemia del coronavirus la votación se llevó a cabo durante una semana, innovación que destruyó el sistema de observación de las jornadas electorales.

El experto afirmó que solo observadores de pago pudieron seguir el desarrollo de la votación, ya que nadie puede permitirse dedicar de manera gratuita a esa labor más de 12 horas diarias durante toda una semana, y solo el Estado tiene recursos para financiarlos.

Al mismo tiempo, denunció que “también fueron falsificados los resultados reales de la votación, que no se corresponden con los datos anunciados por la CEC, ni de la participación ni de los votos por el 'sí' y por el 'no'”.

Según la autoridad electoral rusa, en el plebiscito participó el 67.97% del censo electoral. “Se trata de una votación sin precedentes, que entrará en la historia del país como un ejemplo de atentado contra la soberanía del pueblo”, concluyó Golos.

Para el analista político Abbáv Gallyanov, los resultados anunciados por la CEC en ningún caso constituyen una sorpresa.