Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 22 de mayo de 2022
  • Actualizado 07:30

POR EL INCREMENTO DE LOS CASOS

Europa endurece las medidas contra la COVID

Según las autoridades de varias naciones, Ómicron se está volviendo la variante dominante por el ascenso de los contagios.
Una persona recibe una vacuna contra la COVID-19 en Nueva York.  EFE
Una persona recibe una vacuna contra la COVID-19 en Nueva York. EFE
Europa endurece las medidas contra la COVID

Varios países de Europa empezaron a endurecer las restricciones en sus territorios como una medida para frenar el avance de los contagios de COVID, especialmente con la variante Ómicron.

El Gobierno neerlandés declaró ayer, tras una reunión de emergencia por el avance de la variante Ómicron, un confinamiento estricto en Países Bajos que entró en vigor hoy y se mantiene hasta el 14 de enero, por el que cierra toda la actividad no esencial, pero también los colegios y universidades.

En una rueda de prensa en La Haya, el primer ministro en funciones, Mark Rutte, lamentó que Países Bajos “tendrá que volver una vez más al confinamiento” y subrayó que esto es “inevitable porque Ómicron se extiende incluso más rápido de lo que se temía”. 

Rutte explicó que solo permanecerán abiertas las tiendas imprescindibles como supermercados, farmacias y gasolineras.

En Alemania, los ministros regionales de Sanidad exigieron en una reunión extraordinaria con el titular federal de esa cartera, Karl Lauterbach, medidas más estrictas para el ingreso en Alemania con el fin de contener la propagación de la variante Ómicron, informaron los medios.

Así, los ministros piden endurecer las condiciones de ingreso para viajeros a partir de seis años que en los últimos diez días hayan estado en un país considerado zona de riesgo por variante del virus y exigirles un test PCR negativo de no más de 48 horas, sin opción de presentar una prueba de antígenos.

En Inglaterra, el alcalde de Londres, Sadiq Khan, declaró ayer el estado de "incidente grave" por la situación en la capital británica debido a la ausencia de personal en servicios públicos tras el rápido aumento de los contagios de la COVID-19.