Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 03 de agosto de 2021
  • Actualizado 17:05

Escalada de tensión en el G-7 por el Protocolo de Irlanda del Norte

El Primer Ministro de Reino Unido dijo que está dispuesto a activar el artículo 16 del Protocolo, que permitiría al Reino Unido detener unilateralmente los controles de bienes importados de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, si no se llega a un acuerdo sobre las mejoras necesarias con el grupo de los Veintisiete.
Grupo de mandatarios que integran en G-7. EFE
Grupo de mandatarios que integran en G-7. EFE
Escalada de tensión en el G-7 por el Protocolo de Irlanda del Norte

"He hablado con algunos de nuestros amigos aquí hoy que parecen no entender que el Reino Unido es un solo país y un solo territorio. Creo que necesitan meterse eso en la cabeza". Con estas duras palabras, el primer ministro británico Boris Johnson aportó este sábado su propia dosis de tensión en el conflicto con la Unión Europea en relación con la aplicación del Protocolo de Irlanda del Norte, que forma parte del Acuerdo del Brexit.

El Primer Ministro dijo que está dispuesto a activar el artículo 16 del Protocolo, que permitiría al Reino Unido detener unilateralmente los controles de bienes importados de Gran Bretaña a Irlanda del Norte, si no se llega a un acuerdo sobre las mejoras necesarias con el grupo de los Veintisiete. "Creo que si el protocolo continúa aplicándose de esta manera, entonces obviamente no dudaremos en invocar el Artículo 16", aseguró.

El artículo 16 del protocolo es una cláusula de salvaguardia que permite que cualquiera de las partes tome medidas de forma unilateral si el protocolo "conduce a graves dificultades económicas, sociales o medioambientales que pueden persistir". A costa de esto, que se suma al conflicto previo por el Brexit, las relaciones con el bloque y en particular con Francia se enrarecido, y las risas que se vieron entre los líderes del G-7 en su encuentro en Cornwall el viernes, ya no eran tantas el sábado a costa de este asunto.
Y aunque un portavoz de Downing Street manifestó que, en todo caso, el G-7 "no es el foro" en el que necesariamente se busca "llegar a una solución inmediata" para este asunto, y a que Johnson, como anfitrión el evento, quería que las prioridades estuvieran en los grandes temas globales, lo cierto es que sus encuentros bilaterales con los mandatarios de países europeos así como con los representantes de la UE Bruselas dejaron en evidencia que este tema es un punto prioritario en la agenda de una cumbre que en principio estaría dominada por la vacunación contra la COVID-19, la recuperación económica tras la pandemia y las relaciones con China y Rusia. Sin embargo, a solo seis meses de haberse consumado el Brexit, era imposible que la primera cita cara a cara fuera todo alegría. Así, el presidente francés Emmanuel Macron dijo estar dispuesto a restablecer las relaciones con Reino Unido, pero solo si Boris Johnson "cumple su palabra" sobre el Protocolo de Irlanda del Norte, pero el primer ministro británico sostiene que la UE está siendo intransigente en la forma en que lo aplica. Si bien Macron expresó que los dos países tienen intereses comunes, y que es necesario restablecer la relación franco-británica, estos lazos serán posibles siempre que Johnson honre los acuerdos firmados.

El Protocolo de Irlanda del Norte establece controles aduaneros sobre las mercancías que se trasladan desde Gran Bretaña a esa nación, que forma parte del Reino Unido, para evitar una frontera dura en la isla de Irlanda, tal y como está contemplado en el Acuerdo del Viernes Santo. Pero las restricciones a las carnes refrigeradas de producción británica que entren en Irlanda del Norte deben entrar en vigor a finales de mes, lo que ha levantado ampollas, ya que Londres amenaza con negarse a introducir controles a menos que se realicen cambios en el acuerdo, bajo el argumento de las graves interrupciones que ha provocado en el suministro de bienes cotidianos a la región.

La nueva escalada de tensión en plena cumbre del G-7, que acaba este domingo, provocó la reacción de la Organización Mundial del Comercio (OMC). La directora general de este organismo, Ngozi Okonjo-Iweala, manifestó su preocupación diciendo que espera "que no haya una guerra comercial entre el Reino Unido y la UE. Me sorprendería un poco que, con todas las oportunidades que hay para el diálogo, acabasen en una guerra comercial", señaló, y agregó que sería "muy costoso para todas las partes" que se levantaran aranceles a ambos lados del Canal. Todas estas conversaciones se produjeron mientras miles de manifestantes protestaban en la zona por medio de desfiles, perfomances e incluso surfeando, y exigían a los líderes un mayor compromiso frente a la crisis económica y climática.