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  • Diario Digital | sábado, 03 de diciembre de 2022
  • Actualizado 22:11

La economía de Argentina se estanca en julio, en un difícil contexto

Sobre economía de Argentina. EFE
Sobre economía de Argentina. EFE
La economía de Argentina se estanca en julio, en un difícil contexto
La actividad económica de Argentina se estancó en julio pasado, en medio de un contexto de fuerte tensión política y financiera en el país suramericano, abonando pronósticos de una menor dinámica durante la segunda mitad de este año.

Según informó este lunes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la actividad económica registró en julio pasado un crecimiento nulo (0 %) en comparación con junio último, cuando el indicador había logrado repuntar un 1,2 %.

En tanto, el índice, que sirve como anticipo provisional para medir la variación trimestral del producto interno bruto (PIB), creció en julio pasado el 5,6 % en comparación con igual mes de 2021, la décimo séptima subida interanual consecutiva.

De todas formas, la subida interanual registrada en julio implica una desaceleración respecto al ritmo de crecimiento interanual que se había registrado en junio pasado (6,9 %).

"La actividad económica detuvo su crecimiento en los últimos meses, y muestra claras señales de estancamiento", observó en un informe la consultora Orlando Ferreres y Asociados.

Según los datos oficiales, el crecimiento económico acumulado en los primeros siete meses del año fue del 6,4 %.

TENSO JULIO

La economía argentina transitó en julio un mes marcado por fuertes tensiones financieras y políticas.

Las renovadas restricciones en el acceso a divisas para el pago de importaciones con el objetivo de evitar una mayor caída en las reservas monetarias afectaron a las industrias por falta de insumos para la producción.

Pero, además, las restricciones exacerbaron las expectativas negativas en los mercados, que reaccionaron con una caída generalizada en el valor de bonos y acciones, y un fuerte salto en las cotizaciones paralelas del dólar estadounidense.

El nerviosismo cambiario rápidamente detonó un alza generalizada de precios en la economía real, con un índice de inflación que se disparó en julio al 7,4 % y se ubicó en el 71 % interanual, afectando los costos de producción y las decisiones de consumo e inversión.

"El mes de julio se vio afectado por una mayor incertidumbre macroeconómica y el salto de la brecha cambiaria. El impacto en la producción fue más moderado de lo esperado, producto de la reducción de stocks que permitieron sostener la producción", indicó en un informe el Centro de Estudios de la Unión Industria Argentina (UIA).

De acuerdo a una encuesta realizada por esta organización patronal, el 74 % de empresas tuvo dificultades para abastecerse de insumos y un 70 % para pagar importaciones.

Asimismo, un tercio de las empresas se vio obligada a frenar parte de sus operaciones.

En el plano político, el recrudecimiento de las diferencias en el seno de la coalición gobernante derivó en julio en cambios al frente del Ministerio de Economía, primero con la renuncia de Martín Guzmán, su reemplazo por Silvina Batakis y, apenas tres semanas después, la salida de esta y la llegada de Sergio Massa como "superministro" del área económica.

MENOR CRECIMIENTO

Para la consultora Orlando Ferreres, si bien los riesgos de un mayor declive macroeconómico aún son "altos", la "volatilidad" observada en julio "se redujo".

"De todas maneras, no hay lugar para esperar una mejora de los indicadores y el mismo proceso de ajuste restringirá al desarrollo de la actividad", advirtió la firma en un informe.

Según proyectó el propio Gobierno en el Presupuesto 2023 remitido este mes al Parlamento, la economía argentina crecerá este año el 4 %, muy por debajo de la recuperación del 10,4 % lograda en 2021, tras tres años de severa recesión.

En tanto, para los economistas privados que mensualmente consulta el Banco Central para su encuesta de expectativas, la economía argentina avanzaría este año un 3,6 %

Según el Centro de Estudios de la UIA, en los próximos meses del año las principales variables macroeconómicas "se verán condicionadas por una elevada inflación, dificultades para el abastecimiento de insumos y el encarecimiento del crédito".

"Será fundamental la continuidad de las medidas orientadas a incrementar el ingreso de divisas y reducir la incertidumbre", sostuvo la institución.