Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 20 de marzo de 2023
  • Actualizado 22:25

Crímenes de Lucio y Fernando: Argentina clama prisión perpetua

La población exige que los asesinos del niño y del joven de 18 años no dejen la cárcel. El 2 de este mes, la Justicia declaró culpables a la madre y la novia, en el caso del menor.
Lucio Dupuy, el niño asesinado por su madre y la novia de ella. RRSS
Lucio Dupuy, el niño asesinado por su madre y la novia de ella. RRSS
Crímenes de Lucio y Fernando: Argentina clama prisión perpetua

Ambos asesinatos estremecen, generan dolor, angustia y disparan decenas de preguntas. Los dos casos tienen tintes y contextos totalmente distintos. Sin embargo, dadas las características desgarradoras de cada una de las historias, estas han conseguido que la población argentina se identificara. Hizo suyo el duelo, a tal grado de exigir cadena perpetua.

No es otro el pedido. Los argentinos, con marchas de protesta, ceremonias emotivas con velas y otras iniciativas de por medio, claman justicia por el derramamiento de sangre.

Los crímenes de Lucio Dupuy (5 años) y de Fernando Báez Sosa (18) se han convertido en banderas populares, en casos emblemáticos que han sacudido al país vecino en medio de la pandemia por COVID. Y si la consternación tomó como presa a los ciudadanos, tampoco los medios de comunicación -sobre todo los de TV- se han librado de la indignación, claro que con la cuota de morbosidad diaria que suponen los detalles escabrosos que han llevado consigo ambos asesinatos.

Periódicos, programas de la pantalla chica y portales digitales han replicado, innumerables veces, los pormenores de las causas fatídicas.

Lucio fue víctima de violencia física y sexual sostenida durante meses, en la provincia de La Pampa. Fue asesinado a manos de su madre, Magdalena Espósito, y la novia de ella, Abigaíl Páez. El niño murió de manera brutal, a golpes, el 26 de noviembre de 2021, cuando se encontraba bajo el cuidado de las dos mujeres. La Justicia había decidido darle la custodia a la progenitora, pese al clamor de los familiares paternos del menor y de que el niño estaba acostumbrado a ellos.

El infante fue agredido hasta morir por Abigaíl, su madrastra. Se supo, también, que Lucio fue blanco de vejaciones y violencia diarias desde el momento en el que pasó a la guarda de la pareja.

El proceso del juicio sacó a la luz los detalles lamentables del crimen. Y la autopsia al cuerpo fue la que "habló". Esta reveló que el pequeño fue agredido sexualmente en varias ocasiones. Canales de televisión han dado cuenta del hallazgo de un consolador con el ADN de Lucio.

Además, él tenía hematomas en toda su humanidad, moretones de gravedad en la zona del glúteo, la espalda y marcas de golpes y quemaduras. El informe develó que Lucio sufrió una patada en la espalda que habría causado una presión muy fuerte en su pecho, ocasionándole una compresión en su corazón y el desenlace fatal.

La pregunta que se había instalado en la opinión pública que siguió la causa de Lucio apuntaba a los motivos que lo llevaron a callar. Luego se supo que ambas mujeres lesbianas no dejaban que los abuelos paternos se llevaran al niño, y que solo ellas permitían videollamadas cortas. Lo mantenían sometido y bajo amenazas para que callara.

El 2 de este mes, finalmente llegó algo de alivio para el papá de Lucio, Cristian Dupuy, sus abuelos y todos los que se comprometieron con el caso. La Justicia encontró culpables a Magdalena y Abigaíl. La primera fue declarada como autora material y penalmente responsable del delito de homicidio triplemente calificado por el vínculo, alevosía y ensañamiento. No la halló culpable por el delito de abuso sexual.

Abigail, de 28 años, fue condenada por ser autora material y penalmente responsable del delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y ensañamiento con el delito de abuso sexual con acceso carnal por vía anal ejecutado con un objeto fálico y por haberse cometido contra un menor aprovechando la situación de convivencia preextistente.

Se prevé cadena perpetua para ambas. Sin embargo, el 13 de este mes será leído el fallo completo.

RUGBIERS ASESINOS

El crimen de Fernando Báez Sosa también conmueve a los argentinos. Tenía solo 18 años cuando el 16 de enero de 2020 fue cruelmente victimado, a patadas en la cabeza, el pecho y el resto del cuerpo, por un grupo de rugbiers, a la salida de una discoteca, en Villa Gesell, zona costera de Buenos Aires.

Había viajado a Villa Gesell para pasar unos días junto a su enamorada Julieta y sus amigos. Fue asesinado afuera de un local bailable, en medio de la confusión y la inacción de la mayoría de los testigos. La autopsia determinó que la causa de la muerte fue un fuerte traumatismo de cráneo.

Por el hecho, 11 jóvenes resultaron detenidos de forma inicial. A partir de entonces y mientras el juicio seguía su curso, un pacto de silencio entre los rugbiers obstaculizó las investigaciones. El conocido abogado mediático Fernando Burlando decidió hacerse cargo de la defensa de la familia Báez Sosa, junto a su equipo de juristas.

Marchas en las calles con fotos de Fernando, poleras blancas y llanto. Esos fueron los elementos entre los que se dejaban ver Silvino y Graciela, los padres del joven asesinado, mientras exigían justicia.

Mañana 6 de febrero se conocerá la sentencia de los rugbiers. Todo apunta a que recibirán cadena perpetua. Ese es el clamor de los argentinos.