Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 27 de julio de 2021
  • Actualizado 07:45

HUMAN RIGHTS WATCH ALEGA BAJAS PROVOCADAS POR UNIFORMADOS

Colombia: dos meses de tensión, muertes y un Duque “debilitado”

El país del café continúa movilizado, en reclamo de mejores condiciones de vida. Mientras tanto, su Mandatario intenta conciliar con los sectores.
Colombianos inauguran una estatua en honor a los meses de resistencia.	       EFE
Colombianos inauguran una estatua en honor a los meses de resistencia. EFE
Colombia: dos meses de tensión, muertes y un Duque “debilitado”

Se cumplen casi dos meses del estallido social suscitado en Colombia, donde la población, disconforme con las políticas adoptadas por el presidente Iván Duque, se ha adueñado de las calles de todas las ciudades y ha conseguido debilitar la imagen de su máxima autoridad, entre las tentativas de diálogo y la preocupación de los organismos internacionales por un presunto abuso de la fuerza policial.

El lunes 28 del presente mes se conmemorarán 62 días exactos de las movilizaciones protagonizadas por organizaciones sociales, transportistas, estudiantes, comerciantes, indígenas, campesinos y activistas por los derechos humanos, en una nación que eligió llevar adelante sus protestas en plena pandemia, con números preocupantes de casos positivos y críticas hacia el manejo de la crisis sanitaria por parte del Gobierno.

El intento de impulsar la reforma tributaria fue el elemento que reavivó los bloqueos en las calles, mismos que fueron retomados, con mayor ahínco, desde la huella que dejó noviembre de 2019, cuando los colombianos se manifestaron pacíficamente frente a las políticas económicas y sociales de Duque.

Esta vez, las movilizaciones han sido más contundentes, aunque se han visto empañadas por desmanes de grupos presuntamente antisociales. Bajo el denominado Paro Nacional 2021, los distintos sectores de la nación cafetalera no solo se opusieron a la reforma impositiva (que finalmente fue descartada por el Mandatario), sino que también sacaron a relucir su descontento motivado por la desigualdad. De acuerdo con lo citado por el diario El Cronista, “cerca del 63% vive del salario mínimo (260 dólares mensuales), con alta informalidad, precariedad laboral y severas dificultades”.

El 29 de abril, los medios locales e internacionales ya daban cuenta de los primeros números de los disturbios: Diario de Ávila, de España, reportó 44 policías heridos, 26 detenidos y motorizados dañados y destrozos en la vía pública, sobre todo en Cali y Bogotá. Poco después, el Gobierno decidió sumar una cantidad fuerte de efectivos del orden policial y militar.

Las protestas se masificaron, con los sindicatos de trabajadores conminando a Duque a retirar su intento de reforma. Aunque se había negado, el Presidente colombiano decidió, el 2 de mayo, retirar su propuesta. Esto, no sin que mediaran críticas por presunta represión y violación a los derechos humanos.

En este sentido, Human Rights Watch (HRW) reveló los nombres de 20 personas que habrían muerto en manos de la Policía. El director para las Américas de HRW, José Miguel Vivanco, afirmó que esa entidad cuenta con “pruebas” de los decesos. “Tenemos evidencias sólidas de que miembros de la Policía habrían matado a al menos 20 manifestantes o transeúntes durante el paro nacional en Colombia”, tuiteó.

Mientras tanto, la tensión continúa. Y Duque se ve “debilitado”. Tuvo que deshacerse de varios de sus brazos operativos del Ejecutivo y buscar el diálogo con los sectores. Han renunciado el entonces ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, la canciller Claudia Blum y el comandante de la Policía de Cali Juan Carlos Rodríguez. También se debilitaron, un tanto, las protestas. Varios sectores optaron por buscar otras alternativas y desistieron de las marchas.