Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 07 de mayo de 2021
  • Actualizado 16:10

Brasil vuelve a romper récord diario: más de 4 mil muertes

El gigante suramericano está al borde del colapso de sus hospitales. La vacunación avanza a ritmo lento con solo el 10% de la población vacunada. 
Una pareja llora a una mujer víctima de la COVID-19  sepultada en un cementerio de Río de Janeiro.  EFE
Una pareja llora a una mujer víctima de la COVID-19 sepultada en un cementerio de Río de Janeiro. EFE
Brasil vuelve a romper récord diario: más de 4 mil muertes

Brasil registró 4.195 muertes asociadas a la COVID-19 en las últimas 24 horas, nuevo máximo diario, y acumula 336.947 fallecidos desde el inicio de la pandemia hace poco más de un año, informaron ayer fuentes oficiales.

El Ministerio de Salud reportó 86.979 nuevos contagios de coronavirus, con lo que el balance total de infectados se elevó hasta los 13.100.580, en momentos en que el país afronta la peor fase de la pandemia, con el sistema público de salud al borde del colapso.

El anterior máximo diario de decesos por el coronavirus en el país fue el pasado 31 de marzo, cuando alcanzó 3.869.

Los datos confirman un agravamiento de la pandemia en este país de 212 millones de habitantes, donde la campaña de vacunación, que empezó el pasado 17 de enero, sigue a un ritmo lento, pues apenas ha recibido la primera dosis un 10% de la población.

Sao Paulo, el estado más rico y desarrollado de Brasil, con una población de 46 millones, similar a la de países enteros como Argentina o España, volvió a registrar este martes un nuevo récord diario de fallecimientos al llegar a los 1.389 en las últimas 24 horas.

Casi el 90% de las unidades de cuidados intensivos de la región paulista están ocupadas y en la capital homónima, ante el crecimiento de los decesos, las autoridades locales se han visto obligadas a autorizar entierros nocturnos y contratar autobuses escolares para el traslado de los cadáveres.

La misma situación se vive prácticamente en los otros 26 estados del país, donde la red pública de hospitales está al límite de su capacidad y además lidia con la falta de medicamentos esenciales para la intubación de los pacientes con COVID-19 más graves.