Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 05 de diciembre de 2020
  • Actualizado 04:12

Brasil registra 26.979 nuevos casos y 432 muertes por COVID-19 en 24 horas

Decenas de personas caminan por una vía comercial en el centro de Sao Paulo (Brasil). EFE
Decenas de personas caminan por una vía comercial en el centro de Sao Paulo (Brasil). EFE
Brasil registra 26.979 nuevos casos y 432 muertes por COVID-19 en 24 horas

Brasil, uno de los países más afectados en el mundo por la pandemia del nuevo coronavirus junto a Estados Unidos e India, avanza hacia los 5.4 millones de casos confirmados y se acerca a las 157.000 muertes relacionadas con la COVID-19, según divulgó este sábado el Ministerio de Salud.

En su más reciente boletín epidemiológico, el Gobierno informó de manera oficial que en las últimas 24 horas se registraron en el país 26.979 nuevos casos confirmados y 432 muertes, cifras que confirman una tendencia, aunque lenta, de reducción de fallecimientos y contagios.

Con el consolidado desde el primer contagio, el 26 de febrero, y de la primera muerte, el 12 de marzo, ambos en Sao Paulo, el país suma ahora 5.380.635 casos confirmados y totaliza 156.903 óbitos.

Brasil, que continúa como uno de los epicentros mundiales de la pandemia, aparece como el segundo país en número de muertes detrás de Estados Unidos y el tercero en contagios después del país norteamericano e India.

Hasta este sábado, el país suramericano registraba una tasa de mortalidad de 74.7 decesos y una incidencia de 2.560,4 personas infectadas por cada 100.000 habitantes.

Según los datos oficiales, en la nación de poco más de 210 millones de habitantes se han recuperado 4.817.898 pacientes del coronavirus SARS-CoV-2, lo que supone el 89.5% del total de infectados.

Otros 405.834 pacientes se encuentran en acompañamiento médico en hospitales o en sus residencias después de haber dado positivo en las pruebas clínicas.

El estado de Sao Paulo (1.089.255 casos confirmados y 38.726 fallecimientos), en la región sudeste, sigue a la vanguardia como el más afectado por el patógeno.

Mientras el país da señales de reducción de los contagios y muertes, con la mayoría de actividades retomadas, la polémica sobre la implementación de vacunas para COVID-19 se enciende en medio de disputas políticas.

El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, uno de los líderes más escépticos frente a la magnitud de la pandemia y quien ya fue curado de la misma, vetó esta semana la compra de 46 millones de dosis de Coronavac, la vacuna desarrollada por el laboratorio chino Sinovac y probada con voluntarios en Brasil por el estatal Instituto Butantán.

A pesar de la compra haber sido aprobada por el ministro de Salud, el general Eduardo Pazzuello, Bolsonaro vetó la compra, pero, un día después, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa), órgano regulador, autorizó la importación de seis millones de dosis de esa vacuna, aunque todavía sin autorizar su uso.

La vacuna china es promovida por el gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, un antiguo aliado de Bolsonaro y quien se perfila ahora como uno de sus rivales para las elecciones presidenciales de 2022, mientras que el jefe de Estado apuesta por la del laboratorio anglo-sueco AstraZeneca y la universidad británica de Oxford.

Además, mientras Doria quiere que la vacuna sea obligatoria, Bolsonaro se opone a esa condición, en una disputa ideológica que será dirimida en el plenario del Supremo Tribunal Federal (STF), la máxima corte de Justicia.