Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 06 de junio de 2020
  • Actualizado 16:02

Bolsonaro y Maduro, unidos por la cloroquina

Los líderes de Brasil y Venezuela promueven el uso de cloroquina para el tratamiento del coronavirus. Sus propuestas despiertan anticuerpos. 
Jair Bolsonaro (d), presidente de Brasil. EFE
Jair Bolsonaro (d), presidente de Brasil. EFE
Bolsonaro y Maduro, unidos por la cloroquina

Jair Bolsonaro y Nicolás Maduro, líderes de corrientes ideológicas opuestas y enemistados públicamente, comparten mucho más de lo que parece. Además del gusto por contar con militares en sus respectivos gobiernos, ambos defienden un polémico fármaco contra el COVID-19: la cloroquina.

Junto a Donald Trump, que la ha tomado preventivamente las últimas semanas, los mandatarios de Brasil y Venezuela son de los pocos líderes mundiales en promover este medicamento, un antipalúdico que puede acarrear serios efectos secundarios y cuya efectividad contra el coronavirus no está comprobada.

El mandatario estadounidense, muy crítico con la gestión de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció hoy que dejará de tomar la cloroquina en dos días, aunque no explicó si lo hará por prescripción facultativa o por decisión propia.

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos ha autorizado el uso de cloroquina en pacientes con coronavirus, aunque solo bajo prescripción médica porque podría causar graves problemas cardiacos.

LA CLOROQUINA EN BRASIL Bolsonaro, de 65 años, ha sido especialmente enfático en promover su prescripción desde el comienzo de la pandemia en Brasil, a pesar de los problemas que le ha generado. Sus dos últimos ministros de Salud se marcharon por desavenencias sobre la administración generalizada del fármaco.

"Todavía no hay comprobación científica, pero se está usando en Brasil y en el resto del mundo. Estamos en guerra", defendió en un tweet el presidente.

Los estados y municipios brasileños, quienes tienen competencias en Sanidad, juegan también un papel clave en su implantación. En todo caso, para su administración se necesita de la autorización del paciente o la familia, según el decreto de flexibilización auspiciado por Bolsonaro.

Sin embargo, tres de las principales asociaciones médicas de Brasil, la Asociación de Medicina Intensiva, la Sociedad Brasileña de Infectología y la Sociedad Brasileña de Neumología, han desaconsejado su uso.

LA CLOROQUINA EN VENEZUELA Maduro, por su parte, aunque no es tan enfático como su homólogo brasileño en el uso de la cloroquina, dio orden de usarla en todos los estados para tratar a los contagiados por COVID-19, desde que se conocieron los primeros casos en el mes de marzo.

Las primeras 77 personas infectadas fueron medicadas con el antimalárico, según explicó el ministro de Comunicaciones, Jorge Rodríguez, quien aseguró, además, que también se administraría la cloroquina a los "contactos cercanos" de cada paciente y al personal sanitario que trata a las personas con COVID-19.

"Para la cloroquina que vamos a usar tenemos tratamiento suficiente para atender a 115.000 pacientes que llegaran a tener infección. Jamás vamos a llegar a ese nivel porque la cuarentena en Venezuela está funcionando, pero estamos en capacidad de atender a ese numero de pacientes", manifestó Rodríguez.

CLOROQUINA VS MINISTROS DE SALUD Desbordado ante el crecimiento de casos (300.000) y muertes (alrededor de 20.000) por COVID-19 en Brasil, Bolsonaro considera la cloroquina una buena manera de acabar con las cuarentenas decretadas por la mayoría de gobiernos locales y regionales, a los que acusa de perjudicar a la economía y la renta de los más vulnerables.

Su insistencia en administrarla contribuyó a la salida de sus dos últimos ministros de Salud, Luiz Henrique Mandetta y Nelson Teich, quienes se oponían a generalizar el uso de la cloroquina y abandonaron el barco en plena pandemia, el primero en abril y el segundo en mayo.

Bolsonaro, quien ha minimizado el impacto del COVID-19, cuenta interinamente con el general Eduardo Pazuello como titular de Salud.

Pazuello, sin experiencia en el área sanitaria, está en sintonía con el mandatario -un antiguo capitán en la reserva- y firmó esta semana el protocolo que flexibiliza el uso de la cloroquina, utilizado hasta ahora contra el lupus y la malaria.