Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 28 de octubre de 2021
  • Actualizado 01:16

NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES, A VECES SIN PROPONÉRSELO, ARRANCAN RISAS Y SONRISAS DE SUS COMPAÑEROS, MAESTROS Y PADRES

El humor en tiempos del colegio

El humor en tiempos del colegio

Los y las estudiantes de la unidad educativa Abel Araníbar son fuente inagotable de buen humor. 

- En el Día del Mar los niños y niñas de primaria aprendían a cantar “Recuperemos nuestro mar” y la maestra preguntó ¿cómo podemos recuperar el mar? y uno de los alumnos dijo “estudiando” y otro retrucó “pero profe, si vamos a recuperar el mar ¿cómo nos lo vamos a traer?”

- Había un niño de cuarto de primaria que nunca estaba en su asiento. La profesora decidió retar a los zapatos por andantes y los amarró como castigo. El alumno nunca más volvió a ser tan inquieto. La maestra aclaró que hoy no repetiría la experiencia porque sería mal interpretada.

- Un estudiante trajo un ratón blanco y la profesora le dijo que debía ir a la Dirección porque el roedor distraía al curso. La verdad era que la maestra tenía terror a los ratones. El alumno percibió el miedo e intentó entregar el ratón a la profesora que empezó a correr por toda la escuela, en medio de la risa de sus alumnos.

El 26 de agosto, una de las maestras de mediana edad estaba en el recreo, cuando un niño corrió, le invitó una empanada y le abrazó diciendo “¡Felicidades por el día del adulto mayor!”. La maestra, perpleja, no supo si era halago o broma.

. Un alumno de quinto de primaria hizo renegar mucho a su profesora. Ella le dijo “modérate o te voy a sacar la mostaza”. El director llamó a la maestra porque la mamá, furibunda, exigió conocer a la docente y amenazó con “sacarle la mayonesa”.

- Antes de la entrega del bono Juancito Pinto los niños hacían planes sobre en qué invertir ese dinero. Uno dijo yo iré a la piscina y otro replicó ¿pero cómo?, no lo hagas, se va a mojar.

- En 5º de primaria se analizaba la diferencia entre profesión y oficio. Los niños daban ejemplos de arquitecto, médico, etc. Uno de los pupilos dijo yo quiero ser como mi papá que es ingeniero. Otro acotó yo también quiero ser como mi papá y sus compañeros le dijeron que no, que eso no podía ser. La maestra salió en defensa y preguntó al niño ¿qué es tu papá? Es ratero y trae a mi casa garrafas, teles y yo quiero ser como mi papá, argumentó el niño.

- En primero A, la maestra tenía un palo para golpear en la mesa y exigir silencio. Benjamín, el más inquieto y travieso, recibió la advertencia: “si no te portas bien te voy a dar uno bueno”. Y la profesora dio tres fuertes golpes con el palo en la mesa. El niño corrió desesperado diciendo “profesora qué bonita que estás” y le dio un beso, seguido de todos sus compañeros y compañeras que llenaron de besos a la maestra que olvidó los golpes.

- Cochabamba es la ciudad de los eternos bloqueos y embotellamientos. Los que llegan tarde, siempre usan esa excusa.

LA CARICATURA PATRIMONIO ARTÍSTICO Y CULTURAL DE LA PLAZA pÚblica

 

JAVIER TAPIA CASTELLÓN

El problema principal de la caricatura, es que desde los valores sociales vigentes - plásticos, artísticos, administrativos, culturales, políticos y demás tucuimas- se prefiere ignorar la condición patrimonial – social de la caricatura, en tanto fruto de una cultura no oficial que se desplaza en espacios no reconocidos ni recorridos por la decencia vigente, que sin embargo la aplaude en muchas de sus expresiones.

La cuestión es que debe reconocerse que la caricatura, en tanto grotesco de la realidad, constituye un patrimonio artístico de la cultura popular, hecho en el habla de mercado, de plazuela, del cotidiano decir, del apodo y de la mala palabra; de las procacidades dichas en el momento del amor.

Lo grotesco, como expresión de una cultura que prospera al margen de lo oficial, en las festividades populares, en el carnaval, folclóricas, en el mal habla, etc, constituye materia prima de la caricatura, y es recogida y plasmada por los artistas, en su arte.

El lenguaje de plazuela que es lengua “no oficial”; y no necesita ser “patrimonializada” oficialmente, sino solamente reconocida, temerosamente por el poder, como expresión íntima de una sociedad insatisfecha; en sus valores estéticos, no tanto en sus obligaciones socialmente éticas.

La caricatura constituye de hecho un arte plástico, y como todo arte tendrá buenos, mediocres o supremos exponentes. No debe encasillársela simplemente como medio iconográfico de opinión, o reducida a funciones panfletarias y políticas.

La caricatura demuestra que el humor es más subversivo que las revoluciones políticas, en tanto apunta al cambio de una estética de valores y no solamente de actores políticos eventuales.

La caricatura es ambivalente: detesta el poder, pero le encanta jugar con el poder porque conoce su propio poder. Detesta lo formal pero está condenada a vivir en su formalidad.