Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 20 de octubre de 2021
  • Actualizado 16:25

CREE QUE ES ESENCIAL VISIBILIZAR LAS LUCHAS

Susana, la “artivista” que articula al feminismo boliviano desde Brasil

Tiene 34 años y es parte de Cultura de Red, proyecto que rescata voces latinas. Se relaciona con personalidades como Caetano Veloso.

Susana, la “artivista” que articula al feminismo boliviano desde Brasil

Se concibe a sí misma como un conector, una suerte de “ente articulador” (según su propia mirada) que se ha enfocado en recoger las voces feministas bolivianas, darles visibilidad y participación dentro de una comunidad latinoamericana que se relaciona cada vez más en estos ámbitos, sobre todo en tiempos de pandemia y tecnología.

Susana Obando se ha propuesto eso. Descartada queda la idea de asumir sus labores diarias como un “trabajo”. Para ella, encuadrar sus acciones en ese concepto dista mucho de su realidad. Para la experta en culturas de 34 años, que migró a Brasil en febrero pasado, se trata de mucho más: “Es rica la experiencia porque me permite conocer más a mi gente. Saliendo de tu casa puedes tener el panorama completo. No es un trabajo, sino un estilo de vida. Siempre lo digo”, aclara, con una convicción que acaba con las dudas de cualquiera.

La cochabambina (nació en La Paz, pero desde los 5 años vivió en la Llajta; además, sus abuelos son bien “criollos”, como ella los describe) se mudó al país vecino hace ocho meses. Lo hizo tentada por el proyecto internacional Cultura de Red, justo un mes antes de que fuera declarada la crisis sanitaria en Bolivia y de que las fronteras se vieran cerradas.

Se jugó. Y la decisión valió la pena y la alegría. Primero se estableció en la ciudad paulista, luego se trasladó a la capital brasileña, donde actualmente reside junto a otras colegas que también se adhirieron al plan relacionado con Mídia Ninja, un grupo de comunicación alternativa e independiente que cuenta con 2.7 millones de seguidores en la red social Instagram y que está liderado por Driade Aguiar.

La relación de Susana con los actores culturales y feministas es directa. “Estamos acá, en Casa de Redes, impulsando proyectos y plataformas de la floresta activista, que integra como 50 programas. Y Cultura de Red tiene fuerza en la plataforma ELA, que es un encuentro de feminismo. También, en lo que compete a lo cultural, que es la parte que me toca coordinar más. Hemos promovido, este año, Observa culturas, que articula 22 países de Iberoamérica con respecto a contenidos y datos. Tenemos Conectadas, un movimiento de trabajadoras culturales de Latinoamérica. Vamos elaborando varios proyectos desde Cultura de Red, en articulación con otras redes. Ello nos permite fortalecer la incidencia política, la de los movimientos populares y culturales desde abajo hacia arriba. La experiencia es de mucho aprendizaje a través de la tecnología con la que cuenta Mídia Ninja”.

Susana, que a la distancia se desempeña como coordinadora del Área de Interacción Social del Proyecto mARTadero y como coordinadora nacional de TelArtes, sabe que su labor en Brasil le permite visibilizar los discursos bolivianos y volverlos parte. De ahí que una de sus tareas sea recoger esas voces e introducirlas en foros y debates plantados desde la premisa de la inclusión y diversidad.

“Sabemos que tenemos feministas, y gente muy potente en Bolivia. Voy generando esa vinculación. Es importante visibilizar la agenda política y de feminismo con la que contamos, porque hay un montón de luchas que no son visibles para América Latina. Sabemos que las luchas de los feminismos que tienen vanguardia fuerte son las de Argentina, Brasil y Chile. Bolivia posee un feminismo comunitario muy rico. Estamos experimentando que esos procesos lleguen a América Latina. Debemos desarrollar esa articulación de vínculo”, asegura.

El punto interesante es que los encuentros sobrepasaron las expectativas y tomaron un tinte mundial, con la participación de líderes de países de Asia, por ejemplo. Los debates ya no se limitan al plano latino. Susana rescata la dedicación que también demuestran otras bolivianas, en diferentes espacios lares.

“Este año logramos articular con mujeres de China y de Rusia. ELA (Ella, en portugués) se convirtió en un planeta. Para el 11 de octubre (Día de la Mujer Boliviana) será importante mostrar la fuerza que tenemos a nivel nacional. Está, por ejemplo, Tamara Núñez trabajando en los derechos humanos, en Estados Unidos y México. Se concentra en la protección de las mujeres. También, Adriana Guzmán, que trabaja desde el feminismo comunitario. En Santa Cruz se encuentran generando activismo fuerte para las luchas desde las juventudes y diversidades. Esos perfiles son los que recojo para vincularlos”, relata.

Una vez que identifica a las voces líderes, las introduce en foros de ELA, espacios que abrazan temáticas tales como la transexualidad, la migración, el cuidado de la Amazonía, la violencia de género y el deporte, entre otras. De hecho, el último encuentro virtual se denominó Mujeres en el deporte y se llevó a cabo hace dos semanas.

 Y aunque esté alejada de su tierra, la boliviana no se separa de lo que la conecta con su esencia. Es por ello que continúa pendiente de la norma municipal que vela por los derechos de las expresiones artísticas y culturales en la Llajta. Su fuerte conexión con el ámbito la llevó a promover, entre otras cosas, el festival del Parque Urbano Ollantay. “Es importante fortalecer lo local hacia lo global. Con eso vamos encaminando otros procesos y oportunidades para desarrollar mejor nuestro quehacer”.

Siente que es una mujer afortunada. Haber explotado aún más sus fortalezas y haber abierto una puerta tan ambiciosa en plena crisis mundial la convierte en una persona que no admite quejas propias. Se sorprende a diario. El hecho de conocer personalidades del medio artístico de forma constante no la deja de motivar. “Soy súper afortunada, incluso en pandemia, cuando hay gente que debe renunciar. Me siento muy bendecida. Uno, cuando tiene sueños y metas, llega a vivir este tipo de experiencias. Soy afortunada porque estoy bien cuidada en Brasil, que es uno de los países con más contagios. Estoy en lo que me apasiona día a día, debatiendo con gente como Caetano Veloso. Es muy fuerte. Me cuesta asimilarlo aún. Suena retórico, pero lo que nos mueve es la pasión”.

¿Si se considera activista? La contestación de Susana es clara. Prefiere que la contemplen como “artivista”. “Para mí es importante la corresponsabilidad, no generar ese paternalismo de la sociedad civil. Eso es el artivismo más que activismo”, cierra.