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  • Diario Digital | martes, 30 de noviembre de 2021
  • Actualizado 23:36

Celista boliviana tocó junto a Bocelli ante 72.000 personas

Celista boliviana tocó junto a Bocelli ante 72.000 personas

Uno de los mejores recuerdos que tiene Daniela Núñez Álvarez, como violoncelista, es haber tocado junto al tenor italiano Andrea Bocelli, en un estadio lleno, en el Mané Garrincha, de Brasilia, ante al menos 72.000 personas.
La orquesta que acompañó entre septiembre y octubre del año pasado a Bocelli, en una gira por Brasil, dio también conciertos en el estadio Allianz Parque, de Sao Paulo, con aforo para 55.000 personas y en el Beira Rio, de Porto Alegre, donde entran 50.128 espectadores.
Estos conciertos, en tres ciudades de Brasil, se realizaron en estadios llenos “eso fue lo más increíble. Tocamos con él operas”.
En Sao Paulo se tuvo que realizar dos conciertos, por la gran demanda. Las entradas se habían agotado, pese al precio, de 3.000 reales, unos 5.000 bolivianos.
Lo destacable fue que en esta gira, ella estuvo como primer violoncelo de la orquesta que acompañó al tenor Bocelli. Dieron un concierto en Brasilia, otro en Porto Alegre y dos en Sao Paulo.
Otro concierto destacado, según Daniela, fue el que brindaron en el Teatro Municipal de Sao Paulo, en el que interpretaron la Novena Sinfonía de Beethoven, donde se duplicó el número de personas de la orquesta, hasta llegar a 150 en palco.
El director de la orquesta para las presentaciones grandes es Isaac Karabtchevsky, quien es de la Orquesta Sinfónica de Sao Paulo, “lo que es inspirador y motivador”.
Daniela estudió en la Academia de Música Man Césped y por azar del destino llegó hasta Sao Paulo, Brasil, donde actualmente reside. Toma clases y trabaja en el instituto Baccarelli, uno de los más prestigiosos de esa ciudad.
Relata que llegó a Porto Alegre, sur de Brasil, para ser parte de un festival. En ese evento conoció a personas que le dieron el contacto de un profesor de Sao Paulo y decidió realizar una prueba para ingresar al instituto Baccarelli. Pasó con éxito el examen y empezó a estudiar.
Actualmente, además de estudiar, trabaja en este instituto, dando clases a los iniciantes. Son tres profesores y ella está a cargo de cuatro estudiantes.
Además de las clases que brinda, participa como celista en la orquesta sinfónica del instituto, actividad por la que obtiene un salario por las presentaciones que realizan.
Esta semana, por ejemplo, se presentarán en la Sala Sao Paulo y en el Teatro Municipal.
La orquesta del instituto Baccarelli está conformada por unas 85 personas.
Este instituto tiene actualmente entre su plantel docente a los jefes de sección de las orquestas más importantes de Sao Paulo.
Los estudiantes y maestros de este instituto que forman parte de la orquesta, tienen bastante actividad durante el año, con  la realización de conciertos en diferentes escenarios.
Daniela estudia en el Baccarelli desde hace dos años y tres meses y espera concluir sus materias hasta finales de 2020.
Después de acabar los estudios, su proyecto inmediato es postular a un conservatorio de Europa, con preferencia en República Checa o en Bélgica.
Un sueño que tiene Daniela es poder algún día, idealmente, integrar una orquesta de Berlín, Alemania, donde están las mejores del mundo.
La violoncelista cochabambina considera que, por lo menos en el exterior, sí se puede vivir de la música, a diferencia de lo que todavía ocurre en el país, donde se considera este arte como un pasatiempo.
Por su trabajo como violoncelista, Daniela señala que tienen ciertos beneficios como vales de transporte y seguro de salud, entre otros.

SUS INICIOS Daniela nació el 1 de noviembre de 1993, en Cochabamba. Inició sus primeros estudios en la Academia de Música Man Césped, a los seis años y egresó con la especialidad de guitarra clásica.
Una vez que egresó de la academia, empezó una segunda especialidad, con violoncelo, a los 17 años, oficialmente, porque antes ya había pasado algunas clases particulares.
Daniela tuvo también “la suerte” de ser profesora en Man Césped. Primero fue asistente, a los 14 años, de los niños más pequeños, lo que le permitió “madurar” como persona.
Ella considera que dar clases como profesora fue una de las mejores etapas de su vida, porque aprendió al enseñar a sus estudiantes y ganó experiencia, además de disciplina.
Señala que empezó a estudiar música por “sugerencia” de su tío, quien durante su juventud tocaba violín.
La mamá de Daniela, Norah Álvarez, les inscribió a ella y a su hermano mayor en Man Césped y durante el tiempo que estuvieron en sus aulas “nunca dejó de creer en nosotros ni en nuestros sueños”.
El hermano de Daniela, Ronald, es músico, guitarrista, quien recientemente ganó el primer premio de la “Bienal Internacional de Guitarra” en Cochabamba. “Él es mi mejor ejemplo de constancia, disciplina y perseverancia”.
Entre los profesores de violoncelo de Man Césped que más recuerda están Juan Carlos Huanaco, Miguel Salazar y Eduardo Vargas.
Asimismo, menciona al profesor Juan Carlos Antonio Rojas Lazcano, como su principal motivador para seguir en la música, “permitiéndome ser parte de sus proyectos y compartiendo sus conocimientos”.

LECTURA Uno de los pasatiempos favoritos de Daniela es la lectura, afición que adquirió debido a los largos viajes que realizaba, hasta de dos horas, desde donde vivía hasta el instituto Baccarelli.
“En dos horas de viaje le empecé a agarrar gusto a la lectura. Por eso, ahora mi mayor pasatiempo es la lectura, definitivamente”, señala. Le gusta la literatura inglesa.