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  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
  • Actualizado 09:50

Boliviano elabora documentales para comuna de Madrid

Boliviano elabora documentales para comuna de Madrid

El trabajo del cochabambino Ramsés Corrales Amaya, de 40 años, permite a estudiantes de la Comunidad de Madrid, en España, tomar conciencia sobre la migración, el racismo y la xenobofia. El comunicador social elabora “pequeños” documentales que abordan estos temas.

Ramsés vive en Madrid, junto con su esposa y sus dos hijos, de 9 y 13 años, desde hace casi tres lustros y logró abrirse espacio en su profesión después de sufrir varias dificultades desde que llegó a ese país.

Cuando arribó a Madrid, en febrero de 2006, hace un poco más de 13 años, se afincó en el barrio Villa Verde, y se quedó ahí.

Antes de salir de Bolivia estudió Comunicación Social en la Universidad Católica Boliviana, pero concluyó su carrera en Diakonía de Santa Cruz, donde cursó un diplomado en Comunicación Multimedia.

En la agencia de comunicación que tiene en España “Innova Comunicación” realiza trabajos como documentales, diseños de tarjetas, elaboración de páginas web, redes sociales y organización de diferentes tipos de eventos.

Puntualizó que uno de los trabajos más importantes que hizo en España fue para la Federación de Integración de Asociaciones Culturales Bolivianas - Madrid (Fiacbol), mediante el cual ayudó a visibilizar el trabajo que realiza.

Asimismo, elaboró documentales para la Comunidad de Madrid, que es equivalente a la Gobernación en Bolivia, y para el ayuntamiento (Alcaldía).

Estos documentales narran el trabajo que realizan los mejores cien estudiantes de Madrid, seleccionados sin importar su nacionalidad, quienes realizan un trabajo de campo para ver, de primera mano, cómo se invierten los recursos económicos que envían a otros países desde esta Comunidad.

Los estudiantes viajan hasta países de Africa, donde, además de ver la parte económica, aprenden la realidad de estos pueblos y su cultura y trabajan como voluntarios entre 7 y 15 días para ver cómo se construyen las escuelas, las calles y los pozos.

Los documentales se difunden en los colegios de la Comunidad de Madrid, además de asociaciones y organizaciones no gubernamentales, con el objetivo de concienciar sobre migración, racismo y xenofobia.

DE TODO UN POCO Los primeros meses de estadía en Madrid, España, fueron los más difíciles para Ramsés. Como sucede con la mayor parte de los migrantes, tuvo que trabajar “de todo”, dejando circunstancialmente postergadas sus aspiraciones de desempeñarse en lo que había estudiado.

Después de postularse a su primer empleo, el cochabambino fue aceptado en el área de marketing de una empresa de muebles, pero cuando se presentó el primer día, le dijeron que, aunque estaba calificado, no podía trabajar por “falta de papeles”. “Ese día comprendí lo duro que era ser migrante, porque no iba a poder trabajar en nada formal, por falta de documentos”, rememora Ramsés.

El cochabambino se vio obligado a trabajar en negro (sin contrato ni beneficios sociales), de lo que podía. El primer empleo que consiguió fue para recoger fruta en Mercamadrid, similar al Mercado Campesino en Cochabamba, donde llegan los camiones con frutas, verduras y pescados.

Su trabajo consistía en bajar la fruta de los camiones y seleccionarla en cajones, “porque de ahí se reparte la producción a las fruterías de la zona”.

Esta tarea, dura por cierto, la realizaba, si tenía suerte, todos los días. Solía arribar al lugar cerca de la medianoche, esperar hasta las tres de la mañana, hora de llegada de la carga en camiones,“para ver si el dueño del mismo quería contratar para descargar”.

En caso de tener la providencia a su favor, era contratado y su jornada laboral se extendía entre las cuatro de la madrugada y las 10 de la noche.

Si lograba trabajar por lo menos dos días a la semana, reunía 60 euros para, por lo menos, procurarse los alimentos.

Después de esta primera experiencia, trabajó en mudanzas, de chofer, y luego recaló en el rubro de la construcción, donde estuvo apenas dos días. Lo despidieron debido a que tenía poca habilidad en el manejo de herramientas.

Cuando obtuvo sus documentos, logró insertarse en empleos relacionados a su profesión. Estuvo en radio durante 11 años como periodista, primero en exteriores y luego en el área de producción. Logró también trabajar en televisión alrededor de seis meses.

La crisis económica en España le obligó a replantear su vida. Decidió volverse independiente y, con el apoyo de su esposa, formó una agencia de comunicación “Innova Comunicación” y una empresa de limpieza “para las épocas difíciles”.

Cuando se hizo patente la crisis en el campo de la comunicación, porque nadie acudía “ni para pedir fotos para una bautizo”, pudo vadear la crisis con su empresa de limpieza, lo que le permitió dar un mayor impulso a su agencia de comunicación, que tiene dos empleados.
VOLVERÁ Ramsés viajó a España casi sin haberlo planificado, solo porque se le presentó la oportunidad de hacerlo.

“La mayoría que viajó en esa época no se despidió ni del 40 por ciento de la gente que conocía, porque la idea era quedarse solo un par de años, que se convirtieron en una década o más”, puntualizó Ramsés.

No obstante que él y su familia se han acostumbrado ya al ritmo de vida en España, y en cierta medida han echado raíces, el comunicador social tiene la firme intención de volver a Bolivia, con su familia, para replicar lo que hace en el país ibérico.

Esta idea le surgió en una visita que hizo a Bolivia, hace unos cuatro meses (después de casi 13 años de haberse ausentado del país), porque se sintió como en su hogar.

Ramsés está decidido a renunciar a algunas ventajas que hay en España, como un seguro gratuito de salud, educación para sus hijos y seguridad, entre otras, con el objetivo de recuperar a su familia, porque ya perdió a sus abuelos y percibió que sus tíos están mayores.

Se puso como meta regresar al país en un año, después de “cerrar bien las cosas en España”
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Y aunque sus familiares le advirtieron que eso sería como retroceder, él está convencido de que cualquier sacrificio por recuperar a su familia y estar de nuevo en su hogar, vale la pena, empezar de nuevo, así como lo hizo hace 13 años en España.