Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 13 de diciembre de 2019
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Alina Delgadillo lleva su canto de Bolivia a Francia

Se mudó a los 23 años a Europa y, a pesar de las negativas, no se dio por vencida para seguir su arte.
Alina Delgadillo durante uno de sus conciertos en Francia.
Alina Delgadillo durante uno de sus conciertos en Francia.
Alina Delgadillo lleva su canto de Bolivia a Francia
“La música no es algo serio”, fue la respuesta que obtuvo Alina Delgadillo, cantante lírica, por parte de la Embajada Francesa en su primer intento para irse a Europa a especializarse en sus estudios artísticos.

Con un título de licenciatura en arquitectura, decidió no darse por vencida y preparar sus maletas hacia el Viejo Continente para hacer una maestría en esa área, específicamente en  diseño escenográfico.

En medio de una mezcla de curiosidad y miedo, Alina emprendió una aventura que no creyó contar hoy, más de 10 años después de haber partido.

“Cuando estaba en el kinder, la profesora llamó a mis papás y les dijo que yo debía hacer música porque tenía buen oído”, cuenta Delgadillo.

Por mera curiosidad, sus padres decidieron inscribirla a la Academia Musical Man Césped y al Instituto Laredo para que pudiera desarrollar sus aptitudes musicales.

Estudió arquitectura en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y, durante toda su vida académica, jamás se separó del canto y el baile.

El punto decisivo para llevar su voz por el mundo, a los 23 años en 2007, fue la participación que tuvo durante el Festival de las Misiones en 2006.

Este evento musical de música barroca suele reunir a músicos y aficionados de todo el mundo en el departamento de Santa Cruz.

Allí fue donde Alina, luego de haber postulado  en una anterior ocasión sin éxito, pudo formar parte de los coros y, posteriormente, contactarse con un grupo de ingleses, Florilegium, que pretendían formar un coro con músicos bolivianos para interpretar todas las obras descubiertas en las misiones.

Luego de esta participación, Alina no tuvo duda alguna acerca de su pasión y vocación, la música.

“Ese fue como un despertar y descubrir otra manera de hacer la música barroca”, afirma.

En 2007 la posibilidad de mudarse a Francia se hizo realidad y empacó sin dudar ni un segundo.

En Francia se dedicó a realizar la maestría en arquitectura bajo la cual había obtenido el permiso para mudarse allí.

Una vez culminado el ámbito académico, Alina tuvo la oportunidad de desarrollar sus habilidades como arquitecta para una agencia que diseñaba y preparaba espacios destinados a conciertos de música clásica.

“Era bueno para ellos tener a alguien ahí adentro que entendiera no solo de infraestructura o diseño, sino también de las necesidades artísticas en esos espacios”, explica.

Ser arquitecta le dio la oportunidad de encontrar cierta estabilidad económica en Francia, ya que sus primeros trabajos fueron desarrollados en esa área.

Actualmente, Alina vive con una familia francesa “adoptiva”, la cual la acogió desde el primer día en el Viejo Mundo.

Entre los recuerdos más preciados dentro de su carrera profesional como cantante lírica recuerda, con mucho cariño, tres de sus expeciencias alrededor del mundo.

En 2016, pudo presentarse en el Konzerthaus Berlin, la sala de conciertos de Berlín, considerada una de las sedes más importantes de música clásica conocida por grandes directores y solistas de este género.

Esta fue una de las primeras presentaciones de magnitud en su carrera.

A principios de este año, Alina se presentó junto a la orquesta de Neojiba, en Bahía, Brasil, y este fue uno de los conciertos que no solo llenó sus expectativas en el ámbito profesional, sino que también le permitió ver el alcance social de su arte.

Neojiba es un evento social, réplica de similares que se desarrollaron en varios países latinos, que está orientado a la protección de la niñez.

El evento busca fomentar el desarrollo de habilidades musicales en los niños, apartándolos de las calles, las drogas y la delincuencia a las que se encuentran expuestos.

A principios de este año, también, participó de la interpretación de una obra contemporánea de John Adams en el Victoria Hall de Ginebra, una de las salas de conciertos de música clásica más importantes de Suiza, además de ser un edificio histórico de renombre.

Alina Delgadillo actualmente trabaja como freelancer, lo cual le permite visitar varios lugares y centros históricos llevando su canto al deleite de los espectadores.

“Ser freelancer me permite hacer presentaciones en diferentes ámbitos de la música clásica”, explica.

Alina es cantante lírica, lo cual significa que el volumen y fortaleza de su voz es natural y no amplificado.

“Para mí, ahora, cantar no es solo hacerlo con la voz, sino con todo el cuerpo”, explica.

Añade que, en esta técnica, el cantante pone todo su cuerpo en resonancia para poder alcanzar el máximo volumen sonoro.

La hermana mayor de Alina, Mariana, quien también reside en Francia, es directora de un ensamble llamado Alkymia.

Esta agrupación reúne de forma ocasional a varios músicos en sus filas y deleitan con su música clásica a los fanáticos.

Además, algunas veces la presencia de compatriotas en los grupos atrae a las personas, ya que “los bolivianos aquí en Francia, a veces, somos hasta exóticos”, agrega.

Junto con este ensamble, las hermanas Delgadillo pudieron realizar varias presentaciones en Bolivia en abril de este año.

Además de los conciertos, uno de los trabajos que Alina realiza junto a Alkymia es una investigación histórica sobre varias composiciones musicales clásicas que se encuentran guardadas en el archivo nacional de música.

“La idea es interpretar esta música que esta ahí sin editar. Es un trabajo de investigacion sobre las partituras que estan ahí”, explica.

Dentro de sus posibilidades, Alina trata de visitar a sus familiares al menos una vez al año en Bolivia.

“Siempre es una forma de recargar energías y sentirme renovada”, dice.

Es la segunda de tres hermanas, y aunque Mariana y ella  guiaron sus vidas a través de la música, la menor, Nayr, decidió establecerse en el mundo de la arquitectura, aunque de vez en cuando le gusta danzar para distraerse.

Las tres hermanas residen en Francia.

Su madre, Alina Espinoza, y su recientemente fallecido padre, Freddy Delgadillo, supieron dar rienda suelta a la vocación de Alina. Gracias a ello, hoy disfruta haciéndo lo que le apasiona, cantar.

Multifacética

Arquitecta

Alina Delgadillo es titulada como arquitecta por la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).

Máster

Además de la maestría en diseño que realizó en Francia, también cuenta con cursos especializados en canto lírico.

Freelancer

Al ser freelancer, Alina recibe contratos en varios tipos de ensambles de música clásica. Esta modalidad de trabajo la ha llevado a conocer muchos lugares.