Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
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SIN ENERGÍA NI AGUA, LA COMUNIDAD CLAMA AYUDA. EL RESCATE DE DIEZ CUERPOS FUE SUSPENDIDO

“Corrimos para salvarnos, pero mi familia cayó”

“Corrimos para salvarnos, pero mi familia cayó”





En cuestión de segundos, la vida de Carlos Ayala cambió para siempre. Su esposa y tres hijas fueron enterradas por la tierra y las piedras producto del deslizamiento del cerro en la comunidad de Chullpakasa Chico en el municipio de Morochata donde el peligro continúa.

Carlos se salvó de milagro, junto a su nieto, el sábado por la noche. Una piedra de gran tamaño cerca de su casa les sirvió de protección y evitó que sean enterrados por la tierra. También se convirtió en su refugio en medio de la oscuridad. Hasta ayer no podía borrar de su mente la mirada de desesperación de su esposa antes de quedar cubierta por la tierra. De sus hijas de 18, 15 y 12 años, recuerda que también intentaron escapar de la mazamorra, pero quedaron sepultadas.

“Al escuchar ese ruido fuerte he salido con mi nieto de la casa y hemos empezado a correr. Por mi detrás estaba mi esposa. Mis hijas se han quedado en la casa. Ahí les ha agarrado la tierra”, relata con llanto.

Recuerda que en la oscuridad solo se escuchaban los gemidos de su pequeño nieto, al que se sumó. Ambos quedaron abrazados y llorando sobre lo que ahora es el lugar donde 11 personas desaparecieron y, además, al menos 10 casas y cultivos. La noche se hacía cada vez más larga hasta que desde las alturas pudo ver unas luces que alumbraron el lugar de la tragedia. Su rescate fue el principio de toda una odisea. Tuvo que llamar a sus familiares para informarles de lo sucedido y en la madrugada del domingo, cuando los primeros rayos del sol se asomaban, rascó con sus manos la tierra para buscar a su familia con la esperanza de hallarlos con vida.

Grupos de rescate se sumaron a su trabajo y encontraron a su esposa y su suegro (que vivía en otra casa), además de un niño de 9 años.

El cerro tiene una extensión de 50 metros de ancho y 700 metros de alto.

Carlos se quedó prácticamente solo, pero asegura que tiene una razón para vivir, su nieto.

Su único pedido es encontrar los cuerpos de sus familiares para darles cristiana sepultura y empezar una nueva vida.

“Solo he quedado, con quien voy a vivir. Tenía mi tierra donde sembraba papa y haba, ahora no tengo nada. Me han prestado incluso ropa y abarcas. Mi ropa se ha mojado y no tenía zapatos”, dijo.

Otras tres personas que se salvaron fueron Teófila Muriel y sus dos hijos. Ellos estaban en el Chullpakasa Grande, una comunidad al frente, trabajando en el Centro de Salud. Su horario concluía a las 20:00 horas del sábado y media hora antes sucedió la tragedia. Aún quedan sepultados bajo la tierra su suegro, sus cuñados e hijos.

Parte de la familia Rodríguez, Muriel, Guarachi y Rivera, desapareció.

BAJO LA TIERRA Ayer en la mañana se suspendió la búsqueda porque se produjeron dos nuevos deslizamientos en el lugar.

La tierra continúa inestable. El presidente Evo Morales, durante el sobrevuelo que realizó en el lugar, pudo evidenciar que dos de los familiares de las víctimas continuaban con la búsqueda, por lo que les recomendó no arriesgar su vida. Los perros rasgaban, con sus patas, la tierra donde sucedió la tragedia intentando encontrar a sus amos. Ahí están sepultados, además de 11 personas, cuatro vacas, 100 ovejas y los animales domésticos de las 10 familias que vivían en el lugar (cerdos, patos y pollos). Otras 30 familias que tienen sus casas y sembradíos en el mismo cerro, muy próximo al lugar donde hubo el deslizamiento, fueron evacuadas a un sitio más seguro.

Las víctimas.

Fallecidos rescatados

Rosendo Muriel Mamani (75)

Paulina Muriel Mamani (36)

Ruth Ayala Rodríguez (8)

Desaparecidos

Modesta Rodríguez (49)

Nelly Ayala Rodríguez (13)

Clara Ayala Rodríguez (8)

Silvia Álvarez Muriel (51)

Lucía Quiroz (63)

Víctor Rivera (65)

Florentina Guarachi (48)

Ana Coca Guarachi (9)

Belina Coca Guarachi (6)

José Armando Meneses (3)

34 años

Desde la Alcaldía de Morochata explicaron que un hecho similar se dio hace 34 años en la comunidad de Jatunciana, la misma que fue enterrada por completo. No hubo sobrevivientes.

Morochata

Tiene 12.134 habitantes, según el último Censo. Están organizados en 100 comunidades, una de ellas Chullpakasa Chico que se encuentra a más de una hora de viaje del centro de Morochata.