Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 16 de octubre de 2021
  • Actualizado 17:25

DE LEJOS, LA URBE PACEÑA PRODUCE ADMIRACIÓN GRACIAS A QUE SUS ESTRUCTURAS ESTÁN EMPLAZADAS EN UNA PECULIAR HOYADA.

Una urbe a la altura de Qatar, Vigan o Beirut

Una urbe a la altura de Qatar, Vigan o Beirut


La Paz no tiene nada que envidiar el lujo de Qatar (Asia), el aire colonial de Vigan (Filipinas) o las costas de Beirut (Líbano). Al igual que esas y otras cuantas ciudades del mundo, el departamento boliviano tiene el título de “Maravilla”.

Aunque, a decir verdad, el concepto de la palabra “maravilla”: “(...) que produce admiración y asombro por poseer alguna característica o cualidad extraordinaria”, cuadra más con La Paz que con el resto de las ciudades consideradas “Maravilla”.

Para corroborar esto, basta con remitirse a la hoyada paceña, un territorio accidentado, con ríos subterráneos y suelos inestables donde se erigen intrépidas estructuras arquitectónicas.

Para apreciar desde un buen ángulo la topografía de la urbe paceña, existen dos opciones: el Parque de Laikakota y el Montículo. El primero está ubicado en la avenida del Ejército (zona central), mientras que el Montículo está en Sopocachi (zona sur).

Ya en la misma ciudad, existen múltiples opciones turísticas, por ejemplo más de una decena de museos.

Entre ellos destaca el Museo de Etnografía y Folclore que está ubicado en la calle Ingavi, esquina Jenaro Sanjinés. En su interior se exhiben piezas arqueológicas de culturas de tierras bajas, valles y andes de Bolivia.

Otro sitio relevante es el Museo Nacional de Historia Natural, que tiene secciones de biología, geología y museología. La información que encuentran los turistas en este museo es actual, debido a que el personal realiza una inventarización constante de las riquezas del país.

Además de museos, en La Paz hay históricas infraestructuras religiosas, por ejemplo el Convento de San Francisco, que data del año 1549.

Lo más llamativo del convento es, además de su estilo barroco, su pinacoteca. Esta última guarda una valiosa colección de obras artísticas de estilo renacentista, neoclásico, mestizo y demás.



ESPACIOS NATURALES La urbe paceña también está compuesta por al menos cuatro joyas naturales: el Valle de la Luna, el Valle de las Ánimas, la Muela del Diablo y la Cumbre.

Uno de los más cercanos es el primero, que está a 15 kilómetros de la ciudad (hacia el barrio Mallasa).

En ese sitio turístico predominan las formaciones pétreas, que dan la sensación de estar apreciando un paisaje lunar.

El turista puede pasear más de media hora por las rutas del Valle de la Luna, con solo cancelar 15 bolivianos.

Transportados

por trenes del cielo

La Paz posee el sistema de transporte aéreo más largo del mundo: Mi Teleférico.

Desde que se instalaron las diferentes líneas que componen Mi Teleférico, La Paz no solo dio solución a una serie de conflictos vehiculares, sino que remozó su imagen. Por ende, el flujo turístico incrementó.

Y es que pasearse por alguna de las líneas es una experiencia singular, considerando la peculiar topografía paceña.

Cada cabina permite apreciar desde el Illimani, hasta los imponentes edificios que están emplazados en la hoyada.

Para acceder a un paseo en Mi Teleférico solo se debe invertir 3 bolivianos.