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  • Diario Digital | martes, 27 de septiembre de 2022
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EL 16 DE JULIO DE 1809, SEGÚN ALGUNOS HISTORIADORES, SE DIO EL PRIMER GRITO LIBERTARIO EN AMÉRICA

Murillo dejó encendida la “tea de la libertad” hace 203 años

Murillo dejó encendida la “tea de la libertad” hace 203 años

"La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar", arengó don Pedro Domingo Murillo antes de ser ahorcado el 29 de enero de 1810.

Seis meses antes, Murillo y otros mártires de la ciudad de La Paz se habían levantado en armas el 16 de julio de 1809 contra el imperio Español e instauraron el primer gobierno libre de Hispanoamérica, formando una Junta Tuitiva el 22 de julio de 1809.

Según fragmentos de un artículo publicado por la abogada Maricruz Quillaguamán S. en el periódico La Patria de Oruro, Murillo se vio comprometido con esta revuelta que debía empezar en 1805 en el Cuzco y debía ser secundada en La Paz. Para tal efecto, Murillo hizo circular pasquines en contra de la Corona española, empero esta conspiración fue descubierta y Murillo acusado, pero merced a sus habilidades de abogado pudo salir libre.

Sus ideas revolucionarias fueron consolidándose hasta llegar al 16 de julio de 1809, donde jugó el papel más importante de su vida, prácticamente encabezó dicha rebelión. Después de todas las medidas revolucionarias como la conformación de la "Junta Tuitiva", su proclama, el plan de gobierno, Murillo supo mantener el orden y la disciplina en sus fuerzas.

Posteriormente, cuando se supo de la aproximación de tropas enemigas que eran mayor en número y armas, las cuales tenían una mejor organización a la cabeza de José Miguel de Goyeneche, hubo mucho desconcierto, muy natural en estos casos. Surgiendo cierta anarquía, se notó división de criterios entre los revolucionarios, el dilema era de pactar o continuar la lucha. "Los timoratos vacilan, los egoístas se guardan y calculan, los ambiciosos especulan, surge la desconfianza". Difícil el papel de Murillo quien reclama, protesta, renuncia, reasume, trata de conciliar a los bandos opuestos, es denigrado y calumniado. Se defiende y al final exclama: "Al lado de vosotros he de derramar con el heroísmo más grande, hasta la última gota de sangre".

Murillo es apresado en Zongo. Después de su captura conversa toda la noche con Goyeneche, la historia no tiene registrado nada de esta conversación. Así fue que el 29 de enero de 1810 son ahorcados los "Protomártires de la Independencia", a la cabeza de don Pedro Domingo Murillo. En el último minuto de su muerte Murillo recupera su dignidad y su honra, levanta el brazo y grita proféticamente a la multitud: "La tea que dejo encendida nadie la podrá apagar". Muere heroicamente y su legado fue cumplido.

Pedro Domingo Murillo, el prócer de La Paz

Pedro Domingo Murillo nació en La Paz el 17 de septiembre de 1757, en el seno de una familia de la élite paceña, sus padres fueron: Juan Ciriaco Murillo, seminarista que poco después de su nacimiento se ordena sacerdote y, su madre, una mujer criolla llamada María Ascencia Carrasco. Es educado por su padre, y luego siguió estudios de Derecho en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca.

En 1778 se casó en Potosí con Manuela de la Concha Olmedo. En 1781 se encontró viviendo en Irupana y tuvo al menos dos hijos. Cuando participó en la campaña contra Túpac Katari, se distinguió por su gran valor, por lo que fue nombrado Teniente de Milicias.

En 1785 murió su padre, Juan Ciriaco Murillo, el cual dejó casi toda su fortuna a sus hijos: Pedro Murillo y Manuela de la Concha. Sin embargo, una tía de Pedro llamada Catalina Felipa le entabló un juicio, disputándole los bienes dejados por Juan Ciriaco. Murillo ganó fácilmente en la primera instancia.