Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 06 de diciembre de 2021
  • Actualizado 18:59

NUNCA SE VIO UNA IMAGEN DEL ARGENTINO LLORANDO, COMO LA QUE DEJÓ TRAS PERDER LA FINAL DEL DOMINGO FRENTE A CHILE. JUGÓ UN BUEN PARTIDO Y CERRÓ PATEANDO EL PEOR PENAL DE SU VIDA. LUEGO ANUNCIÓ QUE NO VA MÁS EN LA ALBICEL

La renuncia de Messi descoloca a la Argentina

La renuncia de Messi descoloca a la Argentina



El balón voló un palmo infinito sobre el larguero y los ojos de Lionel Messi se enrojecieron en un gesto de decepción tan extraño en él como el error humano.

Tras cuatro finales perdidas con la Albiceleste, anuncia su marcha en una decisión que hoy supura en una Argentina herida.

Aunque la renuncia de Messi sorprendió a sus compatriotas, lo cierto es que la presión que sufre hace diez años cada vez que juega con su país es tan grande que, según el autor de su biografía autorizada, el español Guillem Balagué, "se siente un extranjero en Argentina".

Messi, históricamente cuestionado por su rendimiento con la camiseta de su selección, se había resarcido este mes de las críticas de sus compatriotas con un juego de excelente nivel durante todo el torneo, nervios apaciguados de los argentinos que explotaron después de que el astro errara el primer lanzamiento de la tanda.

"Pensándolo mucho en el vestuario, creo que ya está para mí la selección, ya se terminó", sentenció minutos después del partido.

Con la del domingo, Messi suma cuatro finales perdidas en campeonatos internacionales.

La primera fue en 2007 cuando Brasil le endosó un sonoro 3-0 en la final de la Copa América celebrada en Venezuela. La derrota ante Alemania en el Mundial de 2014 y contra Chile por penaltis en la edición de la Copa América de 2015 completan el doloroso póquer.

Leo terminÓ Llorando Sentado en el banquillo, allí donde empezó el torneo lesionado, después de cinco goles y cuatro asistencias, Leo Messi buscaba razón a algo que no se puede explicar. Lloraba el 10 en el MetLife Stadium mientras el fisioterapeuta de la selección, su amigo, Dady Dandrea, se acercó a consolarle. Después de él, acudió el equipo, consciente de que esas lágrimas son una herida abierta a la eternidad. A Leo se le rompió el alma en Nueva York, porque ya son tres finales perdidas seguidas. Ganó Chile, y tal vez, ya no habrá camino de vuelta. Sentado sobre el césped, buscó un sueño que se escapó. Y terminó llorando su desgracia.

"Espero que haya sido una decisión apresurada, aquí la gente lo quiere y lo vamos a esperar", decía ayer en las calles de Buenos Aires Sergio, quien lamentaba que el jugador no hubiese cristalizado la "técnica y la sabiduría" que tiene con la pelota.

Quizá el mejor resumen de lo que ha supuesto para los argentinos la renuncia del ganador de cinco Balones de Oro lo escribió ayer un usuario de Twitter bajo la etiqueta viral #NoTeVayasLio: "Dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y nosotros perdimos al mejor del mundo".