Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 19 de octubre de 2021
  • Actualizado 10:39

EL DIRECTOR DE OPINIÓN FUE EL ENCARGADO DE PRESENTAR LA OBRA DEDICADA A LA FIGURA DEL CREADOR DE LA COOPERATIVA BOLIVIANA DE CEMENTO

Un libro maravilloso sobre un hombre excepcional

Un libro maravilloso sobre un hombre excepcional



Federico Sabat Lara



Comienzo esta presentación, agradeciendo a la familia Méndez-Muñoz por el inmenso honor que me han dispensado para presentar el libro “Jaime Méndez Quiroga, el hombre y sus tiempos”.

No es sencillo hacerlo, porque la vida y la obra de este gran cochabambino y boliviano trasunta los límites de una presentación usual, pues el mismo personaje se sitúa en la historia y el tiempo presente y se proyecta al futuro con su legado para las nuevas generaciones.

De Jaime Méndez podríamos decir que desde muy joven ha sido un ser soñador pero, al mismo tiempo, práctico, pero sobre todo con una inteligencia y tenacidad que lo han llevado a desarrollar grandes obras. Son las que hoy miles de bolivianos las reconocen como las pioneras del movimiento cooperativista industrial con su expresión mayor: COBOCE.

Jaime Méndez, como me permito anotar en un breve acápite de este libro maravilloso que hoy sale a la luz pública, siempre fue un revolucionario, es decir un inconforme con la conformidad, con aquella que resultaba limitativa para el desarrollo del país y de su gente.

Hace 47 años este hombre percibió lo que quizá ahora, después de muchos procesos de transformaciones en el país, se vislumbra en el nuevo horizonte nacional boliviano: la participación de la gente y su capacidad de organizarse para construir grandes obras y puestos de trabajo. Algo que, sin embargo, requiere de grandes liderazgos.

En un país como el nuestro, los liderazgos generalmente están unidos a lo político y nos dice nuestra historia que los liderazgos políticos tampoco han sido del todo buenos, y cuando surgen en otros campos del emprendimiento humano, en la ciencia, la investigación y el trabajo creativo, no siempre son reconocidos por la mezquindad humana.

El liderazgo de Jaime Méndez sí fue reconocido desde el primer momento en que decide llevar a la práctica sus sueños e ideales, sencillamente, porque su liderazgo estuvo signado por su gran autoridad moral y testimonio de conducta.

Precisamente, en cada una de las páginas de este libro está presente la personalidad del líder y del visionario. Desde su niñez, el núcleo familiar, los momentos de tristeza y alegría, los sacrificios personales, la formación profesional, la vida austera e incluso con muchas privaciones materiales, junto a su esposa y compañera, Graciela Muñoz, la entrega de sus sueños a las más grandes decisiones y los principios. Méndez, en esto último, no transige en ningún momento, ni en aquel, cuando podía haber decidido otro curso para la cooperativa y convertirse en dueño con un sentido propietarista tradicional. Eligió el camino más complicado, el hacer una empresa en manos del pueblo, fundar y desarrollar lo que hoy es la cooperativa industrial más grande de Bolivia y de Suramérica.

Tener entre las manos este libro y leerlo es al mismo tiempo recibir un gran hálito de esperanza. Es también separar la espesa cortina de humo que echa a la realidad de un país al que siempre le ha costado avanzar. Es conocer, a través de sus hojas, que son muy contados los que desafían los lugares comunes o las consignas del momento a las cuales muchos prefieren seguir por comodidad o por falta de coraje.

Este libro está escrito en dos dimensiones por dos grandes personas. Por Jaime Méndez Muñoz y por Ramón Rocha Monroy. El uno escudriña e investiga en los archivos familiares, desempolva y recupera antiguas fotos de familia, reflexiona y, aun con el indisoluble lazo familiar y el amor de hijo a padre, se plantea la labor del investigador riguroso y se muestra como gran escritor, y con la persistencia heredada del tronco paterno, lleva adelante una obra para la posteridad. Pero no solo para su entorno familiar o el más próximo, sino para un gran colectivo social, porque sabe que no hacerlo sería privarle de un gran capítulo a la historia cochabambina y nacional sobre la vida y la obra de este hombre a quien hoy la misma historia lo recupera para sus mejores páginas.

Ramón Rocha Monroy, periodista, escritor y cronista de la ciudad, encuentra poco a poco al personaje, y lo considera luego, y en el tiempo del trabajo, entrañablemente suyo, pues percibe rápidamente que de quien está escribiendo parte de su biografía, es de un ser humano excepcional. De alguien, quien cambió la historia de Cochabamba en este medio siglo.

Este libro, si me permiten la expresión, da en el blanco. Dice la verdad sobre una vida y al hacerlo se convierte, indefectiblemente, en una gran lección para todos nosotros y tiende el puente entre las generaciones.

Permítanme también exponer tres conclusiones sobre este libro:

1.- Es un libro maravilloso que narra la vida y la obra de un hombre excepcional.

2.- Está escrito con la mayor honestidad intelectual y está muy bien escrito.

3.- Debe estar en cada hogar de los cochabambinos.