Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 03 de diciembre de 2022
  • Actualizado 21:00

LAS VIVIENDAS DE ADOBE YA NO SON HABITABLES AUNQUE EL AGUA BAJA SU NIVEL DE A POCO

Inundación persiste y obliga a la evacuación

Inundación persiste y obliga a la evacuación



“Mi casa se ha caído”, “no tenemos qué comer”, “mis animalitos se han muerto” , son las frases que se escucha entre las familias afectadas por las inundaciones en Quillacollo. La Alcaldía informó que hay seis casas caídas y la Armada Boliviana evacuó a los vecinos de dos barrios.

Mientras la zona Sur parece una gran laguna, los pobladores habitan en carpas cuadras más al Norte.

OPINIÓN participó de una inspección realizada con el Comando de Servicios de Búsqueda y Rescate de la Armada Boliviana en la zona Sur de Quillacollo. La navegación se hizo en la laguna que se formó por el desborde de los ríos Rocha y Tacata, donde las casas parecen islas abandonadas.

Pocas familias continúan en terrazas y techos porque las plantas bajas siguen inundadas. En el lugar, el personal de Defensa Civil, la Armada Boliviana y la Cruz Roja además de los funcionarios municipales continúan trabajando con dos botes para el rescate de bienes.

Garrafas, equipos de sonido, televisores, computadoras y otros artefactos fue lo último que las familias rescataban ayer de sus casas inundadas. Los propietarios, algunos entre lágrimas, esperaban en la calle donde terminaba la inundación a que los botes lleguen con sus pertenencias.

El comandante de Servicio de Búsqueda y Rescate de la Armada Boliviana, Alcides García, informó que entre los barrios Sapenco y Final Abaroa se ha evacuado a un total de 40 familias entre el jueves y ayer. Y los trabajos continúan en Villa Asunción.

Sin embargo, unas 10 familias no quieren dejar sus casas que, aunque no son de adobe, no serían seguras.

“Lo recomendable es que salgan, pero ellos no quieren salir”, dijo García.

Algunas personas se fueron a alojar con sus familiares, otras pasaron la noche resguardados en los techos de sus casas. Las construcciones de adobe ceden porque están remojadas. La familia Moreira se instaló ayer en una carpa del barrio Urquidi, mientras la familia Arias se fue donde sus familiares.

REFUGIOS Se han habilitado tres puntos de refugio para las familias afectadas. Sólo en el barrio Urquidi se han instalado 15 carpas hasta ayer. En la cancha deportiva del barrio Miranda había siete carpas y alrededor de medio centenar de familias resguardan sus cosas en la unidad educativa de Villa Asunción

Los afectados demandaron ayuda en alimentación, ya que no habían comido durante varias horas ayer. En algunos puntos los alimentos llegaban en camionetas y la gente comía a la intemperie.

Y en los campamentos instalados también estaban las vacas. Alrededor de 25 cabezas de ganado se encuentran rodeando las carpas que ocupan las familias afectadas.

Los animales se alimentan del pasto y hierbas que hay en el barrio Urquidi.

CONTROLADO El alcalde de Quillacollo, Charles Becerra, expresó que la situación “ya está controlada”, porque se ha atendido la zona de Cota Sur, en la intersección de los ríos Tacata y Rocha donde se originó el desborde.

En la zona de Cotapachi concluyeron un canal que permitirá la salida de las aguas hacia la laguna del mismo nombre, cuando se perciba el riesgo de desborde del río Rocha.

“Esperamos que en unos cuatro días ya desaparezca toda la anegación, dependiendo mucho de las condiciones climáticas”, concluyó Becerra.

Apuntes.

Sobrevuelo

El presidente Evo Morales sobrevoló la zona inundada en Quillacollo e informó que desde el Gobierno Central se atenderá las demandas. Expresó haber visto la zona de Sapenco en una situación “muy grave” e instruyó a las autoridades departamentales y del Ministerio de Defensa atender con lo que se requiera en la zona.

Coordinación

El gobernador Edmundo Novillo y el alcalde de Quillacollo Charles Becerra inspeccionaron juntos el trabajo que se realiza en la zona de Cota Sur, donde se originó el desborde de los ríos Tacata y Rocha. El Gobernador calificó como positivo el trabajo de coordinación con la Alcaldía, el Concejo Municipal, la Unidad de Gestión de Riesgos y las Fuerzas Armadas para atender adecuadamente a las familias afectadas por la emergencia. El municipio de Quillacollo se declaró como zona de desastre y en estado de emergencia para poder disponer de mayor cantidad de recursos.

El Presidente llega con ayuda a Tajra en Sipe Sipe

El presidente Evo Morales llegó ayer hasta la zona de Tajra, en el cantón Itapaya del municipio de Sipe Sipe en el Valle Bajo de Cochabamba, que sufre de inundaciones por el desborde de los ríos Rocha y Tapacarí. Hay viviendas caídas y sembradíos perdidos.

Morales llegó con ayuda junto al ministro de Defensa, Rubén Saavedra y el viceministro de Defensa Civil, Óscar Cabrera.

Los datos registran 20 viviendas derrumbadas y 680 hectáreas de cultivos de maíz, alfalfa, papa, zanahoria, remolacha y otras plantaciones.

El Gobierno entregó ayer apoyo con 124 quintales de harina, 34 de azúcar, 34 de arroz, 34 de fideo, paquetes de aceite, agua y sal para las familias afectadas en la zona de Itapaya en Sipe Sipe.

El Presidente pidió el apoyo y la solidaridad de los comunarios que puedan alojar a las familias damnificads, exhortando además a abandonar las viviendas que podrían estar en riesgo de inundación o ríada con la crecida de las aguas de los ríos.

Anunció apoyo posterior con el Ministerio de Obras Públicas y el Viceministerio de Vivienda.

Pobladores pierden sus alimentos

Según los dirigentes de Tajra existen 40 casas afectadas y de esas 20 se desplomaron por las inundaciones a causa del desborde de dos ríos en la zona de Tajra, en el cantón Itapaya de Sipe Sipe. Juan Orellana es un poblador de la tercera edad que durante la jornada de ayer acompañó al presidente Evo Morales desde que llegó a su comunidad, para asegurar la visita del mandatario a su casa caída.

Luego del desborde y la inundación, el techo quedó a la altura del suelo, como en las demás casas, enterrando pertenencias y sus alimentos. En la calle principal de Tajra, las calaminas y paredes parecen uno solo y es como si hubiera ocurrido un terremoto.

“Mis gallinas, mis chanchos, todo se lo ha llevado el agua”, expresó Orellana, recordando que eran las 4:00 de la madrugada cuando se presentó la emergencia mientras dormían. No se registraron muertos ni heridos, pero muchos durmieron fuera de sus casas, como esta familia que logró un cuarto prestado, sin puertas, ni ventanas donde pasar la noche.

“Debajo de la calamina están mis cosas, cocinas y otras, dos cuartos se han caído, la muralla también”, manifestaba también Julieta Sanabria, la vecina del frente que también pedía ayuda y expresaba desesperación mientras caminaba con la caravana por la calle llena de lodo.

En el lugar, los cultivos de papa y maíz están enterrados. De las plantas de papa se veían apenas las flores y los comunarios explicaban que ya no habrá cosecha. Las plantas de maíz también estaban bajo el lodo que quedó después del desborde.