Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 27 de octubre de 2021
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Figuras cimeras y tendencia de cambio de estructuras

Figuras cimeras y tendencia de cambio de estructuras

El período histórico boliviano comprendido entre los años 1845 y 1865 se encuentra iluminado por la presencia de figuras cimeras de la historia de la República, figuras de aquellas que realmente hacen historia. Ellas son tres: José Ballivián, Manuel Isidoro Belzu y José María Linares. Cada uno de ellos es el símbolo de una actitud, de una tendencia y del intento de un cambio de estructuras.

Si bien la historia de América, sin exceptuar la de Bolivia, se encuentra plagada de personas que han ocupado el mando político, no es usual encontrar personalidades como las que se acaba de mencionar. Por eso, hacemos una excepción en la negativa que hemos formulado los revisores de la Historia de Bolivia de no hacer historia presidencialista, precisamente por no describir los hechos de oscuros individuos. Se hace esta excepción porque Ballivián, Belzu y Linares ocupan con luz propia toda una época de la historia boliviana.

En 1845 hacía apenas veinte años que la República de Bolivia había sido fundada. No había sido “creada” como sostienen algunos historiadores, pues si algo se crea es de la nada, y Bolivia ya era una entidad política y geográfica con el nombre de Real Audiencia de Charcas, cuando se produjo la Guerra de la Independencia que, más que una guerra fue una revolución contra los saldos del poder administrativo y económico de España.

Por lo tanto, Bolivia estaba en busca de su consolidación y de su afirmación. También de una real y verdadera independencia y soberanía. Ya sus leyes le habían sido dadas por el período civilizado de Andrés de Santa Cruz. Ya sus instituciones funcionaban normalmente como continuidad de las instituciones coloniales acomodadas a la nueva realidad política y económica, o sea la realidad republicana. Pero cerníase sobre la nueva república amenazas provenientes de la mentalidad imperialista de viejos virreinatos, especialmente del antiguo Virreinato de Lima, convertido en República Peruana.

Bolivia fue invadida dos veces en el período de 17 años, y le había tocado a José Ballivián desbaratar esa amenaza en 1841. Sobre la base de esa paz y consolidación de esa soberanía, es que Ballivián pone su sello personal y civilizante. Es el iniciador del conocimiento geográfico de Bolivia. Organiza expediciones a las hoyas atlántica y del Plata funda una mesa topográfica encargada de hacer el levantamiento del primer mapa de Bolivia, funda institutos civiles y militares, construye edificios y abre caminos.

UN PERIODO HISTÓRICO Y SU INFLUENCIA EN LO POPULAR

Evidentemente es muy difícil el lograr una separación lineal entre las décadas históricas, ya que normalmente los hechos históricos, que son los que tienen relevancia, son la continuidad de los anteriores. Por esta circunstancia ahora, y luego de haber visto el período gubernamental de José Ballivián, nos tocará analizar algunos hechos de un nuevo período histórico, el mismo que está representado en las personalidades de Manuel Isidoro Belzu y José María Linares.

Este período, como reacción frente al sistema aristocrático de los gobiernos herederos de la corona española, asume un nuevo estamento: el popular, que encuentra su encarnación política y militar en Manuel Isidoro Belzu, hombre que tuvo el instinto de observar que las categorías mestizas yacentes en el servilismo, necesitaban asomar la cabeza en el organismo nacional.

Belzu hizo una revolución, sea por motivos de rencores personales o porque sentía la necesidad de hacerla, aunque de una manera primitiva y rudimentaria. Entre tanto, el indio continuaba siendo esclavo y nadie pensaba en él, aunque se salva de las grandes matanzas de indios que entonces se perpetraban en Chile, Argentina y otros países; y se salva seguramente porque era útil y barato para la producción agrícola y otras faenas. Sólo en 1952 saldría el indio de su esclavitud secular.

Para confirmar la realidad de la tríada dialéctica, se impone, después de Belzu, una revolución civilista organizada por las clases letradas y encabezada por el campeón del civilismo, de la pureza administrativa, de las reformas institucionales y de la honestidad en el manejo de la cosa pública.

José María Linares, que toma el poder en 1857, es el espécimen de una categoría social que se enlaza, con el período de Ballivián, aunque por primera vez en Bolivia, con un contenido programático: la revolución moral. De este modo, Linares hiere los intereses y los instintos de la gente habituada a hacer uso del poder como de un feudo particular, o sea de los “caudillos bárbaros”, acertadamente calificados por Arguedas.

Eso marca su caída por efecto de la traición, en 1861, y la sucesión de oscuros gobiernos, hasta 1884 en que se apodera de Bolivia un caudillo militar, que también hará historia con su tremenda personalidad, de un déspota a la manera más elemental: Mariano Melgarejo.



Manuel Frontaura Argandoña

Abogado y Miembro de Número de la Real Academia de Madrid. Miembro de la Academia Boliviana de la Historia.