Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 28 de mayo de 2024
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ESTAS PÁGINAS RECOGEN FRAGMENTOS DEL ARTÍCULO HISTÓRICO “CONMEMORANDO A LAS HEROÍNAS: GÉNERO Y RITUAL CÍVICO EN BOLIVIA A INICIO DEL SIGLO XX”, PUBLICADO POR LA REVISTA DECURSOS (NÚMERO 17 Y 18, DE JULIO A DICIEMBRE DE 2007), EDITADA POR EL CESU DE LA UM

La historia detrás del monumento a las “Heroínas de la Oligarquía”

La historia detrás del monumento a las “Heroínas de la Oligarquía”



El monumento a las Heroínas -una escultura en bronce hecha en Italia a imagen de las protagonistas de la novela escrita por Aguirre en 1885, y con una inscripción conmemorando el centenario de la independencia de Bolivia- desató una candente polémica. ¿Qué sitio debía ocupar la estatua de mujeres? ¿Cuál era el significado histórico de la guerra independentista? ¿En qué consistían las tradiciones y la identidad regional? El debate giró en torno al origen social y cultural de aquellas mujeres que protagonizaron una de las batallas fundacionales de Cochabamba. ¿Eran ellas, en realidad, las heroínas de la batalla, o tan solo parte de la muchedumbre? ¿Debía tomarse a estas mujeres anónimas -"indias" y "cholas" plebeyas- como símbolo de las tradiciones patrióticas de Cochabamba? O más bien, ¿convenía crear una imagen emblemática, integrada tanto por individuos comunes e ilustres, hombres y mujeres? (…)

Los datos disponibles indican que el proyecto de rendir homenaje a las Heroínas fue inicialmente concebido en ocasión del centenario de la batalla de 1812. Dicho esfuerzo fue iniciativa del Comité Ejecutivo de las Fiestas del Centenario de 1912, que agrupaba "en primer lugar, a los descendientes de Esteban Arze y de otros líderes de la independencia" (Alvéstegui). Presidía dicho comité Sara Salamanca, esposa de un prominente hacendado de Cochabamba -Daniel Salamanca- quien llegaría a ocupar la presidencia de la República. Entre las numerosas actividades organizadas en el marco del centenario, se destacó la inauguración oficial de un monumento erigido entre 1910 y 1912 en la Coronilla -el sitio más alto y significativo de la histórica Colina de San Sebastián. En el diseño de este primer monumento, conocido como el obelisco escolar, se tomaron en cuenta las sugerencias hechas en 1885 por Nataniel Aguirre en su novela "Juan de la Rosa". Su construcción fue impulsada en 1893 mediante la publicación de un folleto en el que se describía en detalle la batalla de las Heroínas, calificada de una de las "más sangrientas batallas de la guerra de la Independencia". Sin embargo, el obelisco escolar fue diseñado para honrar a todos los héroes de la guerra independentista oriundos de Cochabamba. Por tanto, no destacaba a las Heroínas en particular, sino más bien las reivindicaba como parte de una tradición regional -un ejemplo de la historia patriótica propia de Cochabamba. En contraste, el monumento construido en 1926 era una estatua de mujeres. Por otra parte, a diferencia de la conmemoración del centenario en 1912 -descrito por la prensa como un deslumbrante despliegue de cohesión social y regional- la erección del monumento a las Heroínas en 1926 desató una gran controversia.

De acuerdo a las sugerencias hechas por Aguirre en 1885, el espíritu heroico de las protagonistas de "Juan de la Rosa" debía simbolizarse mediante un monumento sencillo, compuesto de un cañón, un arcabuz y una columna de piedra. Sin embargo, la escultura de 1926 desbordó con creces la propuesta de Aguirre, pues retomó su narrativa en forma literal y reprodujo las figuras de las mujeres liberadas por la abuela ciega, esgrimiendo su bastón. Cabe señalar que este diseño fue escogido entre dos propuestas. La segunda consistía en la representación de "la defensa de la heroínas; y en medio la figura simbólica de la fe, sosteniendo una mujer herida a muerte y con la mano izquierda le indica la estatua del S. (Sagrado) Corazón” (Salamanca U. de Gumucio). No es posible saber con certeza si ambos modelos diferían en cuanto a la representación de la "defensa de las heroínas", ni existen informes sobre el proceso de selección. Sin embargo, la segunda propuesta tiene algunas diferencias obvias, pues incluye símbolos referidos a las ideas de inmolación y fe religiosa. Por el contrario, el diseño seleccionado enfatiza la batalla en sí, acentuando las poses agresivas y combativas, aunque también incorpora algunos símbolos de renunciación. En este último modelo, se destacan las figuras de la abuela y de Clara, su nieta, que de rodillas implora protección. La valentía de la abuela y de las vendedoras es resaltada entre escenas adicionales de la novela de Aguirre, esculpidas en bronce en la base del monumento. Desde lo alto, una gran estatua de Cristo las cobija. (…)

En realidad, este prolongado conflicto en torno a la estatua de las mujeres quizá no fue resuelto de manera definitiva hasta el momento de su inauguración, en mayo de 1926. En esta coyuntura, entró en escena el presidente boliviano recién electo, Hernando Siles, quien colocó la estatua en el centro de la conflictiva arena política de la elite. En esta ocasión, muy publicitada, se rindió homenaje a Sara Salamanca, quien había fallecido seis meses atrás. Pero, en cierto sentido, el dignatario masculino tomó el lugar de la creadora del monumento, al imprimir a la estatua su propia interpretación de la misma. Al igual que en 1912, en mayo de 1926 la prensa aclamó la celebración en la Coronilla, asegurando que más de 20 mil personas habían participado en la misma.