Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 01 de octubre de 2022
  • Actualizado 10:54

EL 24 DE MAYO DE 1909 SE DETERMINÓ QUE LAS AUTORIDADES ESPAÑOLAS EN LOS PUEBLOS DE AMÉRICA YA NO REPRESENTABAN AL REY.

Primeros movimientos surgen en Charcas

Primeros movimientos surgen en Charcas



El primer levantamiento independentista se produce en Charcas, hoy Sucre, en Bolivia el 25 de mayo de 1809. A su vez en todo el continente, para evitar una confrontación militar, los patriotas hispanoamericanos propusieron una fórmula de transición basada en traspasar la autoridad política a los cabildos capitalinos transformados en cabildos abiertos, y éstos en Juntas de Gobierno regionales, elegidas por el pueblo, y consideradas como la máxima autoridad. Uno de los primeros en poner en marcha estos cabildos autogestionados fue México (que proclamó la independencia en 1813). La instauración de estos cabildos, primer paso para la independencia, fue la siguiente: Caracas el 18 de abril de 1810 (con la independencia sellada tras una batalla el 24 de mayo de 1821), Virreinato del Río de la Plata con el Cabildo de Buenos Aires el 25 de mayo de 1810 (independencia definitiva en 1816), Virreinato de la Nueva Granada con el cabildo de Santa Fe de Bogotá el 20 de julio de 1810 (independencia definitiva de Colombia en 1819), Capitanía General de Chile con el Cabildo de Santiago de Chile el 18 de septiembre de 1810 (independencia definitiva 1818) y Quito el 19 de septiembre de 1810 (Guayaquil proclama la independencia en 1820 y Quito en 1822).

El 24 de mayo de 1909, en una reunión extraordinaria del Tribunal en casa del Regente de la Audiencia, el señor José de la Iglesia, se determinó que las autoridades españolas en los pueblos de América, ya no representaban al Rey, por lo que se reconocieron 3 conceptos: “Las Indias son un dominio personal del Rey y no de España”, “El Rey está impedido de reinar”, por lo tanto, “Las Indias deben gobernarse a sí mismas desentendiéndose de España”.

El presidente de Charcas, Ramón García de León y Pizarro, al enterarse en la madrugada del 25 de mayo de la conspiración de los oidores de la Audiencia, mandó a apresar a sus representantes, siendo sólo aprehendido el Dr. Manuel de Zudáñez, conocido defensor de los pobres.

LA REVOLUCIÓN A causa de esta detención, se toca la campana de la Iglesia de San Francisco y el pueblo sale a las calles a reclamar por la libertad de Zudáñez. Esta campana, denominada ‘Campana de la Libertad’ sufrió una rajadura aquel día y todos los 25 de mayo vuelven a tocarla para recordar la “chispa de la liberación americana”.

Con la gente en las calles, el presidente Pizarro autoriza que se abra fuego, lo que ocasiona varias muertes. Esto determina para que el pueblo irrumpa en la casa presidencial y después de muchas horas de combate, a las 3:00 de la madrugada del 26 de mayo, Pizarro se rinde dimitiendo a su cargo, mientras que el Tribunal de la Audiencia toma el control del Gobierno de Charcas, rodeados de la algarabía del pueblo chuquisaqueño.

Un hecho

que sirvió de detonante

A comienzos de 1809, el claustro de la Universidad de San Francisco Javier -más conocida como: de “Charcas”- se conmovía por un serio suceso.

Se le había pedido que emitiera juicio sobre las aspiraciones de la Infanta Carlota Joaquina, ahora en la Corte portuguesa trasladada al Brasil, que pretendía asumir, como hermana de Fernando VII, los poderes del reino español envuelto en un conflicto con el Emperador de los franceses.

La universidad informó que el escrito de la Infanta le parecía subversivo y su dictamen pasó a manos del Virrey en Buenos Aires, quien como respuesta ordenó que la corporación destruyera los documentos relacionados con esta consulta, cosa que efectuó el presidente de la Real Audiencia de Charcas, don Ramón García de León y Pizarro.

El hecho sirvió de detonante, y la reacción contra tal proceder se produjo de inmediato, pues el claustro y en el pueblo de Chuquisaca se pronunciaron por el alzamiento contra la autoridad.

En apoyo de tal idea Bernardo Monteagudo hizo circular una sátira contra el régimen español, a la que tituló: “Diálogo de Atahualpa y Fernando VII”. Monteagudo, se convertiría en uno de los líderes del alzamiento contra el presidente Pizarro.

El 25 de mayo de 1809 vista la situación imperante, el presidente Pizarro consideró que, con algunas medidas, podría detener el alboroto que se notaba en los claustros universitarios, la Audiencia y ya también en las calles de la ciudad; por de pronto, dispuso el arresto de todos los miembros de la Audiencia, quienes se ocultaron y la orden de prisión sólo se pudo hacer efectiva en la persona del doctor Jaime Zudáñez.

Frentes de combate En minutos, los complotados se apoderaron de las piezas de artillería y las emplazaron en las esquinas aledañas al palacio presidencial, en tanto que otros revoltosos se hicieron con la pólvora y munición guardada por las autoridades. El fuego entablado por ambas partes, sólo cesó al saberse que Pizarro, accediendo a las reiteradas instancias de la Audiencia y el Cabildo secular, consentía en dimitir. 

CompaÑías de infantería Además, Arenales procedió a reorganizar las milicias de Chuquisaca y Yamparáez; “formó nueve compañías de infantería denominadas por el oficio que practicaban los individuos que las componían y para cuyo comando eligió sujetos prestigiosos y conocidamente adictos a la causa de la independencia.

Los contingentes de los partidarios de Cinti, La Laguna y frontera de Tomina.