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  • Diario Digital | martes, 27 de septiembre de 2022
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La vida de ASSANGE en 20 metros

La vida de ASSANGE en 20 metros



El pulso político y diplomático que encarna el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, permanece enquistado cuando se han cumplido el pasado 19 de junio dos años de su entrada en la Embajada de Ecuador en Londres, donde sigue refugiado bajo riesgo de ser arrestado si pone un pie fuera del recinto, según un reportaje del diario español El País.

Mientras el Gobierno ecuatoriano sostiene que el exhacker, que la fiscalía sueca quiere interrogar por posibles delitos sexuales, “no es un fugitivo” sino un asilado bajo su amparo, las autoridades británicas persisten en su empeño de detenerlo por haber violado los términos de la libertad condicional el 19 de junio de 2012, y mantienen un cerco policial en torno a la legación cuya factura ya roza los seis millones de libras.

En todas las entrevistas hechas a Assange, durante los dos años que lleva en el recinto diplomático, ha habido una pregunta constante. ¿Cómo es vivir en una embajada? Sus respuestas han permitido conocer que pasa los días confinado en una oficina de 20 metros cuadrados convertida en habitación. En ese espacio trabaja (jornadas de 17 horas frente a un ordenador), se ejercita (en una cinta para correr que le regaló el cineasta Ken Loach) y recibe visitas, según reportes del diario británico The Daily Mail.

Espacio restringido

A pesar de que la sede diplomática ecuatoriana ocupa un lujoso piso de 200 metros, Assange tiene la movilidad restringida, al menos durante el día, cuando la Embajada ecuatoriana atiende los requerimientos de sus ciudadanos y otras personas. Por los reportes que ha hecho el diario ecuatoriano El Telégrafo, que lleva el conteo de los días que Assange lleva en la embajada en su sitio web, se conoce que el hacker australiano recibe periódicamente a un entrenador personal, que practica el boxeo y la calistenia, y que tiene una lámpara azul que imita la luz del día.