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  • Diario Digital | sábado, 24 de septiembre de 2022
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Infección acaba con la vida del autor de “El tambor de hojalata”

Infección acaba con la vida del autor de “El tambor de hojalata”


El escritor alemán Günter Grass, Premio Nobel de Literatura y Príncipe de Asturias de las Letras en 1999 y considerado el más importante autor en lengua alemana de la posguerra, murió ayer los 87 años de edad, según informó la editorial Steidl.

Grass, que trabajó prácticamente hasta su muerte en su último libro -donde reúne prosas y textos líricos- falleció a consecuencia de una infección en una clínica de Lübeck (norte de Alemania), rodeado de sus familiares.

Visto como un referente político en su país, Grass alcanzó fama mundial con la publicación de su novela "El tambor de hojalata", en 1959.

Cuarenta años después, en 1999, recibió los dos más prestigiosos galardones del ámbito literario mundial, el Nobel y el Príncipe de Asturias de las Letras, en reconocimiento a su dilatada trayectoria como escritor.



UN GRAN ESCRITOR Alemania registró ayer la muerte de Grass como la marcha de un gran escritor y un polemista incansable, según la canciller Angela Merkel.

"Ahora Dios va a tener que oirlo", escribió en su cuenta de twitter el humorista Micky Beisenherz haciendo ilusión a la faceta de crítico incómodo del Premio Nobel de Literatura.

Hijo de un tendero alemán y de madre polaca, se dejó seducir por el nazismo y, como él mismo reveló en una primera autobiografía, "Pelando la cebolla" (2006), se alistó a los 17 años en una unidad de las SS.

Después de la Segunda Guerra Mundial, su vida tendría tres ejes fundamentales: el arte, la literatura y el compromiso político que era en buena parte un esfuerzo permanente para distanciarse del joven nazi que había sido.

Tras trabajar como minero y como tallador de lápidas mortuorias, Grass estudió en la Academia de Artes de Düsseldorf y en la Academia de Bellas Artes de Berlín.



ENEMIGOS Hoy hasta los enemigos más acérrimos, empezando por los medios del grupo Springer con los que Grass se negó a hablar durante más de cuarenta años, reconocieron su obra y también su aportación a la democracia con su crítica insobornable.

En algunos casos, no obstante, se percibió cierta reserva ante su figura, sobre todo por la última ampolla que levantó, y dejó abierta, con sus críticas a Israel en un poema que fue considerado por muchos como antisemita.

"Escribió como un grande, luchó como un grande, se tropezó como un grande", escribió en la portada de su edición digital el diario "Bild", con el que Grass mantuvo un contencioso hasta su muerte.