Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 17 de agosto de 2022
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Tareas pendientes

Tareas pendientes
Trescientos cincuenta y dos ciudadanos y ciudadanas recibieron el pasado lunes sus credenciales para fungir como Presidente, Vicepresidente, senadores, diputados y representantes supranacionales luego de haber salido victoriosos en las últimas elecciones. Es motivo de alegría que la nueva Legislatura esté compuesta por casi un 50 por ciento de varones y un 50 por ciento de mujeres y que lo Plurinacional se vea representado en toda su dimensión.

Jóvenes y adultos, intelectuales y obreros, campesinos e indígenas, profesionales y dirigentes sociales, todos reunidos en una Asamblea del Pueblo mismo, que deberán continuar el trabajo emprendido por la actual Asamblea Legislativa, que a lo largo de estos 5 años ha aprobado leyes destinadas a adecuar la nueva Constitución Política del Estado promulgada en 2009.

En 2009 comenzó la construcción de un nuevo hogar para los bolivianos, donde los asambleístas, en nuestra calidad de obreros, tuvimos que laborar para ubicar y asentar los cimientos del nuevo Estado, un reto visto en ese entonces con gran ánimo y expectativa porque éramos los directos responsables de poner en funcionamiento la ley fundamental que rige el país.

Pero nuestra constitución, catalogada como la más rica en lo que refiere a derechos humanos, aún requiere de la obra fina para ser empleada en su totalidad, por ello los nuevos legisladores tendrán la misión no solo de aprobar normas, sino también de trabajarlas sobre un principio fundamental que se instauró con la llega del presidente Evo Morales: la socialización de los proyectos de ley antes y después de su aprobación.

Si hay algo que destacar de esta Asamblea Legislativa y que la diferencia del extinto Congreso Nacional es su vocación inclusiva y participativa en la elaboración de leyes para y con el pueblo, prueba de ello son las diferentes plataformas ciudadanas que fueron abiertas en municipios del área rural y ciudades capitales para no solamente socializar proyectos, sino también recibirlos de la población.

La tarea de los asambleístas no solo será legislar, sino también acompañar a la población en la necesidad y abundancia, fiscalizando aquello que va en contra de los principios instaurados en la Constitución y vanagloriando el aporte individual y colectivo de aquello que permite el desarrollo de nuestra querida Bolivia.

En las elecciones del 12 de octubre, la gente no fue para buscar certezas ni para creer en sueños que algunos candidatos les habían ofrecido. El pueblo se dirigió a las urnas para que el camino que estaba a medio construir se concluya, para que el niño que va a la escuela mantenga su bono de Bs 200 a fin de año, para que las tarifas de electricidad sigan disminuyendo, para eso y otras cosas, la gente fue a depositar su voto.

No se apostó por un candidato como es nuestro presidente Evo Morales, sino por lo que representa el Movimiento Al Socialismo Instrumento por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), una fuerza política que aglutina a diversos sectores del país, desde campesinos hasta intelectuales que ven en este movimiento la fuerza necesaria para seguir cambiando Bolivia a paso firme.

Con el acompañamiento del pueblo y siguiendo sus mandatos, Evo Morales se ha convertido en un líder que no busca fines personales, dado que piensa antes en su pueblo que le da elección tras elección la confianza para seguir al frente del país.

No fue una victoria de Evo Morales o el MAS, sino del pueblo que se ha visto representado y asistido por un gobierno que viene del seno mismo de la gente. Será, sin dudas, la mejor elección que han tomado las bolivianas y los bolivianos para los próximos años, pues se continuará con el proceso que hace 9 años inició y que busca consolidarse día a día.