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  • Diario Digital | viernes, 24 de mayo de 2024
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Tras dos años de dolor e incertidumbre, Ariel descansa en Arani

Carmen Orellana, madre del arquitecto asesinado en Sacaba, abraza el féretro de su hijo. NOÉ PORTUGAL
Carmen Orellana, madre del arquitecto asesinado en Sacaba, abraza el féretro de su hijo. NOÉ PORTUGAL
Tras dos años de dolor e incertidumbre, Ariel descansa en Arani

Tras casi dos años de dolor e incertidumbre, primero por su desaparición y luego por la búsqueda de sus restos, familiares y amigos del arquitecto Ariel Rodríguez Orellana pudieron sepultarlo en su tierra natal, Arani.

Una suerte de "venganza" fue el móvil que arrebató la vida del joven esposo e hijo que, además, estaba próximo a convertirse en padre al momento de su desaparición y muerte, el 23 de octubre de 2020.

Rodríguez fue enterrado con mariachis y flores tras su velorio la tarde del miércoles. Sus familiares, amigos y vecinos escoltaron su féretro hasta su última morada, el camposanto de Arani.

“Háblame una palabrita Ariel”, decía uno de sus familiares, quien lo despidió abrazando su féretro.

Luto y un llanto inconsolable marcaron la jornada. Gran parte de la población araneña se volcó a despedir a quien recuerdan con ternura como “una gran persona”, “trabajador” y “buen profesional”.

El arquitecto Ariel Rodríguez encontró la muerte el 23 de octubre de 2020, fue víctima de una cruel venganza, cuando salió con su camioneta a una supuesta reunión laboral. Detrás de toda esta insistencia estaba Edwin Carata, principal autor del crimen.

Según las investigaciones, Carata había planificado este encuentro falso para arrebatarle la vida, porque él no apoyaba la relación con su hermana.

Carata, en complicidad con su primo Brayan Héctor Quispe Bejarano, consumaron el macabro asesinato. Desmembraron el cuerpo, luego quemaron sus restos la misma noche del secuestro para desviar la atención de las personas y evitar que sean hallados, finalmente los dispersaron en diferentes sitios.

Los últimos restos fueron hallados en marzo de 2021, luego de cinco meses del crimen, tras la declaración de uno de los autores confesos del hecho de sangre, Quispe.