Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 23 de enero de 2022
  • Actualizado 04:42

SU FAMILIA CONOCÍA DE LAS GOLPIZAS, PERO NO DENUNCIÓ POR TEMOR A QUE LO MATEN

Rejas de sangre: a Cristofer le marcaron la piel, torturaron y mataron

Defensoría del Pueblo investiga la muerte de un privado de libertad en Chonchocoro, La Paz.        EL DEBER
Defensoría del Pueblo investiga la muerte de un privado de libertad en Chonchocoro, La Paz. EL DEBER
Rejas de sangre: a Cristofer le marcaron la piel, torturaron y mataron

Cristofer Quispe Patón murió a 35 kilómetros de la ciudad de La Paz donde se alza la cárcel más grande y la “más segura” de Bolivia: Chonchocoro. Su cuerpo fue hallado en una celda de castigo, de dos por un metro cuadrados, con signos de violencia física y sexual. El joven, de 27 años, tenía la cabeza abierta, el ojo reventado, 13 costillas rotas, la piel marcada con la letra G en la espalda y la E en el pie y múltiples lesiones en el cuerpo después de haber sido torturado durante al menos tres días, desde el jueves 14 de octubre, según sus familiares.

Quispe, conocido como El Bolívar, estaba a solo unos días de dejar la prisión donde se encontraba recluido desde 2019 por robo agravado cuando intentó “cogotear” a un transeúnte en la zona de la Ceja de El Alto. Su hermano planeaba visitarlo el domingo 17 de octubre, día en el que fue hallado muerto, para entregarle los 200 bolivianos que le faltaba para concluir sus trámites y salir de Chonchocoro. Cristofer estaba contando las horas para abandonar el penal de máxima seguridad con la intención de dejar su “pasado” y comenzar una nueva vida junto a su hija, de dos años, que está al cuidado de su hermano. Les prometió a sus familiares que buscaría un trabajo honrado y cuidaría de su bebé.

Su muerte es solo la “punta del iceberg” de los abusos que se cometen en las cárceles. Por su deceso, hay cuatro reos y al menos ocho policías investigados. Wilson P., exjefe de Seguridad, se encuentra con detención preventiva por cuatro meses en el penal de Patacamaya. En tanto, Miguel Zambrana, exgobernador de Chonchocoro, prestó su declaración informativa ante la Fiscalía donde aseguró que no dio ninguna orden para torturar a Cristofer y responsabilizó de todo al teniente Wilson P., quien estaba a cargo de la seguridad. Los otros policías, que estaban de turno y en servicio cuando ocurrieron los hechos, están siendo citados para dar su testimonio.

REPRESALIA, PRESUNTO MÓVIL DEL CRIMEN El 14 de octubre, Quispe Patón habría escupido al gobernador de Chonchocoro después de una discusión por su liberación. Esa situación hubiese ocasionado las represalias de los uniformados.

Bolivisión difundió un audio que habría sido grabado por un privado de libertad de Chonchocoro donde relató todo lo ocurrido antes y después de la muerte de El Bolívar. El reo dijo que Cristofer, tras que un juez le concedió su libertad, insistió en hablar con el Gobernador y, como no hacían caso de su petición, comenzó a patear la puerta. En un descuido, salió corriendo hasta encontrar a la autoridad del penal y le exigió su libertad, pero no pudieron sostener una conversación y el reo terminó escupiéndole.

Según el testimonio, el Gobernador instruyó que “lo hagan m..…”. En su criterio, eso significa que el reo sea golpeado como castigo, pero no hasta su muerte. “El teniente Wilson P., que estaba a cargo, era enemigo del preso. No solo venía torturándole hasta ese extremo, sin medir consecuencias, sino dio luz verde para que los (reos) extranjeros lo torturen al Bolívar (…). Se excedió en la tortura”.

Antes de su muerte, Cristofer habría sido visto por algunos reos con el rostro ensangrentado, con grilletes y sin poder sostenerse de pie, mientras era trasladado a la celda de castigo. Al promediar las 03:00 de la madrugada, oyeron que el privado de libertad pedía auxilio y pateaba la puerta, pero nadie le hizo caso y amaneció muerto.

LA VERSIÓN POLICIAL La familia Quispe lamentó que el oficial recluido haya pretendido cambiar la versión de los hechos indicando que el privado de libertad quiso darse a la fuga y que por eso fue conducido a la celda de castigo.

“Mi hermano ya iba a salir de la cárcel, ¿cómo iba a darse a la fuga a horas de conseguir su libertad?”, cuestionó uno de sus hermanos.

Wilson P., exjefe de Seguridad del penal de máxima seguridad, está detenido preventivamente, por presuntos vejámenes y torturas contra el interno que perdió la vida, mientras se investigan los hechos. El efectivo policial reportó, en un informe, que abrió las puertas de las celdas de los privados, mientras cumplía sus funciones, y encontró a Cristofer con hematomas en el rostro. Señaló que el interno estaba eufórico, agresivo con el personal policial y con sus mismos compañeros de celda.

Dijo que hizo conocer ese hecho a la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) para su investigación.

Sobre el caso, el exgobernador de Chonchocoro aseguró al Ministerio Público que no dio ninguna orden de matar al interno. La exautoridad declaró por dos horas ante la Fiscalía. “Él ha señalado que no dio orden o alguna instrucción de algún vejamen o tortura al fallecido. Asimismo, dijo que la persona responsable en ese momento era el jefe de Seguridad (el teniente Wilson P.)”, dijo el fiscal Rudy Terrazas. 

Para la familia de la víctima, el exdirector y el exjefe de Seguridad están implicados en los hechos. Presumen que ordenaron que otros reclusos torturen a Cristofer hasta la muerte. 

“EL MUERTO ME HA HECHO” Un video que circula en las redes sociales muestra a Quispe Patón, con hematomas en el rostro y cuerpo, donde dice: “El ‘Muerto’ me ha hecho”. Ese material habría sido grabado la mañana del 16 de octubre por el teniente Wilson P., quien está siendo investigado por la muerte del reo.

Para la defensa del oficial, ese video es una prueba de su “inocencia” porque, en su criterio, no tendría sentido que el “torturador” llame a la FELCC para que investigue el hecho. En la grabación se ve a los oficiales preguntándole a Cristofer en qué sector de la cárcel fue golpeado, mientras le toman fotografías de los hematomas. La familia de la víctima aún no pudo descubrir quién es el “Muerto”.

Sobre el caso, el fiscal asignado Rudy Terrazas dijo que cuatro privados de libertad, tres extranjeros (un colombiano, brasileño y argentino) y un boliviano, serían los autores materiales del asesinato de Quispe. Dijo que las investigaciones seguirán para esclarecer los hechos y dar con otros posibles implicados.

EL BUS DE TORTURAS La muerte de Cristofer reveló la existencia de un “bus de torturas” al interior de Chonchocoro. El teniente Wilson P. habría llevado al privado de libertad a ese motorizado para “propinarle una brutal golpiza”, entre el 14 y 15 de octubre, según el informe del Servicio para la Prevención de la Tortura (SEPRET). La noche del 16 de octubre, las agresiones habrían continuado “a manos del mismo funcionario policial” hasta que fue trasladado a la celda de castigo en el sector E, donde al día siguiente fue hallado sin vida. 

El hermano de la víctima refirió que esa no fue la única vez que Quispe Patón fue encerrado en el “bus de la tortura” donde lo golpeaban, gasificaban y lo tenían con un grillete en el tobillo. “Cada vez lo llevaban a ese bus y lo encadenaban. No podíamos decir nada por miedo a que lo maten ahí dentro (en la cárcel)”. 

El 27 de octubre, el bus fue retirado del penal. 

LE “MARCARON” LA PIEL “Lo marcaron como si fuera ganado. Tenía una G en la espalda y una E en su pie. Aún no sabemos lo que esas letras significan, pero no vamos a descansar hasta que se haga justicia”, dijo su hermano.

Sus familiares dijeron que Quispe constantemente era víctima de violencia. El fiscal asignado al caso observó algunas otras situaciones relacionadas a la muerte del recluso. Manifestó que el personal médico del recinto no se presentó el viernes 15 de octubre, como era habitual, por lo que Cristofer no recibió atención médica, pese a que tenía moretones en el rostro y cuerpo. 

También dijo que investigarán por qué Quispe fue traslado del sector J, donde estaba recluido, al E, donde perdió la vida. Los familiares de la víctima conocieron, por algunos reclusos, que Cristofer fue golpeado y violado en el pasillo por órdenes superiores. El entonces gobernador del penal, jefe de Seguridad y otros funcionarios policiales fueron alejados de sus cargos en Chonchocoro para garantizar un proceso transparente. Las autoridades prometieron que continuarán las investigaciones hasta esclarecer la muerte de El Bolívar.