Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 26 de enero de 2023
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TRES HECHOS DE SANGRE QUE DEJARON UN MUERTO Y DOS HERIDOS EN 18 DÍAS VOLCARON LA MIRADA AL PENAL

Tras las rejas de El Abra: el fin del torbellino destapa violencia, extorsión, droga y angurria de poder

Los internos de El Abra, penal de máxima seguridad en Cochabamba, son sacados a la cancha deportiva, mientras requisan sus celdas.       DICO SOLÍS
Los internos de El Abra, penal de máxima seguridad en Cochabamba, son sacados a la cancha deportiva, mientras requisan sus celdas. DICO SOLÍS
Tras las rejas de El Abra: el fin del torbellino destapa violencia, extorsión, droga y angurria de poder

La cárcel de El Abra se convirtió en su tumba. El recluso Javier Vargas Maita, de 35 años, amaneció sin vida el miércoles 5 de octubre en una celda de aislamiento con un puñal artesanal incrustado en su cuello.

El victimado, apodado el Torbellino, estaba cumpliendo una condena, desde 2008, por acabar con la vida de una persona. Se encontraba en una celda de aislamiento, presuntamente por haber protagonizado peleas, cuando segaron su vida. Sus dos compañeros de encierro son los principales sospechosos de su muerte. Para la Policía, “rencillas” y “rivalidades” fueron los móviles del crimen.

Él sabía que su vida estaba en riesgo. Ya había recibido amenazas y, por ese motivo, buscaba dejar la prisión. Su hermana lo vio la tarde del martes 4 de octubre, solo unas horas antes del crimen. A Javier le dieron solo cinco minutos para conversar con su visita y, en ese corto tiempo, le pidió que le ayude a acreditar domicilio para beneficiarse con detención en casa. Su hermano menor y su cuñado también son parte de la población carcelaria de El Abra. Ellos comunicaron a sus seres queridos del asesinato. 

El crimen del privado de libertad y otras dos tentativas de asesinato ocurridos en menos de un mes volcó la mirada y “desnudó” la realidad de El Abra. Drogas, extorsión, violencia y grupos que pretendían alcanzar el poder y dominar sobre otros: el día a día de los reclusos.

Todo eso derivó en un megaoperativo donde 800 policías sorprendieron la madrugada del viernes 7 de octubre a los más de 900 reclusos de El Abra. Los uniformados despertaron a los internos y los sacaron a la cancha deportiva, y procedieron a revisar cada celda. Secuestraron televisores, equipos de sonido, 13 celulares, cargadores, monitores, cuchillos, tijeras, encendedores, cigarrillos, pipas artesanales, fármacos usados como alucinógenos y sobres de cocaína, informó el comandante departamental de la Policía de Cochabamba, Erick Holguín, a tiempo de mencionar que el “control está a cargo de la Policía y no de los privados de libertad”. 

Para el comandante, la “disciplina estaba relajada” al interior del penal de máxima seguridad. Los hechos de sangre le costaron el cargo al exgobernador de El Abra, quien fue reemplazo, desde el viernes, por el teniente coronel Richard Andrés Pacheco. La nueva autoridad dio a conocer que cuatro reos estaban liderando grupos que pretendían dominar, pero al aislarlos “descabezaron” a esas agrupaciones.

Prevén fortalecer los controles, reforzar el recurso humano e instalar más cámaras de seguridad (de las 10 que funcionan en el recinto), manifestó la directora de Régimen Penitenciario de Cochabamba, Estrella Rocha. Para ella, es “alarmante” los hechos de violencia que se han registrado en la cárcel de máxima seguridad del departamento.

EL TORBELLINO SOBREVIVIÓ A LA MATANZA Javier Vargas Maita fue uno de los 11 reos que resultó herido de bala la noche del 14 de septiembre de 2014, cuando la población penitenciaria celebraba la fiesta de Urcupiña. Recibió varios disparos en la espalda, pero sobrevivió. Y ahora, ocho años después de la matanza en El Abra, acabaron con su vida.

En 2014, la matanza destapó “corrupción”. Dos semanas antes de esa fiesta de Urcupiña, el entonces delegado Édgar Ariel Tancara, alias El Tancara, ya había sido sentenciado a muerte, pero él no lo sabía. 

El 14 de septiembre de ese año, al promediar las 23:00, el temible Tancara, a quien los reos llamaban “Tío”, bailaba con su pareja en la cancha deportiva del penal que había sido convertida en una pista de baile. El delegado no sospechaba que minutos después terminaría fulminado y con el cuerpo lleno de plomo.

Unos encapuchados armados irrumpieron en la fiesta y se registró una balacera. Cuando la Policía logró retomar el control del recinto penitenciario, halló cuatro cadáveres de reclusos, tres delegados y un interno. Se trataba de Édgar Ariel Tancara Sandagorda, El Tancara; Humberto Gonzales Olmedo, El Ch’ila Tigre; Gustavo Tovar Ramírez, El Pilas y Sergio Arze Araníbar, El Lucifer o El Salvatrucha, como lo llamaban en el penal por haber integrado la Mara Salvatrucha 13, en Estados Unidos. El último no fue encontrado en la cancha deportiva, sino cerca del bloque de las habitaciones destinadas a las visitas conyugales. No fue asesinado durante la matanza planificada, sino que fue linchado unos 45 minutos después, cuando un grupo de reclusos lo descubrió armado en el patio y dedujo que fue uno de los encapuchados. 

La matanza sacó a luz el régimen del terror que los reclusos vivían en El Abra a manos del Tancara y su gente. Los internos denunciaron que eran extorsionados con cobros de entre 500 y 30 mil dólares por concepto de “derecho de piso” y “derecho de vida”. Muchos tenían que tramitar préstamos bancarios para saciar la angurria de sus extorsionadores. Si no pagan eran torturados con golpizas brutales. Todo eso era encubierto por autoridades penitenciarias, policías e incluso judiciales, según los testimonios de los privados de libertad.

Por la matanza, seis reclusos fueron sentenciados en 2016 a penas de entre 4 y 15 años. 

El tiempo no acabó con las extorsiones, la violencia y los cobros ilegales al interior de la cárcel.

REO RECIBE MÚLTIPLES PUÑALADAS José Luis C.O. resultó herido la noche del 19 de septiembre tras una “rencilla” con uno de sus compañeros en El Abra, según información de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba.

Ronald Tapia, director de esa dependencia policial, informó, en esa oportunidad, que el privado de libertad, de nacionalidad boliviana, habría intentado extorsionar a su compañero, extranjero, y en esas circunstancias se registró el hecho violento.

“Este hecho ocurrió por rencillas, entre ambos internos. Ellos tenían rivalidades porque andaban extorsionando a los otros reclusos (…). De momento solo tenemos versiones de que el interno herido habría intentado pedir un monto de dinero al otro reo. Seguiremos la investigación para determinar si esa versión es la verdadera”, dijo.

Según la Policía, José Luis, de 42 años, tenía dos heridas punzocortantes ocasionadas con un cuchillo. Su madre, llegada desde La Paz, cuestionó el informe e indicó que su hijo tenía 22 heridas. 

Su versión es distinta. Ella aseguró que José Luis era víctima de extorsión. “Le han pedido mil dólares, pero no tenía ese monto. Le mandé mil bolivianos por Tigo Money, a nombre de otra persona, y luego lo han apuñalado. Su intención era matarlo”.

La mujer señaló que su hijo ayudó a desbaratar la banda Comando Rojo (Comando Vermelho) en Chonchocoro, penal de máxima seguridad en La Paz. Presume que el atentado en su contra es por “venganza” y pide que lo regresen a Chonchocoro donde ha estado por casi 18 años cumpliendo sentencia por asesinato.

“La cabeza de mi hijo tiene precio”, dijo la madre de José Luis.

LE PRENDIERON FUEGO ESTANDO VIVO Un privado de libertad fue sorprendido por sus compañeros el 17 de septiembre cuando se encontraba en uno de los baños del penal de El Abra. Le rociaron combustible y le prendieron fuego provocándole quemaduras en brazos y piernas. 

Los policías del penal se percataron de lo que estaba ocurriendo y se dirigieron al lugar para auxiliarlo y trasladarlo al Hospital Viedma, donde recibió atención médica.

Sobre el caso, el comandante de la Policía de Cochabamba, Erick Holguín, manifestó que los autores fueron identificados. Serán procesados por tentativa de asesinato y lesiones graves y gravísimas, al margen de los casos por los que hayan sido encarcelados en el penal de máxima seguridad del departamento.

Se conoció que el hecho violento se desató por rencillas entre los internos. Unos tres presos estarían implicados en el intento de asesinato.

Según la FELCC, los tres casos ocurridos en 18 días tienen como trasfondo extorsiones y rencillas entre los internos de El Abra, penal de máxima seguridad en Cochabamba emplazado en unas cinco hectáreas de un terreno situado en el kilómetro 4.5 de la carretera a Sacaba, en una zona que lleva su mismo nombre.

“CUERDA FLOJA” Antes de los tres últimos hechos de sangre registrados en El Abra, ya había una alarma respecto a los mecanismos de seguridad al interior del penal.

José Alain Chura Mosquera planeó una de las fugas más llamativas. El hombre, de 35 años, escapó de El Abra el viernes 26 de agosto de este año. Su método: se escondió dentro de un sofá que él mismo fabricó.

La cárcel es el lugar de donde más difícil es escapar o debería serlo. Sin embargo, hay reclusos que se las ingenian para huir del peso de la ley burlando los protocolos de seguridad y vigilancia y poniendo en la “cuerda floja” a los funcionarios policiales.

La fuga de José Alain fue a plena luz del día, a diferencia de otros casos donde aprovecharon la oscuridad. El preso empleó sus conocimientos en carpintería y fabricó un mueble donde pudiera meterse para escapar del penal. A las 11:19, las cámaras de vigilancia captaron el momento en el que un vehículo cargado de tres sofás salió de la prisión. Un efectivo policial abrió la puerta y la movilidad avanzó hasta desaparecer.

El auto enviado supuestamente por un comprador del juego de living llegó hasta inmediaciones de la empresa de hidrocarburos. José Alain es considerado “muy peligroso”. El 20 de enero de 2020 fue ingresado al penal de máxima seguridad, con detención preventiva, por el delito de asesinato cometido el 19 de julio de 2017, según información proporcionada por la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba.

Según las investigaciones, José Alain planeó su fuga desde hace un tiempo atrás. El supuesto comprador del juego de living no existía, es decir, el privado de libertad simuló la compra. Por su huida, hay personas investigadas. El reo aún no ha sido recapturado.

Richard Pacheco asume la gobernación de El Abra y enfrenta varios retos. Entre sus principales objetivos está evitar la conformación de grupos de poder, reforzar los controles y seguridad, evaluar al personal policial y dar cumplimiento a la Ley 2298 de Ejecución Penal y Supervisión.