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  • Diario Digital | domingo, 17 de octubre de 2021
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Qhochalas que migraron y fueron victimadas lejos de su tierra

Vilma Flores y Adelaida Candia, aiquileñas, víctimas de feminicidio en Santa Cruz. CORTESÍA DE LAS FAMILIAS
Vilma Flores y Adelaida Candia, aiquileñas, víctimas de feminicidio en Santa Cruz. CORTESÍA DE LAS FAMILIAS
Qhochalas que migraron y fueron victimadas lejos de su tierra

Karen, Vilma, Florentina y Adelaida son los nombres de mujeres cochabambinas victimadas en otras ciudades del país, este año. 

Les arrebataron sus sueños y dejaron ocho niños en la orfandad. Por los casos, hay un hombre con detención preventiva, uno con sentencia de 30 años de presidio y otro se quitó la vida. 

PRIMER FEMINICIDIO EN ORURO

Karen Villan F., de 28 años, llegó sin vida a Cochabamba, el 21 de enero. Dos días antes, el personal de salud del Hospital de Salinas de Garci Mendoza reportó a la Policía su muerte por trauma encefálico (golpe en la cabeza). El hecho ocurrió en circunstancias extrañas y, por ello, aprehendieron a su esposo Edwin F.C.V., principal sospechoso del feminicidio, quien fue enviado con detención preventiva al penal San Pedro de Oruro.

La joven, que quería ser maestra, viajó con su esposo y sus dos hijos (de 10 y de 2 años) a Oruro. El presunto autor, de 41 años, declaró que la madre de sus hijos se lanzó del vehículo en movimiento después de una discusión y que intentó auxiliarla trasladándola hasta un centro médico. 

La familia de Karen rechazó esa versión. Sostuvieron que Edwin insistió en el viaje presuntamente porque ya tenía la intención de quitarle la vida en esa ciudad e indicaron que no la auxilió de manera oportuna por lo que pidieron la pena máxima. La víctima falleció por traumatismo cráneo encefálico abierto, fractura de base de cráneo y lesión de centros nerviosos superiores, tratándose de una muerte violenta, según el informe del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF).

“Mi hermana no se hubiera lanzado del vehículo, tiene dos hijos. Dio su examen para ingresar a la normal y aprobó por lo que tenía muchos planes para salir adelante y cumplir sus sueños”, manifestó una de las hermanas de Karen, a tiempo de exigir justicia y que se esclarezcan los hechos.

VÍCTIMAS AIQUILEÑAS

Vilma Flores Z., de 25 años, perdió la vida a manos de su exconcubino en la puerta de un supermercado de Santa Cruz, el 4 de abril de este año. La joven, nacida en Aiquile, dejó su pueblo en busca de oportunidades y se mudó a Santa Cruz, hace unos 10 años.

En ese departamento, conoció a Marcelino Martínez Arenas, con quien tuvo dos hijos, un niño y una niña, que ahora tienen siete y dos años. Su verdugo fue condenado el 27 de agosto a 30 años de presidio sin derecho a indulto.

Su familia, desde que se enteraron de su relación, notó que Marcelino era agresivo. La pareja vivía en alquiler en una vivienda de la Radial 17 ½, donde también alquilaron unas tiendas que están en la parte frontal del inmueble.

A la joven aiquileña le gustaba la cocina y decidió montar un restaurante para mantener a sus hijos; además no quería depender de su pareja porque notaba que su relación iba empeorando porque el padre de sus hijos bebía mucho, la celaba con clientes y era violento con ella y los niños.

La mujer cansada de las agresiones rompió su relación hace más de un año. Ellos continuaron viviendo en la misma propiedad, pero en distintas habitaciones. Marcelino, de 39 años, siguió con su negocio de venta de abarrotes y licores.

Vilma presentó tres denuncias por violencia familiar y doméstica en contra de Marcelino; la última demanda fue el 21 de marzo, dos semanas antes de su muerte, cuando la golpeó a ella y a su madre, dejándolas con siete y cinco días de impedimento, respectivamente. El problema habría iniciado porque él quería llevarse a su hija menor.

La Policía detuvo a Marcelino, pero lo liberaron tras que cumpliera ocho horas de arresto. El abogado de la familia de la víctima, Julio César Zenteno, observó en ese entonces que el hombre no haya sido aprehendido considerando que había antecedentes de violencia. Dijo que si lo hubiesen puesto ante un juez seguramente iban a enviarlo a una cárcel y se habría evitado el feminicidio de Vilma.

Desde la Fiscalía, dieron a conocer que dieron medidas de protección a la víctima. El agresor debía desalojar el inmueble donde vivía Vilma y sus hijos, tenía prohibido acercarse a su expareja y a los lugares a los que concurría, entre otras órdenes. Debía cumplirse con la supervisión del policía asignado al caso, pero nadie la acompañó ni hizo seguimiento de su situación, aseguró Arminda F., hermana de la víctima.

Las cámaras de vigilancia, del supermercado cercano a la casa de Vilma, muestran el momento en el que ella es atacada por su expareja con un cuchillo carnicero. Se ve que la joven usó su celular y se mantuvo en el ingreso al supermercado probablemente porque creyó que ahí Marcelino no iba a hacerle nada, pero él se aproximó y la tomó del cuello estando ella de espaldas y le quitó la vida. Ahora, Arminda, de 19 años, cuida de sus dos sobrinos.

Las otras dos víctimas aiquileñas son Florentina Cordero y Adelaida Candia, madre e hija, que perdieron la vida a manos de Fernando Meza, quien las golpeó con una picota dejando cuatro niños en la orfandad en su domicilio ubicado en el municipio de Cotoca, Santa Cruz. La Policía presume que el autor se quitó la vida a poco tiempo de cometer el doble feminicidio.

En Bolivia, 85 mujeres fueron asesinadas en lo que va del año. El delito de feminicidio se sanciona con 30 años de presidio sin derecho a indulto, según el artículo 252 Bis del Código Penal.