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  • Diario Digital | jueves, 07 de julio de 2022
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Manitoba, sin paz: a Abram, menonita violador, un reo lo contactó con la "red de corrupción"

Peters tenía 19 años cuando fue aprehendido en 2009 por las agresiones sexualmente a 150 mujeres de su colonia. Él, junto a otros menonitas, rociaba spray para dormir a sus víctimas y violarlas.
Abram Peters Dick, el menonita sentenciado que pagó por su libertad, pero hace nueve días fue recapturado.        MINISTERIO DE GOBIERNO
Abram Peters Dick, el menonita sentenciado que pagó por su libertad, pero hace nueve días fue recapturado. MINISTERIO DE GOBIERNO
Manitoba, sin paz: a Abram, menonita violador, un reo lo contactó con la "red de corrupción"

Abram Peters Dick es uno de los ocho menonitas sentenciados en 2011 por la violación de 150 mujeres y niñas de la colonia Manitoba, distante a unos 150 kilómetros de Pailón, Santa Cruz. Desde que se descubrió el caso, en 2009, la comunidad no volvió a ser la misma.

Los recuerdos volvieron cuando se conoció que Peters estaba libre sin haber cumplido siquiera la mitad de su condena, pero hace nueve días fue recapturado y lo regresaron a prisión. En 2019, uno de los reclusos contactó a Abram con la “red de corrupción” que lo sacó de la cárcel de Palmasola a cambio de dinero.

Tras su recaptura, el menonita declaró que Rengo, un privado de libertad que estaba encargado de disciplina, le dijo que tenía un familiar que podía lograr su liberación y le facilitó el número telefónico.

Según su testimonio, Peters recibió la visita de Alfredo N.R., quien era el director de un centro de drogodependencia. Le hizo unas preguntas para determinar si consumía drogas y le pidió firmar una orden para que sea valorado por un psiquíatra. Después de una semana, Alfredo N.R., acompañado de la psiquiatra, volvió al penal para su valoración y, ese documento, habría sido llevado al juez.

Al respecto, el ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, reveló en recientes días que el menonita violador pagó 25.000 dólares para salir de la cárcel. Peters dijo sus familiares, su hermano y tío, entregaron dinero a Alfredo N.R. en al menos tres oportunidades. La primera vez, le dieron 2.000 dólares cuando Abram todavía estaba recluido en Palmasola. En cambio, el segundo pago se hizo cuando ya había sido trasladado al centro para drogodependientes y la tercera antes de que le permitan irse a su casa. 

También declaró que su abogado Juan Carlos S. le hizo conocer que el juez tenía conocimiento de que estaba yéndose a su domicilio. Le dijeron que 5.000 dólares era para que la autoridad judicial autorice su traslado al centro para drogodependientes y luego pueda irse a su vivienda. Peters dijo que su padre pagó 7.000 dólares a un exfiscal para evitar su condena, pero no sirvió de nada porque lo declararon culpable y le dieron 25 años de privación de libertad.

4 MESES EN CENTRO Y LUEGO A LA CALLE La Defensa consiguió la liberación, con detención domiciliaria, para Abram Peters argumentando que sufría de drogodependencia y que debía ser ingresado a un centro para personas con problemas de droga para su “rehabilitación”. El arresto domiciliario debía cumplir en esa institución.

A finales de octubre de 2019, Peters llegó con un policía al centro para drogodependientes. Fue entregado al director y se supone que iniciaría su tratamiento por al menos seis meses. Sin embargo, el sentenciado abandonó el lugar a los cuatro meses.

El fiscal departamental de Santa Cruz, Roger Mariaca, informó que Alfredo N.R., quien fue el encargado de ese centro para drogodependientes, declaró que Peters estuvo solo cuatro meses en la institución y luego lo entregó a su esposa y abogado. Eso quiere decir que el menonita violador estuvo libre dos años, desde principios de 2020.

¿OTROS MENONITAS LIBERADOS? Franz Dyck Wall, David Guenter Banman, Johan Boldt Ham, Jacob Neudorf Enns, Jacob Wiebe Knelssen, Abram Peters, Jacob Wall Wall son los nombres de siete menonitas que fueron sentenciados el 29 de agosto de 2011 a 25 años de prisión, mientras que el octavo, Peter Wiebe Wall, recibió una condena de 12 años y medio de cárcel por complicidad debido a que era el encargado de proporcionar a los violadores somníferos para dopar a sus víctimas.

Según la declaración de Peters, cuatro sentenciados, entre ellos el condenado a 12 años, por las violaciones en Manitoba consiguieron su libertad pagando. “Ellos también pagaron dinero a sus jueces de ejecución penal (…). Esos dineros que se pagaron a los jueces salieron de donaciones de colonias menonitas internacionales mayormente de Estados Unidos, Canadá y México”.

El Ministerio Público está investigando este hecho para verificar si otros sentenciados en 2011 se encuentran en las calles.

MANITOBA, SIN PAZ La tranquilidad en la colonia terminó en 2005 cuando varias mujeres y niñas despertaban adoloridas y con sus cuerpos amoratados sin recordar lo que les había pasado en la noche. Durante muchos años, atribuyeron esos sucesos a la “imaginación femenina salvaje” e incluso llegaron a pensar que eran “demonios” o “plagas” que estaban castigándolos. Necesitan explicarse por qué las mujeres del pueblo que se iban a dormir vestidas despertaban desnudas y con signos de violencia sexual. Además, toda la familia, incluyendo los hombres, despertaba con dolor de cabeza y otros malestares, pero debía salir a trabajar como si nada hubiese pasado.

Para la gente de afuera, la colonia de los menonitas era un lugar tranquilo, alejado del mundo moderno, donde sus habitantes son muy religiosos, no bailan ni se emborrachan y pasan su jornada trabajando. Todo cambió una noche de junio de 2009 cuando dos hombres fueron detenidos, mientras trataban de ingresar a la vivienda de un vecino. Ambos confesaron e implicaron a los otros menonitas que estaban agrediendo a mujeres de la colonia desde 2005 usando un spray, que les otorgaba un veterinario, para drogar e incapacitar a las víctimas y sus familias y, de esa manera, agredirlas sexualmente, mientras dormían. También les dotaba de viagra y preservativos. 

Rociaban el spray por las ventanas o puertas para dormir a toda familia y luego se metían en la propiedad. Primero violaban a la madre, aunque el esposo esté recostado a su lado, y luego buscaban a las hijas. Si no había otras niñas, también niños eran agredidos sexualmente.

Las investigaciones comenzaron cuando el fiscal del distrito de Santa Cruz recibió la llamada de un efectivo policial de Cotoca que le hizo conocer que un grupo de menonitas estaba en dependencias policiales con hombres detenidos por ellos mismos acusados de violación a un centenar de mujeres. Se presume que el número de víctimas es mayor, pero otras familias optaron por callar debido a que las menonitas deben llegar vírgenes al matrimonio.

Desde entonces, las familias menonitas instalaron rejas en sus ventanas y pusieron candados y otros mecanismos de seguridad a sus puertas que se controlan desde el interior para evitar que “demonios de carne y hueso” entren en sus hogares y agredan a las mujeres y niños. 

CADA UNO VIOLABA A TRES MUJERES POR NOCHE Freddy Pérez, entonces fiscal asignado al caso, informó que los menonitas violadores recorrían las casas de la colonia en cuadras de tres o dos personas y, en ocasiones, lo hacían solos. Dijo que cada uno violaba a al menos tres mujeres por noche.

Pérez dijo que Abram Peters cuando fue aprehendido declaró que “no podía dejar de hacerlo (cometer violaciones)”. 

También se conoció que uno de los sentenciados violó a sus dos hijas cuando fueron a visitarlo a Palmasola y se le inició otro proceso por ese delito.

JUEZ BAJO LA LUPA El pasado 4 de marzo, Peters fue recapturado en la misma comunidad menonita donde agredió a 150 mujeres. Tras ese operativo, fueron detenidos Alfredo N.R. y Carlos S., exdirector del centro para drogodependientes y abogado del menonita, y luego cayó el juez Manuel B. por presunto prevaricato, incumplimiento de deberes de protección a mujeres en situación de violencia, uso indebido de influencias, entre otros delitos.

Los tres imputados por la liberación irregular del menonita violador fueron beneficiados con arraigo, fianza de 15 mil bolivianos, detención domiciliaria de 18:00 a 07:00 y tienen prohibido comunicarse entre ellos. Asimismo, Alfredo N.R. no puede conversar con personal del centro para drogodependientes y el abogado Carlos S. tiene prohibido aproximarse al Juzgado Primero de Ejecución como al Centro de Rehabilitación y el juez Manuel B. tampoco puede presentarse en ese juzgado.

Ante esa situación, el ministro Del Castillo denunció hace unos días la existencia de otro consorcio de jueces y abogados que beneficiaba a sentenciados. Expresó su indignación al conocer que el juez Primo Felipe F.R. otorgó el lunes 7 de marzo medidas sustitutivas a su colega Manuel B.E., al exdirector del hospital de drogodependientes, Alfredo N.R. y al abogado Carlos S., quienes están siendo investigados por la liberación irregular del menonita Abram Peters.

El Ministerio de Gobierno se adhirió a la denuncia en contra del juez Manuel B.E., que liberó al violador serial, y los otros dos imputados a fin de impugnar la resolución para que sean recluidos. También presentó la denuncia contra el juez Primo Felipe F.R., quien dio detención domiciliaria a su colega y a los otros dos hombres, por los presuntos delitos de prevaricato e incumplimiento de deberes de protección a mujeres en situación de violencia. El caso está en proceso de investigación.

La irregularidad se descubrió cuando personal del Consejo de la Magistratura revisaba los expedientes en el marco del trabajo que realiza la Comisión de Revisión de Casos de Violación y Feminicidio para detectar a sentenciados liberados de manera ilegal como pasó con el feminicida, asesino y violador serial Richard Choque Flores.

OTRA PRESUNTA OLA DE VIOLACIONES EN COLONIA MENONITA Un hombre en una entrevista con Red Uno denunció la presunta violación con múltiples víctimas en Belice, otra comunidad menonita.

El entrevistado dijo que se trata de un grupo “más fuerte” que el primero (donde participaba Abram Peters). Señaló que los autores fueron detenidos y están siendo castigados por la “justicia de su colonia”, es decir, que les hacen trabajar durante el día, sin remuneración, y los encierran en las noches.

Este grupo de agresores habría sido descubierto hace un mes o poco más, según el testimonio de una persona que prefirió mantener en reserva su identidad. No se conoce más de este caso.