Opinión Bolivia

  • Diario Digital | viernes, 01 de marzo de 2024
  • Actualizado 20:11

EXCESO DE VELOCIDAD, ESTADO DE EBRIEDAD E IMPRUDENCIA, PRINCIPALES CAUSAS DE ACCIDENTES

Luto y dolor en las carreteras: las vidas perdidas por siniestros viales en Bolivia

Bus de la empresa Trans Sucre se accidenta en Patacamaya, La Paz.       APG
Bus de la empresa Trans Sucre se accidenta en Patacamaya, La Paz. APG
Luto y dolor en las carreteras: las vidas perdidas por siniestros viales en Bolivia

La última semana de enero se tornó trágica en Bolivia. Y es que, en pocas horas de diferencia, tres buses y una vagoneta particular sufrieron accidentes, por separado y en distintos sitios, que cobraron la vida de 20 personas y dejaron más de 60 heridos.

La conducción a altas velocidades, la influencia del alcohol, las faltas a las normas de tránsito o que el chofer no haya descansado lo suficiente se han convertido en las mayores causas que ocasionan accidentes en las carreteras, según información del director de Tránsito de Oruro, Ricardo Zapata.

Los siniestros viales han dejado luto y dolor en las familias. El relato de sobrevivientes que perdieron a sus seres queridos es estremecedor. Un hombre perdió a su esposa, madre de sus dos hijos de 6 y 13 años, cuando viajaban de Potosí a La Paz, en búsqueda de un repuesto. Una familia compuesta por la madre, el padre y sus tres hijos menores de edad murieron en la carretera que une Oruro con la población de Cala Cala.

20 VIDAS “APAGADAS” EN 48 HORAS El primer hecho ocurrió el martes 24 de enero a las 06:50 en Patacamaya, La Paz. El ómnibus de la empresa Trans Sucre que partió de Potosí con destino a la sede de Gobierno dio un vuelco de tonel dejando cuatro fallecidos, tres mujeres y un hombre, y 34 heridos, confirmó el jefe de la División de Accidentes de Tránsito, Fernando Sánchez.

Los sobrevivientes atribuyen la tragedia a exceso de velocidad. Una joven relató que el bus comenzó a correr más tras su paso por Oruro. Los pasajeros apenas estaban conciliando el sueño, después de que por horas no pudieron hacerlo debido a los giros y maniobras bruscas, cuando sintieron que el ómnibus en el que viajaban impactó con una barrera de seguridad y luego volcó y cayó en una especie de cuneta.

Al anochecer, solo 12 horas después, otro hecho de tránsito enlutó a los bolivianos. Otros cuatro pasajeros fallecieron luego de que tres vehículos colisionaran en la carretera Panamericana, a la altura de Machacamarquita, vía Oruro-Potosí. A las 19:00, un bus de la empresa Azanaque, un minibús del Sindicato 27 de Julio y un vehículo particular, chocaron dejando tres mujeres y hombre sin vida y al menos 10 heridos. Todas las víctimas mortales estaban viajando en el vehículo tipo trufi que iba de Oruro a Huanuni. 

Al día siguiente (25 de enero), siete viajeros, seis hombres y una mujer, murieron luego de que un bus de la empresa Bolívar y dos camiones de alto tonelaje protagonizaran un accidente de tránsito al promediar las 05:30. El conductor está entre los que perdió la vida.  Y 18 personas resultaron heridas.

La flota salió de Cochabamba cerca a las 22:30 del martes. Se presume que el conductor se quedó dormido, sin embargo, las causas del siniestro aún están en investigación.

La mañana del jueves 26 de enero, a las 07:00, un trágico final encontró una familia en la carretera que conecta a Oruro con la localidad de Cala Cala. La vagoneta Caldina en la que viajaban Fabio Mamani (33) y Prefidia Nina (32), junto a sus tres hijos de 13, 10 y 4 años, colisionó de frente con una volqueta en inmediaciones de la curva del cañón de Colorado, distante a unos 20 kilómetros de la capital orureña. 

Ricardo Zapata, director de Tránsito de Oruro, señaló que la hipótesis es exceso de velocidad de ambas movilidades considerando los daños que sufrieron las estructuras. El rescate de los cuerpos en el lugar del hecho fue imposible, por lo que personal de la Brigada Especial de Rescate Salvamento y Auxilio (BERSA) realizó ese trabajo en un taller de esa unidad policial.

El impacto y las consecuencias de los accidentes no sólo recaen en quienes participan en ellos, sino en su entorno. Familias que deben reinventarse ante la ausencia de un ser querido o que ahora asumen el cuidado de su pariente accidentado. Y en algunos casos, pacientes que han perdido movilidad o tienen secuelas que les impiden desenvolverse como lo hacían antes del hecho vial.

En 2022, 15.556 siniestros fueron atendidos por Univida en toda Bolivia. Dieron cobertura a 20.357 personas que sufrieron accidente vehicular y destinaron un monto total entre reserva y gasto de 126.8 millones de bolivianos.