Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 02 de octubre de 2022
  • Actualizado 03:14

Los 'dos golpes' a Zaida, madre boliviana que busca en Argentina justicia por el crimen de su hija Joselin

Zaida pide a las autoridades que llamen a declarar a los sospechosos y continúen las investigaciones a fin de esclarecer el asesinato de su hija. “El autor debería estar tras las rejas, pero está en las calles”. 
Zaida Mamani, madre boliviana pide justicia en Argentina por el asesinato de su hija Joselin Nayla. ANRED-AGENCIA DE NOTICIAS REDACCIÓN
Zaida Mamani, madre boliviana pide justicia en Argentina por el asesinato de su hija Joselin Nayla. ANRED-AGENCIA DE NOTICIAS REDACCIÓN
Los 'dos golpes' a Zaida, madre boliviana que busca en Argentina justicia por el crimen de su hija Joselin

Zaida Mamani Clemente, oriunda de Chuquisaca, Bolivia, emigró a sus 19 años a Argentina. Su vida cambió en los últimos cuatro años. “Dos golpes” casi acaban con ella, pero se mantiene en pie.

Zaida es la madre de Joselin Nayla, una niña de 10 años asesinada el 7 de enero de 2019 con más de 40 puñaladas en una vivienda del barrio 14 de Febrero de Longchamps, zona sur del Gran Buenos Aires. La mujer contó a OPINIÓN que la Fiscalía le habló –a lo largo de estos años- de siete sospechosos en el macabro crimen, entre ellos su expareja Carlos C., pero no hay encarcelados. Ella se ha pasado varias horas al día en los pasillos de los Tribunales, donde le decían que aguarde y, en muchas oportunidades, ni siquiera le atendían y volvía a casa sin respuestas. El “segundo golpe” lo recibió el 26 de octubre de 2021 cuando siete policías vestidos de civil tocaron su puerta y le notificaron con una imputación por el presunto homicidio agravado de su hija. De un momento a otro, Mamani Clemente pasó de víctima a sospechosa.

“Se le entera y notifica que se encuentra imputada en el marco de la investigación penal preparatoria No. PP 07-00-1270-19/00, caratulada ‘C. Carlos César y otros, por el delito de homicidio agravado del que resulta víctima Joselin Nayla, a disposición de la U.F.I. y J. No. 2 del Departamento Judicial Lomas De Zamora, especializada en delitos relacionados a la violencia de género y a la violencia familiar, Unidad de Defensa Penal y Juzgado de Garantías que por turno le correspondan, ambos del Departamento Judicial de Lomas De Zamora, quienes resolverán sobre su situación procesal, y además se le hace saber los derechos y garantías que le asisten”, dice parte del documento donde el oficial principal dispone la realización de pericias psicológicas y psiquiátricas.

Zaida, de 37 años, no entendía el contenido de esa notificación. Al principio, creyó que las evaluaciones psicológicas y psiquiátricas programadas respondían a un proceso de contención emocional que no había llegado después del asesinato de su pequeña, pese al compromiso. No recibió asesoramiento del abogado defensor que le asignaron, a quien conoció recientemente, después de más de tres años de proceso.

Durante su encuentro, el profesional le dijo que no se preocupe, que no está imputada, aunque el documento de notificación refiere lo contrario. Prometió, frente al Vicecónsul del Estado Plurinacional de Bolivia en La Matanza (Argentina), ayudarla. 

TRES AÑOS Y SIETE MESES DE DOLOR

La vida de Zaida cambió a partir del asesinato de Joselin Nayla. Contó que ese lunes 7 de enero de 2019, despertó, junto a su hija, a las 09:00 y preparó el desayuno. Le dijo a su pequeña que debían ir al cajero para cobrar la “asignación mensual” porque ya no tenían dinero, pero su hija sabía que ese proceso iba a demorar por las filas y la convenció de quedarse en casa jugando con sus perritos.

Zaida salió de su domicilio, al promediar las 10:00, pero antes le hizo varias recomendaciones, entre ellas que no le abriera la puerta a nadie y que no atendiera por ningún motivo la tienda de artículos que limpieza que tenían en la casa. La mujer llegó al cajero, pero la fila era larga y, luego de un tiempo, pudo usar su tarjeta sin éxito porque aún no habían depositado el dinero. Probó en otro cajero, pero nada, y no tuvo más opción que volver caminando a su vivienda.

Antes de llegar su casa, al promediar el mediodía, se encontró con un vecino que estaba yendo a la verdulería del barrio. Se despidió y, mientras caminaba hacia su hogar, se percató que el portón estaba abierto. Vio unas manchas de sangre en el patio y luego escuchó unos quejidos desde el interior del inmueble, y su cuerpo comenzó a temblar. Su niña estaba agonizando en el piso de la cocina, mientras se desangraba. Zaida salió a buscar ayuda y encontró al vecino que había saludado minutos antes, quien ingresó a su domicilio, pero no pudo hacer mucho porque el ataque a Joselin Nayla fue extremadamente violento. Uno de los crímenes más dolorosos que se ha registrado en Argentina.

Llamaron a la Policía y a la ambulancia. Los efectivos del orden llegaron primero, una media hora después del pedido de auxilio, pero la niña ya había perdido la vida. Realizaron el levantamiento legal del cuerpo y procesaron la escena del crimen. Zaida se percató de la existencia de una huella, con manchas de sangre, en el patio y que no correspondía a las zapatillas de su hija ni a las suyas. Le pidió a uno de los investigadores que marque y tome en cuenta esa marca a fin de esclarecer el asesinato.

La entrada a la propiedad no había sido forzada ni se llevaron nada por lo que descartaron que el desenlace fatal haya sido producto de un robo. Zaida fue entrevistada por los investigadores, quienes le consultaron sobre su entorno. Ella les hizo conocer que, seis meses antes, terminó su relación con Carlos C., después de nueve años de convivencia, porque era violento. Le preguntaron sobre otras personas cercanas y ella nombró a Rubén C., hijo de su expareja, y a otra persona que estaba comenzando a conocer. Según Zaida, el personal policial interpretó mal su testimonio y creyó que ella tenía un vínculo sentimental con los tres hombres, al mismo tiempo, y esa situación dañó la comunicación con sus familiares.

Actualmente, su apoyo es su esposo, Rubén C. (hijo de su expareja), quien se acercó a ella cuando no tenía a nadie y, de esa manera, comenzó su relación que se consolidó el 22 de octubre de 2021 cuando se unieron en matrimonio. La pareja asiste a una iglesia evangélica y esperan la llegaba de su bebé. Zaida tiene cinco meses de embarazo.

Dijo que fue honesta con las autoridades encargadas de la investigación. Antes de su matrimonio, le contó al fiscal que iba a casarse con Rubén C., quien inicialmente fue citado a declarar por el asesinato de Joselin. Zaida nunca dudó de su actual pareja y, en su declaración, lo mencionó porque era parte de su entorno. Dijo que las pruebas testificales y otras demostraron que Rubén se encontraba trabajando cuando su hija fue victimada y, ni bien se enteró del crimen, se dirigió al domicilio del barrio 14 de Febrero de Longchamps.

Para Yunuem Díaz, socióloga, militante anarquista y miembro de una agrupación que asiste a sobrevivientes de abuso y madres protectoras, la imputación de Zaida se dio porque ella se casó con el hijo de su expareja, uno de los investigados en la causa. “Zaida no ha tenido ningún acompañamiento institucional en estos tres años. Nada que llevara a desentrañar quién es el asesino. La última vuelta de la tuerca es que ella contrajo matrimonio con uno de los imputados y la justicia en lugar de hacer las pericias de ADN, investigación de los teléfonos, interrogatorios del imputado –que fue violento con Zaida emocional y sexualmente-, en lugar de todo eso la pasan a considerar sospechosa”, cuestionó durante una entrevista realizada por el portal Resumen Latinoamericano.

La Red que la acompaña y sigue este proceso cree que buscan inculparla por “ser mujer, indígena y pobre”. “Si ya es muy grave la impunidad, que te imputen es lo peor de lo peor, después de haber visto agonizar a su propia hija. Zaida sobrevivió a intentos de feminicidio y finalmente logró salir viva de esa relación, peo al poco tiempo le asesinan a su hija”, dijo Díaz. 

Hasta hoy, los móviles del crimen no han sido esclarecidos y tampoco hay detenidos por el caso que conmocionó en 2019 al pueblo argentino.

PREGUNTA. A tres años y siete meses del asesinato de Joselin Nayla, ¿qué avances hay en la investigación?

RESPUESTA. Hay sospechosos, pero ni un detenido. El fiscal me había dicho que Carlos C., expareja, era sospechoso y que estaban investigando, pero no sé si continuaron indagando. También me dijeron que harían pericias de cabello, sangre y huella, pero nunca me entregaron ningún resultado. Me dijeron que el laboratorio de La Plata pidió mi sangre porque habían encontrado otra sangre aparte de la de mi hija, entonces para cotejar necesitábamos realizar esa pericia, pero no me notificaron para que vaya a hacerme ese examen. Decían que había siete sospechosos, pero no los están citando a declarar. Solo están fijándose en mi cuando el asesino de mi hija está libre. 

P. ¿Crees que pretenden responsabilizarte del asesinato?

R. Eso parece porque el jueves (4 de agosto) fuimos para pedir el expediente de la causa porque quiero saber qué trabajo ha realizado la Fiscalía. Me negaron, pero vamos a volver a pedir con mi abogado defensor ese documento que tendría unas 1200 páginas, es mi derecho. Ese día, el fiscal me dijo que después de las pericias que me están realizando comenzará el juicio, no entiendo. Quiero saber si el fiscal ha citado o ha sometido a pericias a los sospechosos para esclarecer el caso. 

También me dijo que Rubén C. (actual pareja) estaba como prófugo cuando nunca se ha ocultado. Lo mismo me comentó sobre mi situación, dice que no estaba en mi casa. Me dijo que la fiscal anterior le entregó los papeles cuando ya estaba imputada (y que no es su responsabilidad).

Lo que me están haciendo es injusto, pero confío en Dios. Él no va a permitir que me metan presa injustamente, Dios sabe que soy inocente. Joselin era mi bebé, mi única hija, era todo para mí. Pido que se aclare y salga a la luz quién fue el asesino de mi hija (…). No entiendo cómo el fiscal se dio la vuelta, yo presté mis declaraciones y ellos tienen las pruebas de que fui al banco. Hay cámaras de vigilancia y también existe un testigo clave con el que me encontré antes de entrar a mi casa y, al poco rato, salí buscando ayuda. 

P. ¿Qué dijo tu abogado sobre la imputación?

R. Me notificaron con la imputación y fui a buscar al fiscal para que me explique porque no entendía nada. Una de las trabajadoras salió y me dijo “solo es para descartar, quédese tranquila”. La vez pasada recién pude hablar con mi abogado defensor porque quiero saber por qué estoy sometiéndome a pericias psicológicas y psiquiátricas. Él me dijo que no estoy imputada y que no hay pruebas para que lo hagan, pero no sé por qué la notificación dice que me imputaron. De hecho, todos habíamos entendido de esa manera, pero él dice que no hay ninguna acusación ni prueba en mi contra.

P. ¿Cómo te ha ido con las pericias psicológicas y psiquiátricas?

R. Me citaron nuevamente a una pericia psicológica para el 18 de agosto, supuestamente será la última. En las anteriores, me preguntaron sobre mi niñez, mis padres, mis hermanos, mi relación con mi expareja y así. Durante la pericia psicológica, sentí que estaba maltratándome porque la psicóloga solo quería que le responda con un sí o un no, no me permitía explicarle nada y me hablaba fuerte. Me sentí muy mal y me puse a llorar porque estaba presionándome y, aunque le decía que no había dicho eso, ella decía que sí lo había hecho y me ganaba, entonces no lo veía bien.  

No entiendo por qué tengo que pasar por estas cosas. Perdí a mi hija y me tienen así, lo único que estoy pidiendo es justicia.

P. ¿Sospechas de alguna persona?

R. Tengo tres sospechosos (del asesinato de mi hija). Mi expareja Carlos C., un amigo de él y una chica. (Los dos últimos se aproximaron a la casa de Zaida el 5 y 6 de enero). Uno de ellos tiene que ser, pero quiero que se investigue y salga a la luz la verdad. Quiero saber quién mató a mi hija y por qué le hizo tanto daño, mi niña era tan buena, siempre me hacía caso, no se portaba mal, era muy cariñosa. 

El fiscal me decía que iban a poner una recompensa (para el que dé datos que permitan descubrir al asesino), pero no lo hicieron. 

P. ¿Qué esperas de este proceso?

R. No tengo más a mi bebé (Joselin Nayla), pero mi esperanza está puesta en Dios, mientras viva en esta tierra no voy a descansar hasta que se haga justicia, como tiene que ser. Lo que le hicieron a mi hija fue muy grave. No sé qué pasará más adelante, pero desde donde esté voy a pedir justicia.

Zaida realiza trabajos de costura. Después del asesinato de su hija, cerró la tienda donde vendía artículos de limpieza porque temía que el verdugo de su hija, quien no ha sido plenamente identificado, se acerque a ella y le haga daño. Ahora, retomó la confección, actividad que realizaba cuando estaba embarazada de Joselin Nayla.

El padre biológico de su niña la abandonó y ella se esforzó por salir adelante y, tiempo después, conoció a Carlos C., quien la enamoró, pero luego ejerció violencia sobre ella y se convirtió en uno de los sospechosos del asesinato de la pequeña Joselin Nayla. Zaida pide justicia.