Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 20:06

Edwin Rosas: 788 días de incertidumbre, mentiras y una falsa amistad detrás del crimen

Año tras año, la División de Trata y Tráfico recibe casos de personas desaparecidas que, en ocasiones, acaban en tragedia. Los indicios y las pistas los llevan a recorrer laberintos. 

Marcelo Rosas sostiene el afiche que reporta la desaparición de su sobrino Edwin. MARIELA COSSÍO
Marcelo Rosas sostiene el afiche que reporta la desaparición de su sobrino Edwin. MARIELA COSSÍO
Edwin Rosas: 788 días de incertidumbre, mentiras y una falsa amistad detrás del crimen

La tranquilidad de la familia Rosas Zenteno se vio quebrantada desde el trágico momento en el que Edwin salió de su hogar, conduciendo su auto, y no volvió más. Sin señales de vida o rastros de su muerte, los seres queridos del joven, de 21 años, quedaron sumidos en incertidumbre durante 788 días, desde el 13 de julio de 2020. ¿Pudo haberse ido a otro país sin despedirse?, ¿le habrá pasado algo?, ¿estará bien?, eran algunos de los cuestionamientos que se hacían sus familiares. El misterio salió a luz en recientes días y develó un atroz crimen y una falsa amistad.

MISTERIOSA DESAPARICIÓN

El 13 de julio de 2020, al promediar las 07:00, Edwin se subió a su auto y salió de su domicilio ubicado en Arani, Cochabamba. Su esposa y sus dos hijos, que ahora tienen tres y cuatro años, se encontraban en su hogar esperándolo, pero él no volvió más.

Marcelo Rosas, tío de Edwin, señaló en entrevista con OPINIÓN que su sobrino estaba yendo a la oficina de un abogado para verificar que los papeles del auto, adquirido poco antes, estén en orden. No supieron más de él. 

Hasta este año las respuestas, por fin, se antepusieron a las preguntas. 

EL AMIGO, EL SOSPECHOSO

Rodrigo V.R., encarcelado hace unas dos semanas por otro crimen, hizo todo para que la familia de Edwin deje de buscarlo y no lo considere sospechoso de su desaparición.

Rodrigo y Edwin eran amigos desde la infancia. Vivían en el mismo pueblo y concluyeron juntos el bachillerato. Los papás de la víctima lo conocían y creían que apreciaba mucho a su hijo. Nunca se hubieran imaginado que él estaba detrás de la desaparición y asesinato de Edwin.

El supuesto amigo cuidó todos sus movimientos para no levantar sospechas. En una ocasión, después del 13 de julio de 2020, llegó a la casa de Edwin cargando un refresco y preguntando por él. Les dijo a los esposos Rosas Zenteno que quería compartir esa bebida con su amigo.

EL AUTO Y EL NUEVO DUEÑO

Al poco tiempo de la desaparición, Rodrigo apareció conduciendo la movilidad de Edwin. La familia del joven se enteró y buscó al amigo para preguntarle por qué tenía en su poder el vehículo de su hijo y exigieron la devolución, pero él no quiso hacer la entrega alegando haber pagado por el auto.

Marcelo Rosas, tío de la víctima, recordó que pusieron una denuncia ante la Policía para que esclarezca los motivos por los que Rodrigo estaba con la movilidad del joven desaparecido.

AS BAJO LA MANGA

Rodrigo, al verse acorralado, siguió con su plan y sacó el “as bajo la manga”. Su testimonio confundió a la familia de Edwin y creyó en su palabra. 

Rodrigo los envolvió en sus mentiras. Les hizo creer que Edwin le vendió su auto para irse a Argentina. Según su testimonio, contado por Marcelo Rosas, el joven había decidido dejar a su esposa e hijos por un nuevo amor. Supuestamente conoció a otra mujer y decidió empezar una nueva vida en otro país. Llegó a decirles que su amigo estaba únicamente esperando su pasaporte, tramitado por 2.500 dólares, para salir de Bolivia.

Parte de su versión fue reforzada por su familia, quienes declararon que Rodrigo, tras concluir el colegio, se fue a Argentina. Dijeron que trabajó bastante y juntó dinero para comprarse un auto y veían injusto que pretendan arrebatarle el vehículo que supuestamente compró con sus ahorros.

En ese momento, los denunciantes ni siquiera imaginaban que Edwin podía estar sin vida. Creyeron en la versión del supuesto amigo y la Policía lo dejó ir. Se quedó con la movilidad que luego habría sido vendida.

Por más de dos años, los esposos Rosas Zenteno esperaron una llamada o un mensaje de su hijo. Pensaban que en cualquier momento iba a volver a su hogar.

LA CONFESIÓN

El misterio fue resuelto hace una semana. Otro asesinato, de Víctor Rodríguez, puso a Rodrigo tras las rejas. Él y su hermano cayeron presos por ese crimen los primeros días de este mes.

Durante la investigación de la muerte de Rodríguez, se descubrió que Rodrigo había acabado años antes con la vida de Edwin. Se conoció que reveló el secreto y dirigió a los investigadores al lugar donde abandonó el cuerpo de su amigo.

TRÁGICO DESCUBRIMIENTO

La familia Rosas Zenteno se anotició de esa información y, de inmediato, conformó grupos para desplazarse al lugar, camino antiguo a Santa Cruz y distante a unos 100 kilómetros de la ciudad. Las tareas de búsqueda se extendieron por dos días, 9 y 10 de septiembre. El primer día encontraron restos óseos y las prendas que Edwin estaba usando el día de su desaparición.

Al día siguiente, continuaron con el rastrillaje y hallaron más restos. La Policía realizó el levantamiento legal de las piezas óseas encontradas para que se realicen las pericias en el Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) y, de esa manera, establezcan científicamente si la víctima es Edwin Rosas Zenteno.

La familia tiene la seguridad de que se trata del joven desaparecido hace poco más de dos años. Para ellos, la confesión y las prendas de vestir de Edwin, encontradas en un barranco cubierto por matorrales, son pruebas.

“El lugar es peligroso y accidentado. No hemos encontrado el 100% de los restos, pero debemos tener un 50%. Hemos reconocido toda la ropa que mi sobrino tenía puesta el día de su desaparición”, señaló Marcelo Rosas.

El tío de la víctima presume que mataron a su sobrino para quedarse con su vehículo. “Eran amigos, no tenían otros problemas. Sospechoso que fue por su auto y seguramente esta persona (Rodrigo) tiene contacto con gente malhechora y han hecho todo esto (asesinato)”.

DOLOR Y JUSTICIA

“Mi hermano aún no lo puede creer. La noticia del asesinato de su hijo, mi sobrino, lo golpeó. Está bajoneado y bastante triste. Él está esperando los resultados de las pericias de los restos, pero es él (mi sobrino). Las prendas que vestía coinciden”, dijo Marcelo.

Pidió a las autoridades policiales, fiscales y judiciales justicia por el asesinato de su sobrino.

Rodrigo se encuentra con detención preventiva, pero no por el crimen de Edwin, sino de Víctor. La familia del joven victimado pide que se fije una audiencia donde se defina la situación del supuesto amigo y continúen las investigaciones hasta esclarecer si hubo otros partícipes en el atroz hecho. Exigen una sentencia máxima, de 30 años, por el delito cometido.

Edwin y Víctor, asesinados en el Valle Alto de Cochabamba, tenían algo el común. Ambos se dedicaban a la compra y venta de vehículos.

DOS CRÍMENES, MISMOS AUTORES

Los hermanos Rodrigo y Freddy estarían implicados en los asesinatos de Víctor Rodríguez y Edwin Rosas. Las víctimas y los victimarios vivían en Arani.

“Se está investigando otro delito ocurrido hace dos años. Creemos que también están involucrados estás dos personas (los hermanos) y quizás otras más. (El último caso descubierto) se trata inicialmente de la desaparición de una persona y posterior muerte”, señaló hace unos días el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba, Ronald Tapia. 

La investigación por el asesinato de Víctor Rodríguez Vidal dio un giro inesperado hace casi tres semanas. A cuatro meses de su muerte, tres personas fueron detenidas. Los hermanos Rodrigo y Freddy confesaron haber acabado con la vida del hombre, de 52 años, pero señalaron a Juana, hermana de la víctima, como autora intelectual del crimen. La hija y otros familiares de la investigada creen en su inocencia y presumen que buscan perjudicarla.

Víctor estuvo desaparecido cuatro días, desde el sábado 30 de abril, cuando salió de su domicilio con su auto. Se llevó los papeles de la movilidad que iba a vender, pero no volvió más a su hogar en Arani. Vecinos encontraron al hombre sin vida en una laguna de Chirusi Rosario, comunidad ubicada en el límite de Punata y Cliza, el 4 de mayo. Tenía heridas punzocortantes.

El hombre, padre de dos jóvenes, estaba divorciado y vivía con su madre. La adulta mayor declaró que un hombre presuntamente interesado en comprar el auto llegó el 30 de abril a su casa y esperó a su hijo en la puerta. A los pocos minutos, Víctor ingresó a su vivienda, sacó el auto y le pidió a su progenitora los papeles de la movilidad. El comprador le pidió que fueran al inmueble de su suegra que supuestamente estaba a unas tres cuadras del hogar de la familia Rodríguez Vidal y, desde entonces, no volvieron a comunicarse con él.

Su familia lo llamaba, pero su teléfono estaba apagado. Su última conexión era a las 18:08. Lo buscaron por la zona sin éxito y luego se dirigieron a la Policía de Punata para reportar la desaparición, pero les dijeron que vuelvan el domingo. Al día siguiente, una funcionaria les tomó los datos e hizo el cartel de desaparecido y más tarde el auto blanco que iba a ser vendido fue encontrado en el cruce a Arbieto, pero sin la llave ni papeles y con las llantas pinchadas. 

La Policía siguió con las investigaciones. Los hermanos Rodrigo y Freddy fueron aprehendidos hace dos semanas por el asesinato de Víctor Rodríguez. Ellos confesaron el crimen, pero declararon que Juana, hermana del fallecido, los contrató y estuvo presente cuando cometieron el crimen, según informe de la Policía. 

La hija de Juana dijo, en entrevista con RSM 88.2 Arani, que su madre es inocente. Señaló que personas pretenden incriminarla en el asesinato de su tío siendo que ella reportó la desaparición y luego buscó evidencias, entre ellas videos, que entregó a los investigadores. “Mi madre junto con mi abuela han recorrido medios de comunicación buscando a mi tío. No pueden darle más credibilidad al testimonio de gente dudosa, alguien ha debido pagarles, no entiendo (…). Mi mamá no pudo estar presente cuando mataron a mi tío porque estaba con nosotros, hay vecinos que pueden validar eso”. 

Las tres personas se encuentran detenidas en prisiones, con detenciones preventivas, mientras siguen las investigaciones. Los hermanos Rodrigo y Freddy también son vinculados al asesinato de Edwin Rosas y no se descarta que haya otras personas más detrás del crimen.