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  • Diario Digital | lunes, 22 de abril de 2024
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Bolivia acoge a una de las colonias más ultraconservadoras de menonitas

En el entorno menonita rige una importante filosofía de vida: "Para ellos ser rico no es pecado. Pecado es acumular sin compartir con los demás".

Mujeres menonitas circulan en un coche antiguo./ AGENCIAS
Mujeres menonitas circulan en un coche antiguo./ AGENCIAS
Bolivia acoge a una de las colonias más ultraconservadoras de menonitas

Los menonitas son una comunidad religiosa que ha encontrado en América Latina su tierra prometida. Una de las colonias más ultraconservadoras está en Bolivia.

Desde su surgimiento en la Reforma protestante hace 500 años, padecieron de persecuciones religiosas que los llevaron a emigrar durante siglos por varios territorios de Europa y Norteamérica.

Finalmente se asentaron a comienzos del siglo XX en América Latina, donde había tierra, recursos naturales y gobiernos dispuestos a respetar su deseo de no interferencia del Estado en sus prácticas religiosas y culturales.

Hoy son exitosos granjeros, que comercializan grandes volúmenes de granos y alimentos producidos de forma autónoma. Y aunque hay estereotipos sobre su apariencia, la realidad es que las comunidades son diversas.

No hay un solo tipo de menonitas", le explica a BBC Mundo la antropóloga Ruhama Pedroza. "Los menonitas contemporáneos ya no son los que nos retratan en las revistas o aquellos de los estereotipos que tenemos".

Algunas colonias menonitas son ultraconservadoras, así como el tipo de estructura social que tienen, explica Pedroza.

"El líder máximo de una colonia es el obispo, quien tiene sus ayudantes, que son los ministros, y estos administran cierta cantidad de campos familiares. Y ahí hay jefes elegidos, pero todos son hombres", señala la antropóloga.

"Esta misma estructura, esta lógica organizativa y sociocultural, permite o tolera este tipo de abusos hacia las mujeres, hacia los ancianos o hacia los niños".

Y en países como los de América Latina, la intervención de la justicia civil es casi nula.

MIGRACIÓN A AMÉRICA 

A mediados del siglo XIV, una rama del anabaptismo surgido de la Reforma protestante fue liderada por el predicador neerlandés Menno Simons (1496-1561), de quien se desprende el término "menonitas": los seguidores de Menno.

Tienen sus raíces en varios territorios de lo que hoy es Alemania, Países Bajos y Suiza.

En el siglo XVI sufrieron múltiples persecuciones religiosas, tanto de gobernantes católicos como de otros cristianos. Eso hizo que su historia estuviera marcada por las migraciones.

Al lugar al que llegaran, solicitaban a los gobernantes respeto a sus creencias, forma de vida y el Privilegium: la demanda de permanecer exentos del servicio militar, el juramento civil e incluso la educación oficial, explica el investigador Yann le Polain en un estudio documental sobre la migración menonita hacia América Latina.

Cada vez que los menonitas veían amenazadas estas garantías, optaban por buscar un nuevo hogar, por lo que durante siglos migraron por países como Bélgica, Países Bajos, Prusia, Ucrania y Rusia.

A finales del siglo XIX se dio una gran migración a Canadá, donde se asentaron en la provincia de Manitoba.

Al ver nuevamente amenazado su modo de vida por políticas del gobierno canadiense de integración cultural, se dio la primera gran migración a México y Paraguay en la década de 1920, señala Le Polain en su investigación sobre los asentamientos en América Latina.

Los gobernantes de mano dura de esos países ofrecieron respeto a sus creencias y prácticas.

Y a partir de entonces los menonitas comenzaron a extenderse por otros países hasta conformar en la actualidad unas 214 colonias en nueve naciones del continente, explica Le Polain: Argentina, Belice, Bolivia, Colombia, México, Perú y Paraguay.

En el caso de Brasil y Uruguay, los colonos menonitas fueron principalmente migrantes de Rusia.

El territorio que ocupan en la actualidad es equivalente al de Países Bajos (más deb40.000 kilómetros cuadrados), según ha documentado Le Polain.

DOS TIPOS DE MENONITAS 

Los menonitas étnicos (que no son conversos) son la mayoría de los miembros de esta comunidad en las distintas colonias de América Latina.

La antropóloga Ruhama Pedraza, quien vivió un año con los menonitas para una investigación de campo, explica que entre esos asentamientos se puede observar dos grandes grupos: los conservadores y los liberales.

Ambos grupos guardan rasgos en común. Conforman una comunidad agraria cerrada en la que los hombres trabajan en los campos de cultivo o con el ganado y las mujeres se encargan del hogar.

Entre ellos hablan plódich, una mezlca antigua de bajo alemán, prusiano y neerlandés que es una de las pocas enseñanzas básicas que reciben en la escuela, junto a aritmética básica y las clases sobre la Biblia.

Solo se relacionan con menonitas, consideran que tener tantos hijos como puedan los acerca a Dios y practican el bautismo solo en la edad adulta, entre otros fundamentos religiosos.