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  • Diario Digital | domingo, 19 de septiembre de 2021
  • Actualizado 15:36

Agresores sexuales: antes del crimen ganan la confianza de sus víctimas

Agresores sexuales: antes del crimen ganan la confianza de sus víctimas

Profesores, entrenadores, amigos de la familia, tíos e incluso hermanos y padres suelen ser los roles que cumplen los agresores sexuales, al consumar estos hechos contra sus víctimas, ejerciendo mecanismos que las hacen sentir "en confianza" o atemorizándolas, especialmente si son niños o adolescentes.

CONFIANZA Y CERCANÍA Según el psicólogo clínico Hernán Rico Guzmán, los mecanismos que emplean los agresores, antes de consumar el abuso sexual o violación contra menores, son de aproximación para generar confianza, e incluso de tipo "preferencial", cuando el grupo de niños o adolescentes es amplio, como en una escuela o grupo de entrenamiento deportivo.

Al ejercer el papel de profesores, entrenadores, padres, líderes religiosos o de grupos juveniles puede notarse esta "preferencia", toda vez que el agresor se toma el tiempo de generar mayor conversación, juegos, dar regalos a la víctima e incluso permitir actividades que cotidianamente tienen prohibido realizar.

"La aproximación a la víctima es a través de la conversación, ganarse la confianza, intentan ser muy cercanos, generan actividades lúdicas y recreativas, para compartir mucho tiempo con sus víctimas. Son muy cariñosos, dándoles regalos, llevándolos a paseos especiales, proporcionándoles atención individualizada, permitiéndole hacer cosas que normalmente tiene prohibido -como beber alcohol o mirar películas de adultos-, generar momentos de placer y satisfacción para su posterior manipulación para sus propios fines", explica.

"Todo va a estar bien, si tú no cuentas nada", suele ser una frase que se presenta en el escenario de manipulación, a modo de amenaza. Con este tipo de frases, el agresor hace creer al menor que su papel dentro del hecho lo hace cómplice al 100% y que podría ser estigmatizado, aislado e incluso agredido por quienes lo rodean, si este denuncia el acto de violencia sexual.

CONSPIRACIÓN, SILENCIO Y AMENAZAS Habiendo creado un ambiente de "confianza", el agresor convence a la víctima de que esta es cómplice del hecho, generalmente bajo el argumento de que este "guardará los secretos" del niño o adolescente. Posteriormente, los menores creen estar en deuda con estas personas y que también deben guardar reserva con las acciones que este comete, generando así el silencio.

Sin embargo, las víctimas notan que los actos que estas personas están cometiendo no están permitidos, pero temen que el resto de su familia, amigos y la sociedad en su conjunto los juzgue como si en realidad fueran cómplices, para luego ser castigados.

"Son muchos los motivos que confluyen y hacen que los niños, niñas y adolescentes no revelen que han sido o están siendo sexualmente abusados, porque sienten culpa, vergüenza y que están desvalidos. Tienen miedo de las consecuencias que sus palabras pueden ocasionar en el agresor y su familia. Callan por temor a ser acusados de complicidad y complacencia con el abuso sexual que padecieron. Evitan ser estigmatizados y rechazados, carecen de interlocutores válidos dispuestos a creer en sus palabras. Reciben amenazas de daño físico o muerte. Incluso pueden tener un vínculo emocional con el agresor", señala Rico.

Según el estudio "La agresión sexual contra la niñez y la conspiración del silencio", elaborado por Brisa de Angulo, representante del Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE) -que atiende casos de violencia sexual contra menores en Cochabamba-, es probable que los informes publicados sobre estos crímenes subestimen la magnitud del problema porque un gran porcentaje de víctimas de agresión sexual nunca rompen el silencio.

Del "60% a 70% de la gente adulta que tenía un historial de agresión sexual en su niñez nunca reportó sobre la agresión durante su niñez. Solo del 10% a 18% de las víctimas informaron inmediatamente sobre sus casos a las autoridades -de familia u otros- durante su infancia", indica el estudio.

Según datos registrados por UNICEF, 1 de cada 4 víctimas de abuso sexual “nunca avisó” sobre el hecho. La víctima guardó silencio por temor a las consecuencias, vergüenza, impotencia o miedo a las amenazas del agresor. Asimismo, a 1 de cada 3 víctimas de abuso sexual “nunca le creyeron” cuando avisó lo que le había ocurrido, a alguien de su círculo cercano.

DAR SEGURIDAD Rico afirma que la forma correcta y el primer paso para abordar el tema con un niño o adolescente que es víctima de una agresión sexual es hacer que se sienta seguro tanto física como emocionalmente.

"Decirle al niño, niña o adolescente que usted va a hablar con alguien que puede ayudarle a resolver este problema precautelando su seguridad y su salud. Confirmar que la víctima esté en un lugar seguro para su tranquilidad. Si no está preocupado de que los padres sean los causantes del abuso, puede consultarlo con ellos antes de presentar la denuncia a las autoridades", explica.

Los hechos de agresión sexual suelen crear distancias grandes entre las víctimas -en este caso menores- y su familia, debido al miedo de guardar tal secreto. Por ello, crear un clima de confianza es muy importante.

Una buena forma, tanto de prevención como para generar una denuncia, es "preguntarles por su día a día, incrementar la compañía, ocios, juegos, profesores, entrenadores y otras personas con las que tienen contacto. Contarles también sus propios problemas y mostrarles que siempre se pueden encontrar una buena solución. De esta manera, los hijos que tienen problemas acudirán hacia ellos en busca de ayuda".

La búsqueda de ayuda profesional -psicólogo- es recomendable, y ayudará con la contención de la situación de crisis generada por la agresión a nivel familiar. Se debe brindar este tipo de apoyo a la víctima para evitar impactos posteriores, por ejemplo en su vida adulta.

La educación sexual y la socialización de la información son la mejor forma de prevenir que los niños y adolescentes callen ante estos hechos.

"Hablar de las partes del cuerpo, enseñarles que algunas de ellas son íntimas, los límites del cuerpo, decirles que no está bien guardar secretos sobre su cuerpo, decir que nadie puede tocar y tampoco sacar fotos sus partes íntimas".