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  • Diario Digital | sábado, 22 de enero de 2022
  • Actualizado 01:49

Abuso sexual: las señales en los niños suelen ser agresividad, incontinencia y retraimiento

Según la psicóloga forense Marcia Garamendi, mantener el diálogo contante entre padres e hijos, entre hermanos y demás personas que habitan en un mismo hogar, con los niños y adolescentes, es lo más recomendable para estar siempre al tanto del comportamiento y signos de alerta ante un posible caso de abuso sexual o violación.

Abuso sexual: las señales en los niños suelen ser agresividad, incontinencia y retraimiento.
Abuso sexual: las señales en los niños suelen ser agresividad, incontinencia y retraimiento.
Abuso sexual: las señales en los niños suelen ser agresividad, incontinencia y retraimiento

Numerosos casos de abuso e incluso violación sexual suelen revelarse de forma tardía, no solo en el medio local y nacional, sino a nivel global. Esto se debe a que al menos el 80% de los agresores son parte del círculo familiar y de amigos de las familias, personas de las cuales es muy difícil sospechar.

Según la psicóloga forense Marcia Garamendi, gran parte de los padres de familia caen en el erro de creer que ciertas señales, como el retraimiento o la agresividad, son solo problemas de conducta temporales. Esto constituye una de las principales causas por las cuales suelen pasar muchos años para que los abusos y violaciones a menores lleguen a la justicia.

“Naturalmente hay etapas que muchos niños presentan cambios de conducta, pero es tarea de los padres estar siempre atentos y mantener siempre un tipo de comunicación bastante fluida con los pequeños para que estos sientan la confianza de informar si algo no va bien con algún familiar, en la escuela o en otros entornos, como grupos de deporte, baile o clubes”, indica.

SIGNOS DE ALERTA

Garamendi comparte algunos signos que podrían marcar la alarma para que los padres busquen ayuda profesional para averiguar el estado de salud de sus hijos, aclarando que un menor, no necesariamente los presentará todos.

Algunos niños y adolescentes suelen presentar incontinencia urinaria o sufrir expulsión involuntaria de heces, muchas veces quedando petrificados a momento de sufrir este tipo de inconvenientes, sobre todo si se presentan en el espacio escolar o en vía pública.

Muchas víctimas de abuso o violación rechazan el consuelo o cualquier manifestación de apoyo por parte de personas cercanas, cuando están angustiadas o perturbadas a causa del silencio que guardan.

También suelen ser comportamientos recurrentes en las víctimas la agresividad y las muestras de mostrarse siempre en contra u oposición a otras ideas y propuestas de actividades. Incluso, suelen presentarse ataques de ira ante incidentes menores que, en caso de otro niño o adolescente podría pasar hasta desapercibido.

Normalmente los niños y adolescentes no suelen disfrutar la compañía de otros adultos o lo hacen por normas, por ejemplo durante el almuerzo u otras reuniones familiares. Pero en el caso de las víctimas de abuso, estas suelen mostrar gran necesidad de estar al lado de ciertos adultos de forma persistente. A esto se suma la excesiva cordialidad que pueden llegar a mostrar con personas extrañas.

En otro extremo, hay algunas víctimas que pueden mostrar excesivo retraimiento e incluso manifestar la necesidad del encierro.

Algunas víctimas pueden manifestar pesadillas relacionadas con el tema del abuso sexual que sufrieron.

Si bien se dice que los niños y adolescentes normalmente son curiosos y traviesos, las víctimas de acoso pueden llegar a mostrar un tipo de comportamiento particularmente bueno, casi perfecto, con el fin de evitar le desaprobación de sus padres y personas responsables de ellos.

También presentan falta de comunicación, de interés y cooperación con cualquiera de los círculos de los cuales forman parte.

Por otro lado, suelen manifestar intentos frecuentes por llamar la atención de las personas que los rodean y, a través de ello, manifestar también un contacto físico indiscriminado y la búsqueda de afecto con cualquier persona que se aproxime a ellos.

Muchos niños y adolescentes que fueron víctimas de acoso y abuso sexual manifiestan aflicción extrema y se muestran sensibles ante el más mínimo conflicto dentro de sus círculos sociales. Esto deriva en muestras de baja autoestima e inseguridad.

Una muestra física recurrente es el hábito de mecerse habitualmente.

AYUDA

Garamendi recomienda que la mejor forma de prevención y forma de brindar ayuda temprana a los niños y adolescentes víctimas de acoso, abuso sexual o violación es la permanente y fluida comunicación entre padres e hijos, de hermano a hermano e incluso entre todos los miembros de un mismo hogar, con preguntas permanentes acerca de cómo les va en la escuela, entrenamiento, cómo son sus profesores y amigos y si nota algún comportamiento extraño en alguna persona que forma parte de estos círculos.

“La violencia sexual contra niñas, niños y adolescentes es uno de los delitos más subreportados, invisibles e impunes, y afecta transversalmente a toda la población. Esto puede mejorar notablemente si encuentran un adulto que esté emocionalmente disponible para brindarles ayuda y que actúe para protegerlos", apunta.

Se cree que solo el 20% de estas víctimas reporta los crímenes, siempre y cuando encuentran receptividad del otro lado.

"El rol del adulto protector es fundamental, ya que de su actitud frente al niño o la niña dependerá que estos puedan contar lo que les pasa o callar para siempre".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco chicas y uno de cada 13 varones son víctimas de abuso antes de los 18 años.

Recomienda también a los padres no exagerar con las actividades extracurriculares en los niños y adolescentes, sino mas bien asar tiempo con ellos en casa.

"Sobre todo hoy en día, muchos padres tienen la obsesión de que sus hijos aprovechen el tiempo aprendiendo todas las actividades posibles, deporte, baile, clases de música, y muchas otras, sin tomar en cuenta la cantidad de tiempo que estas actividades los mantienen alejados y sin oportunidades de dialogar. No hay que exagerar con las clases y talleres, también es bueno salir a tomar un helado, ver una película en casa o simplemente descansar y preguntar siempre cómo les va", concluye.