Los Urenda, Luksic y Von Appen, dueños de puertos chilenos


Desde 2004, las tres familias más acaudaladas de Chile, como los Urenda, los Luksic y Von Appen administran los puertos más importantes de Chile -- Arica, Iquique y Antofagasta-- por donde transita la carga hacia Bolivia.

Estas son las llamadas verdaderas élites chilenas que tienen millones de dólares, díficil de cuantificar, invertidos en diferentes empresas, principalmente navieras, mineras, petroleras y eléctricas. Incluso, se habla de que entre las tres controlan el 80 por ciento de los medios de comunicación en el país austral, de acuerdo a varios portales visitados por OPINIÓN.

La familia Luksic Abaroa tiene parte de su origen en el héroe boliviano, Eduardo Abaroa. El patriarca de este grupo, Andrónico Luksic Abaroa, nació en Calama en 1926, hijo del inmigrante croata Policarpio Luksic Ljubetic y de la boliviana Elena Abaroa Córdoba —hija del empresario Andrónico Abaroa Rivero, dueño de la planta eléctrica de Calama y de Lastenia Córdoba y nieta del empresario y héroe de la guerra del Pacífico boliviano, Eduardo Abaroa Hidalgo. Estas élites familiares se hicieron con los puertos chilenos.

De acuerdo al portal web de la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile, memorias institucionales de las empresas, documentos académicos y artículos de prensa, se logró identificar al menos 26 “familias o grupos empresariales” con rango de élite: los Luksic, Angelini, Matte, Yarur (de origen boliviano), Edwards, Said, Horst Paulmann, Solari-Cuneo del Río, Cueto, Von Appen, Saieh, Calderón, Fernández León, Hurtado Vicuña, Marín Correa, Ponce León, Urenda, Delano y Lavín, Claro Valdés, Larraín, Andraca, Errazúriz, Bofill, Rafael Guillasasti, Briones, Sebastián Piñera, que controlan las principales empresas chilenas. 

Por ejemplo, señala este sitio web, el grupo Edwards, es dueño del diario El Mercurio, que a su vez tiene 56 periódicos a lo largo de Chile, en formato impreso o digital; o el grupo Copesa, que posee 37 medios; “al final, tres familias tienen casi el 90 por ciento de control del lector, de las ventas de espacios publicitarios. En Chile la concentración de los medios de comunicación es evidente, tres grupos controlan absolutamente todos los medios, y en este contexto —es lo relevante— es fácil entender por qué se alinean todos los periódicos a la política exterior oficial de Chile, por ejemplo”.



PREOCUPACIÓN El monopolio de los puertos chilenos, en manos de reducidas élites familiares, generó molestia en el Gobierno del presidente Evo Morales.

A tiempo de reflexionar cuánto perdió Bolivia después de no tener presencia soberana en el océano Pacífico, Morales Ayma denunció que las élites de Chile cometen ‘economicidio’ contra Bolivia, según el periódico Cambio.

El perjuicio no es solo haber privado a Bolivia de una salida al mar, sino los impuestos que se pagan en los puertos y los bloqueos, afirmó Morales. “Es una política de economicidio de Chile, entiendo que hay como genocidio, y genocidio es delito de lesa humanidad, pero no puedo entender cómo los gobiernos de Chile no pueden cumplir sus compromisos y buscar soluciones”, dijo en reiteradas oportunidades.

Esta denuncia hizo Morales durante la presentación del libro Bolivia: un país privado de litoral, Apuntes para un debate pendiente, en la Cancillería del Estado, el 12 de diciembre de 2016.

El texto, resultado de un trabajo de investigación de Daniel Agramont, José Peres, Marvin Flores, Andrés Guzmán Escobari y Rodrigo Fernández, revela las trabas que se imponen en Chile, por donde circula el 82 por ciento de la mercadería boliviana, y que afectan de manera directa al crecimiento económico y al desarrollo nacional.

Por ejemplo, el trabajo, que apoyó Oxfam (una confederación internacional formada por 17 organizaciones no gubernamentales nacionales), reveló que la mediterraneidad forzada que vive Bolivia beneficia a grupos de la élite chilena que desde 2004 administran los puertos de Arica y Antofagasta.

Esta situación no solo se traduce en el control de los puertos. El canciller David Choquehuanca indicó que estos grupos también ejercen control en varios medios de comunicación de Chile e incluso participan con financiamiento “en las campañas políticas” y en espacios de decisión.

Ante ese panorama, el presidente Evo Morales refirió que el derecho marítimo boliviano cuenta con el respaldo de personajes mundiales, como el papa Francisco, exjefes de Estado y movimientos sociales del mundo.

Grupo Urenda

El empresario, abogado y exsenador Beltrán Urenda Zegers amasó una fortuna en la Quinta Región. Primero desde el estudio jurídico que en 1914 fundó su padre (Carlos Urenda Trigo) y luego en el negocio naviero. Estos éxitos lo catapultaron a la arena política en 1990, cuando fue electo senador por la Quinta Región Costa hasta 2002.

Urenda llegó a controlar empresas con un valor de mercado que supera los 400 millones de dólares.

Ocho meses antes de morir (junio 2013), el patriarca del grupo redactó su testamento y lo depositó en una notaría de Valparaíso. En él, ordenó apartar 210 millones de pesos chilenos de su fortuna para repartirlos entre empleados de confianza y algunos familiares. Y el grueso de su patrimonio lo legó a sus ocho hijos: Beltrán Felipe, María Elena, María Beatriz (63), José Manuel, Macarena (60), Gabriel (55) María Carolina y Diego Otto (50) Urenda Salamanca.

Además, el empresario nombró "albacea con tenencia de bienes" a Sergio Pinto Romaní y como partidor de la herencia a María Isabel Ancarola. Al respecto, las dos hijas de Urenda también presentaron una demanda contra el albacea.

Según explicó Carmen Quiroz, secretaria personal por más de 40 años de Beltrán Urenda padre, Sergio Pinto se desempeñó como contador de una naviera de la familia Urenda y Ancarola es abogado de esa misma oficina.

Es un grupo económico poderoso en Chile. Las sociedades de inversiones que Beltrán Urenda y su señora crearon en sociedad conyugal se denominan María Elena y Los Ceibos de Inversiones. Ambas son dueñas de un 50.26 por ciento y 33 por ciento de Inversiones Tongoy, que a su vez tiene el 20.9 por ciento del Grupo Empresas Navieras (GEN), según el portal LaSegunda.com.

Este último holding controla el 74 por ciento de Interoceánica y el 70 por ciento de Agunsa, compañías donde Beltrán y José Manuel Urenda Salamanca (hijos) ejercen como directores y presidentes.

Estos dos hermanos también tienen el control del estudio jurídico Urenda y Cía.

Según las memorias institucionales de las empresas referidas, sitio web de la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile (www.svs.cl) se menciona que este grupo Urenda controla la Terminal Puerto Arica S.A. (TPA), Iquique Terminal Internacional S.A. (ITI), Antofagasta Terminal Internacional (ATI), Sociedad Taicahuano Terminal Portuario S.A. (TTP), Aeropuertos en Chile, Compañía Chilena de Navegación Interoceánica S.A., Consorcio Aeroportuario Sociedad Concesionaria (Punta Arenas, Calama, la Serena, Magallanes y SCL en Santiago), Túnel Ferroviario Argentina-Chile (23 km). Tiene el servicio de carga con el Grupo de Empresas Navieras (GEN) y Agencias Universales S.A. (AGUNSA), en transporte marítimo con la Compañía Marítima Chilena S.A. (CMC). También administra las empresas Angol Navigation Ltda. y Arauco Navigation Ltda.

La fortuna de los Luksic

El Grupo Luksic es un consorcio empresarial chileno con la mayor fortuna de su país, que asciende a 10.100 millones de dólares (2016). Controla un número importante de empresas líderes en áreas tan variadas como la naviera, minería, industria, finanzas, alimentos y telecomunicaciones.

Fue fundado por Andrónico Luksic Abaroa a comienzos de la década de 1950 en la ciudad de Antofagasta, en el norte de Chile. Fue bisnieto, por parte de su madre, del héroe boliviano, Eduardo Abaroa. Desde comienzos de la década de 1960, este grupo desarrolló intereses en diversas otras industrias, aprovechando de este modo las oportunidades de crecimiento en sectores clave de la economía chilena, tales como procesamiento de metales, distribución de energía eléctrica, manufactura en general, transporte, agricultura, pesca, procesamiento de alimentos e industria forestal. Según el ranking de fortunas publicado por la revista de negocios Forbes, la persona más acaudalada de Chile es Iris Fontbona, viuda de Andrónico Luksic Abaroa y padre de Andrónico Luksic Craig, presidente del holding Quiñenco, la matriz de inversión del grupo. Según el listado, Iris Fontbona tiene un patrimonio de 10.300 millones de dólares. Lo que representa el doble de la fortuna que reporta el magnate inmobiliario estadounidense y presidente electo Donald Trump.

La familia Luksic es propietaria de las empresas Ferrocarril de Antofagasta a Bolivia y la cuprífera Antofagasta Minerals S.A., que se proveen de las aguas del Silala.

Según las memorias institucionales de la empresas referidas, sitio web de la Superintendencia de Valores y Seguros de Chile (www.svs.cl) se menciona que este grupo familiar controla, a través del Holding Quiñenco Banca, LQ Inversiones, Banchile Administradora General de Fondos S.A., Banchile Corredores de Bolsa S.A., Banchile Corredores de Seguros Ltda., Banchile Factoring S.A., Banchile Securitizadora S.A., Banchile Seguros de Vida S.A.

También tiene la Empresa Nacional de Energía (ENEX), Terpel, Lipigas S.A. y Central Hornitos (Mejillones). Bajo su control está la Empresa Ferroviaria Andina S.A. y la Empresa de Transporte Ferroviario S.A. (Ferronor). Controla el Holding Quiñenco Bebidas y la Compañía de Cervezas Unidas S.A. (CCU).

Maneja la Compañía Sudamericana de Valores (CSVA), Sudamericana de Agencias Aéreas Marítimas (SAAM), Antofagasta Terminal Internacional (concesionado a la familia Urenda), Iquique Terminal Internacional S.A. Administra las empresas Antofagasta Minerals, Minera Los Pelambres, Minería El Tesoro, Minería Michilla S.A., Minera Centinela, Minera Esperanza, Tethyan Cooper Company y maneja negocios inmobiliarios (en Croacia) Plava Laguna, Adrativa Luxury Hotels y Excelsa Nekretnine.

Los negocios Von Appen

El imperio de los Von Appen comienza con la llegada de Albert Von Appen a Chile en 1937 y su familia. La II Guerra Mundial pone fin a su carrera y en 1943 se instala en una pequeña parcela que adquiere en Limache (Chile), iniciando un criadero de gallinas y una plantación de tomates.

A consecuencia de las contingencias de la guerra, en mayo de 1945 es internado en los Estados Unidos, desde donde vuelve recién después de tres años.

Durante su ausencia, su mujer, Inge Behrmann, administra con gran acierto la pequeña empresa agrícola, único sustento de la familia. Los hijos igualmente trabajan durante los fines de semana y las vacaciones en igualdad de condiciones con los dos peones.

Gracias a sus contactos con sus ex empleadores en Alemania, Albert Von Appen funda en 1952, junto a Vorwerk y Cia. en Valparaíso y Haverbeck & Skalweit en Valdivia, Ultramar Agencia Marítima Ltda. como agentes generales de las dos empresas navieras alemanas, Hapag y Norddeutscher Lloyd, ejerciendo él como gerente, pero sin participación societaria. A los 51 años de edad se había convertido en empresario. El comienzo fue modesto, una pequeña oficina con muebles usados prestados o adquiridos en casa de remate y siete empleados. Desde un comienzo supo imprimir su sello a la empresa: fuerte liderazgo, pero delegando funciones con pleno respaldo, un estricto código de ética comercial, gran sentido social, prudente manejo financiero y política literalmente de puertas abiertas. Adecuada a las circunstancias, esta filosofía empresarial se ha mantenido hasta el día de hoy en todas las empresas del grupo Ultramar.

El éxito no se hizo esperar; muy pronto aumentarían las frecuencias de recaladas de buques, se agregaría la representación de Lufthansa, se abrirían agencias en regiones y Albert Von Appen obtendría un 33.33 por ciento de participación en la sociedad. Envía a sus hijos como aprendices a empresas en Europa y Estados Unidos durante varios años, incorporándolos a su regreso a Ultramar, donde debieron pasar sucesivamente por todos los departamentos.

Tiene el Holding de empresas marítimas y portuarias perteneciente a la familia Von Appen, integrada por los hermanos Sven y Wolf, quienes tras su retiro dejaron la compañía en manos de sus hijos Dag Von Appen Burose, en las empresas navieras y Richard Von Appen Lahres en las terrestres. Este grupo económico, uno de los más importantes del país, tiene un patrimonio estimado en 1.000 millones de dólares. A nivel internacional, operan en Chile, Argentina, Paraguay, Uruguay, Brasil, Panamá, Colombia, Ecuador y Perú. Hoy en día el grupo Ultramar está compuesto por las navieras Transmares y Ultragas, y las agencias de servicios portuarios Ultramar, Ultraterra, Ultraport, Depocargo y Sintrans. También participan en la propiedad de puertos y tiene la representación de las aerolíneas Lufthansa, Swiss Airlines, Hahn Air, Qatar Airways y Air Europa.