Opinión Bolivia

  • Diario Digital | martes, 22 de octubre de 2019
  • Actualizado 15:26

El fuego reduce a cenizas medio millón de hectáreas de bosques en Santa Cruz

El fuego reduce a cenizas medio millón de hectáreas de bosques en Santa Cruz

Los municipios de San Ignacio de Velasco y Roboré son los más afectados por los incendios forestales registrados en la Chiquitanía en el departamento de Santa Cruz que devoraron hasta la fecha, 500 mil hectáreas de bosques. El gobernador de Santa Cruz, Rubén Costas identificó como causas principales de los incendios de magnitud a los chaqueos y los vientos fuertes en el oriente.
Durante una conferencia de prensa ofrecida este domingo, Costas informó que en el departamento de Santa Cruz, declarado en desastre, la magnitud de los fuegos acompañados de los fuertes vientos arrasaron miles de hectáreas con afectaciones en bosques chiquitanos, pastizales y fuentes de agua.
El primer municipio que registró quemas con grandes pérdidas forestales y de cultivo, fue Roboré, según el Gobernador, seguido de San Ignacio de Velasco.
El Alcalde de San Ignacio de Velasco, fue la primera autoridad en pedir ayuda a la Gobernación de Santa Cruz ante el inminente peligro de desabastecimiento de agua.
El Ministro de Defensa, Javier Zabaleta, llegó en horas de la mañana a Santa Cruz para reunirse con el Gobernador a fin de coordinar acciones. Dispuso 10 cisternas y cinco helicópteros para las tareas de emergencia. Junto al Viceministro de Defensa Civil, Óscar Cabrera, se reunieron con la Gobernación y representante de la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT).
Tras la reunión, se determinó sobrevolar las áreas de incendios para definir planes de contingencia.
Por su parte, Costas identificó como principales causas para que se descontrolara el fuego, a los chaqueos para la habilitación agrícola y a los vientos que de gran velocidad, que oscilan entre 80 y 100 kilómetros por hora.
"Casi el 100 por ciento de todos los incendios son provocados por los hombres y esto significa chaqueo, significa que todo el mundo quema basura en la ciudad, también eso sucede en el campo. Con ráfaga de 80 a 90 kilómetros, no hay poder humano que lo pueda detener", explicó la autoridad.
Reconoció la labor de los voluntarios que, sin remuneración alguna, continúan trabajando.