Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 18 de noviembre de 2019
  • Actualizado 21:05

Álvaro ve "racismo ambiental" en el tratamiento del desastre de Alpacoma

Álvaro ve "racismo ambiental" en el tratamiento del desastre de Alpacoma

El Vicepresidente Álvaro García Linera ve "racismo ambiental" en el tratamiento que se dio al desastre sanitario de Alpacoma, por parte de algunas instituciones, ecologistas y medios de comunicación.
García explicó que el racismo ambiental fue un concepto acuñado en Estados Unidos en los años 80 por el reverendo Benjamin Chavis, para denunciar las grandes desigualdades entre clases sociales e identidades étnicas al momento de sufrir los efectos medioambientales negativos provocados por el vertido de residuos tóxicos.
"El tratamiento de la catástrofe ambiental de Alpacoma, que ha estado desde enero entre los municipios de La Paz y Achocalla, no solo encaja perfectamente en la categoría de racismo ambiental, sino que enriquece con nuevas variantes", dijo al suplemento Animal Político de La Razón.
Tras el derrame de al menos 850.000 metros cúbicos de basura en más de 10 hectáreas de superficie por la ruptura de una de las celdas del relleno sanitario de Alpacoma, el Vicepresidente se extrañó de que activistas, instituciones y hasta periódicos "hipócritamente sensibles" con el medio ambiente no se hayan pronunciado como acostumbran en otros casos.
Señaló a instituciones como el Cedla, Cedib, Fundación Solón, Fundación Tierra, Inesad, Jubileo, Derechos Humanos de Bolivia, exasesores ambientalistas, editorialistas y escribanos que antes "derrochaban tinta sobre el inminente exterminio de la naturaleza ante la construcción de un puente sobre un rio en la Amazonía" y en este caso no se hayan pronunciado.
Dijo que Alpacoma se trata de un desastre ambiental más grande y peligroso de las últimas décadas, sin embargo, ha obtenido el "mayor silencio y complicidad de una parte de la inmensa red de instituciones medioambientales privadas, activistas políticos e ideólogos que en otras situaciones y ante impactos mucho menores, juraban que poco menos se estaba destruyendo el pulmón del planeta", en referencia a la intención del gobierno de construir una carretera por el TIPNIS.
Para el Vicepresidente, todas esas instituciones "se han puesto de acuerdo para guardar un silencio cómplice y exterminar momentáneamente de su vocabulario la palabra medioambiente para no perjudicar políticamente al alcalde de la ciudad", en referencia a Luis Revilla, opositor al gobierno.
García identifica que similar situación ocurrió en el caso de la reserva El Paquío, que cuando era área de concesión forestal ninguna institución hizo cuestionamientos, mientras camiones salían de la zona con miles de tablones de madera, pero cuando la Constitución y la Ley declaran tierra fiscal y una pequeña parte es transferida a comunidades quechuas, "toda la trama de impostores ambientalistas salieron a denunciar".
Entonces, concluye que las convicciones ecológicas tienen color de piel y estirpe; "si son de familias nobles, lo que talan bosque y derraman desechos tóxicos se considera una actividad empresarial, amigable con el medio ambiente", mientras que "si son indígenas en condición de mayoría política y demográfica, son indios malos y depredadores, sin derechos sociales y mucho menos ambientales".